Hace algo más de un mes unas 3.500 feministas se dieron cita en las Jornadas Feministas de Granada, 30 años después de aquellas que en 1979 reunieron a gran parte de las activistas de éste movimiento. A pesar de lo poco frecuentes que son estos encuentros y del éxito de la convocatoria, los medios de comunicación han silenciado las Jornadas. Para contribuir a darles voz, Viento Sur decidió dedicar su Foro del 20 de enero a un debate sobre las Jornadas Feministas de Granada. Para ello contó con la intervención de Justa Montero (Asamblea Feminista), Cristina Garaizábal (Colectivo Hetaira) y dos compañeras del colectivo feminista Las Tejedoras. Entre el público mixto la gran mayoría fueron mujeres que habían acudido a las Jornadas. Así, este encuentro permitió llevar a cabo la necesaria valoración colectiva de las mismas, y también contar a las que no estuvieron lo que supusieron, la intensidad experimentada por quienes asistieron y los debates más importantes que allí tuvieron cabida.
Las ponentes hicieron una valoración positiva de las Jornadas, aunque remarcando lo difícil que es dar una sola visión de lo que pasó en Granada. Decenas de charlas y talleres simultáneos impiden que el itinerario seguido por cada una coincida con los de las demás. Precisamente la variedad de debates, edades y enfoques se plantea como uno de los éxitos del encuentro. El entusiasmo que estas Jornadas despertaron entre todas las asistentes salió a relucir en el debate del día 20.
Se constató que sigue habiendo muchos debates no resueltos, y otros que plantean nuevos retos teóricos al feminismo. Uno de los más comentados fue la cuestión de las identidades, de “lo trans”. Se habló de la necesidad de cuestionar las categorías, de plantearse de manera crítica qué significa eso de ser mujer, pero también, de la imposibilidad de prescindir de un sujeto político en la lucha feminista. Otro de los temas tratados fue la prostitución y de la necesidad de reconocer a las trabajadoras del sexo como sujetos de derecho y agentes políticas del movimiento feminista. Algunas compañeras remarcaron la necesidad de hacer confluir la lucha feminista con el ecologismo y en anticapitalismo, todo ello desde un feminismo combativo, incómodo y alejado de la vía institucional, así como de la puramente académica. En definitiva, se trata de construir un feminismo que esté en la calle, y que teorice desde su práctica política.
Se insistió en la gran cantidad de mujeres jóvenes que hubo en Granada, aunque se cuestionó si realmente ha habido un relevo generacional en la lucha feminista, una de las tareas que aún tenemos pendientes. Y es que precisamente tareas pendientes, retos políticos, fue unas de las cuestiones más presentes en el debate del miércoles: a pesar de que Granada fue un éxito, quienes asistieron echaron en falta conclusiones prácticas para canalizar toda la fuerza y el entusiasmo que miles de mujeres compartieron allí. La falta de espacios de encuentro donde coordinar luchas y tejer alianzas fue una de las carencias señaladas. En éste sentido se recordaron dos próximas citas importantes en la agenda del feminismo combativo: el Foro Social Mundial de Madrid y un encuentro que se convocará después del mismo para empezar a pensar colectivamente cómo orientar la agenda política en los próximos meses.
La conclusión de este reencuentro fue que a pesar del empeño de los medios de comunicación en silenciar las voces provenientes de las luchas feministas, Granada constituye un antes y un después. La fuerza y la energía de tres mil mujeres no pueden, de ningún modo, ser obviadas tan fácilmente. La canalización de toda esa fuerza en una agenda de movilización común debería ser el objetivo de cara a los próximos meses, para lograr, desde la unidad y el entusiasmo constatados en Granada, que el feminismo salga a la calle y se haga oir.
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