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| . Crisis capitalista. |
| La crisis, 1929 y nosotros… |
| VS 0 | | sección: web | 29/04/2009 |
| Jean Batou |
Dos historiadores economistas anglosajones de mucha audiencia, Barry Eichengreen de la Universidad de Berkeley y Kevin H. O´Rourke de Trinity College en Dublin, acaban de publicar un estudio con el objetivo de comparar la amplitud de la Gran Depresión de 1929-1932 con la crisis económica en curso (www.voxeu.org). Sus conclusiones son para preocupar muy mucho. “Globalmente, señalan, el curso de las cosas es sin duda peor que durante la Gran Depresión, se tomen como referencia la producción industrial, las exportaciones o los valores bursátiles”. No estamos más que al comienzo y no hay que contentarse con comparar los datos relativos a los Estados Unidos, sino considerar la dinámica planetaria de esta crisis. En lo que a la producción industrial mundial se refiere, el máximo de los años 1920 había sido alcanzado en junio de 1929, el de los años 2000 en abril de 2008. Sin embargo, durante los 9 primeros meses de la Gran Depresión, la industria había retrocedido “solo” el 10%, contra el 12,5% hoy. Después de junio de 1929, la caída había durado 3 años y 2 meses, y condujo a una caída del -42% de la producción industrial mundial. ¿Qué ocurrirá de aquí a 2010-11?. El comercio mundial no había abandonado “más que” el 5% de su valor de junio de 1929 a abril de 1930 (-32% en septiembre de 1932); sin embargo, se ha retrocedido ya el 17,5% entre abril de 2008 y febrero de 2009. ¿Qué ocurrirá para 2010-2011?. Consideremos también los índices bursátiles: como media, habían perdido el 10% en los 11 primeros meses de la crisis de 1929 (-68% en julio de 1932). Esta vez, han retrocedido ya el 50%, de abril de 2008 a marzo de 2009. ¿Qué mínimo alcanzarán en 2010-.11? Un año después del comienzo de la Gran Depresión, el economista británico J.M.Keynes escribía: “Ha hecho falta tiempo para que el mundo se diera cuenta de que vivimos este año a la sombra de una de las mayores catástrofes de la historia moderna”. Desde hace poco, este pequeño artículo olvidado (The Great Slum, 1930) es disponible en línea y es objeto de numerosos comentarios. Es que, si el diagnóstico planteado era alarmante, el autor pensaba que todavía se estaba a tiempo de evitar lo peor, si los bancos centrales lanzaran “conjuntamente una gran iniciativa para restaurar la confianza en el mercado internacional del crédito a largo plazo”. Sin embargo, no fue así… Eichegreen y O´Rourke adoptan actualmente una postura análoga contando con el pragmatismo sin límites de quienes toman las decisiones. Abogan por políticas públicas cada vez más agresivas, cualquiera que sea su precio. En efecto, la bajada de las tasas de interés, los planes de relanzamiento de los estados (quizá 10.000 millardos de dólares ya anunciados) y la subida consecutiva de los déficits presupuestarios han alcanzado niveles sin precedentes en la historia, que deberán evidentemente ser pagados esencialmente por las clases populares y los pueblos del Sur. Pero, en su opinión, hay que ir aún mucho más rápido y más lejos… Nuestros dos autores no se aventuran a comparar los impactos sociales de la Gran Depresión en sus comienzos con los de la de hoy. Sin embargo, en su artículo de 1930, Keynes insistía ante todo en el número elevado de parados/as -10 millones en total en los Estados Unidos, Reino Unido y Alemania. Hoy, son al menos 20 millones en esos tres países, y se habla de la supresión probable de 50 millones de empleos a escala global. Sin embargo, los neokeynesianos tienen hoy otras prioridades: “El paro va a tomar tiempo en reabsorberse y no hay que esperarse reencontrar los niveles que se conocían antes de la crisis”, advierte Joseph Stiglitz. No integran tampoco los condicionantes medioambientales en sus proyectos de relanzamiento neoproductivistas, cuya extrema urgencia recuerda, sin embargo, la crisis climática. En los Estados Unidos, numerosas voces se elevan para reclamar un aumento de la atención al ascenso de las tensiones sociales. La CIA acaba de añadir “la situación económica” a la lista de las principales amenazas para la seguridad del país. Igualmente, un reciente informe del War College del Ejército de los Estados Unidos advierte de que una crisis económica en los Estados Unidos podría conducir a revueltas sociales masivas y a necesitar el recurso al ejército para restablecer el orden. En Francia, los secuestros de los cuadros superiores de las empresas y de patronos se multiplican, con solo un 7% de personas encuestadas que los consideren condenables… Como afirma el economista y geógrafo marxista David Harvey, en una reciente entrevista: incluso si es improbable que una respuesta de clase coherente de los de abajo emerja en el curso de esta depresión, un sentimiento de revuelta popular podría abrirse rápidamente un camino, alimentar una voluntad de resistencia social y política, y estimular una desconfianza inédita hacia el capitalismo, un poco como en América Latina (Socialist Review, abril 2009). Nuevas perspectivas se abren pues a los y las anticapitalistas, con tal de que rompan claramente con las soluciones social-liberales y ecolo-liberales del PS y de los verdes. No nos equivoquemos, ¡es un verdadero cambio de civilización lo que hay que defender hoy! Publicado en el número 146 del bimensual suizo solidaritéS (21 de abril de 2009). Traducido del sitio [Europe Solidaire Sans Frontières] - http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article13556 Faustino Eguberri para VIENTO SUR |
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