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Entrevista con Ted Trainer, autor de “La vía de la simplicidad”
"El ejemplo más completo e ilusionante en términos de un mundo sostenible, justo y pacífico es el de los anarquistas españoles"
07/06/2017 | María Rúa

El escenario futuro de un mundo postpetróleo donde los recursos escasean y el crecimiento ya no encuentra indicadores positivos que lo mantengan, empuja al ser humano a buscar alternativas sostenibles para garantizar la supervivencia. Si además incorporamos un enfoque social donde el reparto de los recursos sea justo y equitativo entre todas las personas que habitamos el planeta, entonces nos encontramos con el libro: La vía de la simplicidad. Hacia un mundo sostenible y justo del investigador y activista australiano Ted Trainer (Ed.Trotta, enero de 2017).

Con una amplia trayectoria en el campo de las teorías de Transición y el pico del petróleo, el autor nos abre las puertas de Pigface Point, su espacio personal autogestionado a las afueras de Sydney, donde practica la vida simple que promulga en sus ensayos y donde se encuentra su residencia. En el mismo recinto también desarrolla numerosas actividades de tipo educativo y divulgativo, con el fin de mostrar a todas las personas interesadas una de las alternativas posibles a un mundo capitalista basado en el crecimiento y el consumo.

La vía de la simplicidad es una respuesta holística a un mundo postcapitalista. ¿Cuántos años ha estado investigando sobre esto?

Mucho tiempo. Intenté hacer eso con mi primer libro en 1985, Abandon Affluence!, y para ello, lógicamente, ya llevaba varios años estudiando el tema y buscando evidencias. Posteriormente, con The Conserver Society: alternatives for sustentability en 1995 mejoré los argumentos. Sin embargo, es en La vía de la simplicidad donde presento un intento teórico por superar, con tesis y evidencias más fuertes y mejor estructuradas, los trabajos anteriores, dando respuestas claras sobre lo que está pasando, hacia dónde vamos y teniendo en cuenta experiencias ilusionantes que existen en este ámbito en la actualidad.

¿Estamos preparados para implementar en la actualidad La vía de la simplicidad en nuestras vidas o la sociedad necesita más evidencias que auguren un colapso de la civilización?

Nosotros no queremos que el sistema colapse. Queremos que el actual modelo decrezca para ganar tiempo hasta que llegue el colapso. Mientras tanto, tenemos que trabajar para que más gente despierte y se dé cuenta de que este sistema no va a ser capaz de mantenerlos. Por lo general, las personas no entienden que el mercado no podrá seguir creciendo para siempre. Esto perjudicará principalmente a la gente con menos recursos y solo los ricos se podrán beneficiar. Por eso necesitamos tiempo para que la gente normal, la mayoría social, entienda que esta gran transición va a llegar. En este contexto, sería ideal que distintas alternativas ya estuvieran funcionando para demostrar no solo en la teoría, sino también en la práctica que existen numerosas alternativas a un modelo capitalista como las Localidades en Transición. Para estar preparados para cuando llegue el colapso energético debemos decrecer durante 20 o 30 años construyendo la alternativa que necesitamos.

¿Cuál debería ser nuestra actitud ante este nuevo cambio?

Es una gran oportunidad para que ganemos esta revolución sin que tengamos que acometer una gran batalla. No nos debemos de preocupar demasiado ya que no podemos mejorar las cosas de un modo significativo. Simplemente tenemos que potenciar y fomentar mecanismos para utilizar en este nuevo modelo, como la autogestión a nivel local. Esto significa un gran esfuerzo ya que habría que hacerle entender a la gente la importancia de llevarlo a cabo. La verdadera revolución que tenemos que hacer ahora no es construir gallineros, por ejemplo. Eso también lo tendremos que hacer pero vendrá después. El gran trabajo ahora es hacerle entender al común de la gente esta gran idea: “El sistema no podrá proveerte en el futuro”. Esto ya se puede ver hoy en los conflictos de Oriente Medio debido al petróleo. Hay que despertar y juntarse en lugares como este (Pigface Point) y aprender habilidades y conocimientos, aprender a cooperar y entender lo gratificante que es formar parte de una revolución que emerge desde abajo.

Habla de esa “gran visión” de nuestra sociedad que la gente debe comprender para actuar en consecuencia. La vía de la simplicidad es una explicación extensa y exhaustiva sobre ella pero ¿podría darnos unas pinceladas?

El hecho es simple. Hay tres elementos principales para entender lo que está sucediendo en el mundo. Estamos utilizando muchos más recursos de los que deberíamos. La cantidad de producción y consumo es totalmente insostenible y se puede documentar detalladamente mirando gráficas de extracción de minería, petróleo, pesca... En los últimos años se ha producido un aumento increíble en el consumo en general. Por eso tenemos que decrecer. Tenemos que diseñar otro modelo donde podamos seguir viviendo bien, pero al mismo tiempo, que la cantidad de recursos consumidos per cápita sea mucho más pequeña en comparación con la actualidad. Por otro lado, tenemos la economía global que solo se centra en la sobreproducción y el sobreconsumo. Es ridículo. Todo se enfoca hacia el crecimiento, los mercados deciden lo que sucede con la población y los ricos se hacen más ricos y los pobres cada vez tienen menos.

El segundo elemento importante de esta idea es que no hay múltiples alternativas. Todo pasa por crear una “vida simple”. Esto implica niveles de consumo de recursos muy bajos, niveles de autosuficiencia muy elevados a nivel local, economía local, autogestión local, y producción en función de las necesidades, no de los beneficios. Estos elementos no son discutibles. Es una vida sencilla donde tendrás comida, tiempo, actividades y acciones con la comunidad. Ninguna persona tiene que estar sola o aislada. Tampoco habrá problemas de seguridad relacionados con el desempleo ya que no habrá desempleo. Es una sociedad donde se detectan las necesidades productivas que existen y se busca a las mejores personas para realizarlas. Es una manera muy sencilla de organizar una alternativa real.

La tercera parte de la historia es que intentamos confeccionar una estrategia para la transición entre los dos modelos para que la gente pueda venir aquí, a las huertas comunitarias, a los pueblos en transición para participar y construir en ellos. Con el tiempo esta alternativa se volverá mainstream, ya que cada vez más gente se quedará sin empleo. La gente será empujada por el sistema actual hacia esta alternativa. Si tenemos suerte, tendremos 20 años para organizar todo el trabajo que nos queda por delante, publicitarlo y volvernos mainstream. No podemos distraernos. La dificultad más grande: la gente tiene que cambiar y dejar de valorar la calidad de la vida en términos de riqueza material y posesión y pasarse al modelo alternativo. Es muy difícil. Por eso tendremos que trabajar duro para lograr que se entienda esta nueva visión.

¿Cómo cambiarán nuestras vidas si nos pasamos a La vía de la simplicidad?

Será un proceso al que todos estaremos empujados por las circunstancias. Mucha gente joven en Australia hoy en día no puede asumir tener una vivienda propia. Lo mismo sucede con los coches... Un día se darán cuenta de que todo es demasiado caro. Cada vez más cosas serán menos accesibles para la gente porque también será más difícil encontrar un trabajo. Grecia es un claro ejemplo de todo esto en el mundo occidental, de cómo se ha hecho que las personas ya no puedan adquirir bienes materiales. En este contexto, la gente se sentirá atraída por un nuevo modelo alternativo, ya que verán los beneficios de manera inmediata.

¿Cree que las personas ricas y poderosas aceptarán voluntariamente este cambio de modelo de manera pacífica aun cuando esto significa perder sus privilegios?

No lo podemos garantizar. De hecho es muy probable que los más poderosos intenten luchar por mantener sus privilegios y sus posiciones actuales. Sin embargo, aquí aparece una oportunidad para cambiar las cosas. El actual sistema requiere una gran cantidad de energía, un sistema financiero... En el contexto de un colapso, estaríamos prácticamente sin energía, no habría combustibles líquidos y el sistema financiero tardaría mucho tiempo en poder recuperarse. Esta nueva realidad facilitaría el cambio de paradigma pero también impulsaría a los ricos a tratar por todos los medios de controlar los pocos recursos que quedarían. También se lanzarían a por los medios de comunicación y posiblemente incluso potenciarán movimientos fascistas.

Es probable que la gente voluntariamente no decida cambiarse a La vía de la simplicidad sin que sea de manera coercitiva ¿Habrá que esperar a que todo estalle?

Con suerte no tendrá que ser un colapso. Simplemente un gran deterioro de la situación. Siempre será de manera voluntaria. De ninguna manera creemos en el uso de la fuerza. No tienen ningún papel en este proyecto. Tenemos que enfrentarnos al cese de la producción, a que se terminen las vacaciones en Bali, a reducir los recursos caros al mínimo. También tendremos que convencer a la gente, incluidos los propietarios, de que hay que decrecer. En la Revolución del 36-37 en España, muchos de los propietarios de las fábricas se adaptaron al nuevo modelo de producción cooperativa y se generaron beneficios para toda la comunidad. En este momento, casi todas las fábricas deberían ser cerradas ya que estamos produciendo demasiado y tanta producción no es necesaria y está arruinando el planeta. Con suerte, todavía tendremos algunas décadas para convencerlos, y con suerte encontraremos maneras para generar los menores inconvenientes posibles, especialmente para todas las personas que trabajan actualmente en las fábricas.

¿Cuánto tardará en llegar el colapso del sistema capitalista actual?

Hay un libro muy potente titulado Failing States, Collapsing System de Nafeez Mosaddeq Ahmed que habla sobre Oriente Medio y sobre las cosas alarmantes que allí están sucediendo. Todos los países productores de petróleo están sufriendo varios problemas: el agotamiento de los recursos petrolíferos y con ello, el incremento del precio para poder extraerlo; el disparado crecimiento de la población... En los últimos 30 años solo se han preocupado de hacerse cada vez más ricos y no en mejorar las condiciones de vida de las familias. Ahora lo que tienen es una gran escasez de agua e importan la mayoría de la comida. Esto implica que el coste de los bienes se multiplica. La cantidad de petróleo que necesitan para abastecer a la gente está aumentando y el número de servicios y subsidios que proporcionan los estados se están reduciendo. La cantidad de petróleo que pueden exportar también se está reduciendo. De acuerdo con las gráficas que presenta el autor, quedan 10 años hasta que los recursos desciendan de manera dramática.

Pensamos que en la actualidad tenemos un problema con los refugiados pero, cuando la única cosa que puedan exportar las personas que viven en estas regiones del mundo sea arena, la situación será dramática. Hay muchos análisis en la actualidad que van en esta dirección. Hablan de una crisis multifactorial, no solo por el petróleo y no solo en Oriente Medio. Es el cambio climático también, el colapso de la pesca. Cada vez se hace más difícil extraer minerales y los costes de hacerlo cada vez son más elevados. Se deteriora la productividad de la economía. El sistema financiero quebrará. Todas estas cosas se van a peor en muy poco tiempo. Antes del 2030 golpearán al mundo de tal manera que todo va a explotar y quebrarse. Las respuestas a las preguntas son múltiples pero todas están enfocadas hacia una misma dirección y es que el crecimiento infinito del sistema capitalista es insostenible. Su quiebra vendrá vinculada a otras crisis de diversa índole que solo se podrán paliar con un cambio de sistema.

Tras el colapso, el nuevo paradigma implica numerosos cambios, también de índole social y política. ¿Hacia qué ideología/teoría política se enfoca La vía de la simplicidad?

El parlamentarismo reformista no es una solución ya que en ningún caso propondrá un nuevo sistema. Simplemente intentará parchear el ya existente, y eso no es suficiente en este caso. El comunismo, entendido como autoridad centralizada que gestiona y regula el Estado, tampoco es el modelo que buscamos puesto que no nos permite hacer lo que queremos. Nuestro modelo tiene que ser la autogestión desarrollada por las comunidades locales. En La vía de la simplicidad el poder y la política se reducen a pequeñas comunidades independientes que se autogestionan en función de sus necesidades. Aun así, necesitamos alguna estructura más grande y esto implica algo de burocracia para gestionar, por ejemplo, las empresas ferroviarias o el sistema de telecomunicaciones.

No hay ninguna razón en absoluto que justifique la necesidad de una autoridad central. El control se llevará desde abajo y existirán algunas agencias de mayor envergadura para temas puntuales que, siguiendo un modelo anarquista clásico, serán supervisadas por personas delegadas que las comunidades enviarán a los comités para garantizar un funcionamiento correcto. Las agencias no tendrán ningún poder, solo acatarán las decisiones de las comunidades locales. Por esta razón, este sistema no sería compatible con un modelo comunista. Pensamos que sólo a nivel local se podrían tomar las decisiones importantes del día a día para la comunidad como cuántos tomates hay que plantar, y no a través de un Comité Central. A otros niveles el comunismo es genial y útil, ya que es lo mismo que practicas en tu familia. Todos trabajamos para contribuir en lo que podemos y como podemos, y todos tomamos el producto en función de nuestras necesidades. Esta es una idea muy buena y nosotros la practicaremos como en toda buena familia.

Por otro lado, si queremos ser responsables, entonces deberíamos realizar una práctica del anarquismo como la española en los años 30 en Cataluña y Aragón. El concepto crucial para mí, es el autogobierno de la gente a través de comités para evitar líderes fuertes y jefes. Crear comités en las fábrica y en las comunidades para tomar decisiones e implementar acuerdos entre la gente. La mayor parte de los trabajos no necesitarán burocracia sino de buenos ciudadanos que estén dispuestos a hacerlos. La debilidad de nuestra visión es que presuponemos que muchas personas serán buenos ciudadanos y que cooperarán, pero tal vez esto sea difícil para la gente. Hay que cambiar la mentalidad hacia una vida más sencilla. Es difícil, ya que la mayor parte de la gente hoy quiere ser rica, quiere irse de vacaciones al extranjero y quiere tener grandes casas. Por otro lado, no están habituados a cooperar ni a tener responsabilidades sociales. Le ceden sus responsabilidades al Ayuntamiento o al Gobierno. Atraerlos hacia los comités no será fácil, pero, insisto, con tiempo se darán cuenta de que es la mejor alternativa.

Hace referencia en su libro, y también en esta entrevista, a la experiencia cooperativista y anarquista de España en los años 36-37. ¿Cómo influyó este hecho en el desarrollo de su teoría?

Fue muy importante. Esta experiencia demuestra que lo que proponemos se puede hacer. De hecho, creo que es el mejor ejemplo que tenemos en la historia reciente: una alternativa en una sociedad moderna que implica una considerable industria, coordinación, universidades, hospitales... lo imprescindible en una sociedad contemporánea. Es un ejemplo poderoso que nos recuerda que lo que proponemos es posible porque, básicamente, ya se ha hecho con éxito antes. Alrededor de ocho millones de personas en el área de Barcelona, cooperativizaron los medios de producción y gestionaron la sociedad de manera comunal. Yo creo fue el hecho más importante que sucedió a lo largo de la historia. Alejandro Magno, Gengis Kan... lo que hicieron fue insignificante. Fue tribal, estúpido y bruto. Simplemente mataron a gente y conquistaron territorios para poder construir un imperio. No le hicieron bien a nadie. ¿Qué métodos o qué movimientos surgieron en 50 000 años de historia para crear una sociedad pacífica, amistosa, cooperativa y organizada en base a cuestiones medioambientales y proporcionando una vida amable? Otro ejemplo que se me ocurre es la sociedad que se desarrolló en el entorno de Creta hacia el 1.500 AC. Aun así, es difícil buscar buenas sociedades que sirvan como modelo para gestionar el mundo. Sin embargo, hay muchísimos pequeños ejemplos por todo el planeta. Con todo, a gran escala el ejemplo más completo e ilusionante fue, sin duda, el de los anarquistas españoles, en términos de un mundo sostenible, justo y pacífico.

¿Hay experiencias alternativas actuales que nos sirvan de referente?

Si, hay muchas. Tenemos que investigar cuáles son las mejores pero siempre bajo el modelo básico basado en el localismo y la auto-organización para garantizar recursos para todos en un mundo pacífico. Debemos probar cuantas más alternativas mejor, no hay que ser dogmáticos.

Una de esas experiencias es la que yo mismo he diseñado en Pigface pero hay muchísimas más. Muchas de las ecoaldeas que existen son fabulosas, aunque no suelen ser fáciles de encontrar. En las Transition Towns se están haciendo cosas geniales que serán más visibles en unos años. Tenemos que hacer más visitas a estos proyectos para darlos a conocer.

Pigface es el proyecto personal que ha desarrollado en las afueras de Sidney para plasmar en la vida real su propuesta de La vía de la simplicidad. ¿Qué importancia tiene este lugar?

Lo más importante de Pigface es que traslada una teoría alternativa al mundo real. En este lugar se muestran las capacidades del proyecto, el trabajo y esfuerzo que supone, pero también lo fácil y divertida que puede ser la alternativa. Por ejemplo, si tu vecindario estuviera lleno de lugares en los que pudieses aprender, divertirte o relajarte, no tendrías que gastar dinero en entretenimiento. Tampoco tendrías que trabajar más de dos días a la semana por dinero. Tendrías acceso a mucha sabiduría comunitaria. Todo el mundo sería experto en algo. Es un ejemplo para entender lo fácil que podría ser la vida y lo bien que te lo podrías pasar. Tendrías 5 días a la semana para estar con la gente, para leer libros y aprender, en vez de estar en una fábrica aburrida (si tienes suerte de tener un trabajo, aunque sea aburrido). Este lugar, cuando sea más grande, espero que se convierta en una prueba sorprendente de la alternativa hacia la que nos tenemos que mover. Además se observa lo fácil que es ponerla en marcha.

¿Sería posible desarrollar La vía de la simplicidad en países superpoblados como China o India?

Estos lugares tendrían un gran problema llegado el momento. Pero hay muchas cosas que pueden hacer. En primer lugar, mucha gente que vive en ciudades muy grandes debería empezar a trasladarse hacia pueblos y aldeas, lugares más pequeños. En muchos lugares no puedes hacer nada aunque pongas huertos o aproveches las terrazas. Hay demasiada gente. Especialmente en Oriente Medio. Lugares como Dubai, que están rodeados de desierto. Con suerte, se moverán hacia zonas rurales o hacia la comunidad organizada más cercana.

¿Cómo puede afectar el cambio climático, las sequías y la consiguiente migración de personas en el desarrollo de este nuevo modelo?

Es un problema enorme, pero, nuevamente, lo único que se puede hacer es que las alternativas crezcan lo antes posible. Hay que reubicar a muchas personas en comunidades locales autosuficientes. El problema es que los gobiernos no opinan de esta manera. Están bajo el control de los ricos, y estos piensan que la única manera de arreglar los problemas es buscando más oportunidades de negocio e incrementando la producción. Esta mentalidad va en la dirección equivocada. Así que la gente común debe de desvincularse de los gobiernos y seguir sus propias líneas.

En muchos países existen tradiciones o pequeñas iniciativas que comparten su esencia y su razón con el modelo de La vía de la simplicidad. ¿Deberíamos aprovecharlas?

Por supuesto. Debemos construir las alternativas sobre los modelos que mejor se adapten a cada realidad. Tenemos que tener en cuenta la consistente sabiduría de las tradiciones, la historia y el tipo de personas que la desarrollan. Los alemanes posiblemente hagan las cosas de manera diferente a los latinos. Por ejemplo, la Cooperativa Integral Catalana es un caso increíble, pero no lo veo como un modelo realmente diferente al mío. Lo veo como un ejemplo inspirador y potente que forma parte del modelo general del que estamos hablando. Puedes ir a Latinoamérica y estudiar el Movimiento Campesino. Ellos tendrán sus maneras de cultivar, compartir comida, tratar a los niños. Gestionan las cosas a su manera, como ellos se sienten cómodos, pero esto no significa que no estemos todos trabajando dentro del mismo modelo. Cada vez que rechazamos el sistema convencional, hacemos las cosas a nuestra manera y tomamos las decisiones a nivel local, estamos dentro del mismo gran modelo alternativo.

El decrecimiento energético es un elemento fundamental en este nuevo modelo, como también lo es la energía limpia. ¿Cuál es el papel de las renovables?

Sin duda, tenemos que movernos hacia las renovables. En la actualidad, una de mis líneas de investigación se centra en las capacidades de la energía renovable. A pesar de que no creo que se pueda gestionar el nivel de consumo energético de la sociedad actual con energía renovable, esta sí tiene una razón ecológica debido a la cantidad y al coste de producción. Tampoco sería posible en un mundo pos-petróleo usar las renovables como alternativa sin reducir el consumo. Este es el punto de vista que pretendo aportar a la discusión. No soy dogmático pero estoy muy seguro de mi argumento. Tenemos que movernos a las renovables ya que en La vía de la simplicidad la únicaenergía posible y coherente es la renovable.

La izquierda, a la hora de abrazar la teoría de La vía de la simplicidad, ¿es una aliada o una opositora?

El papel de la izquierda en este proyecto es un gran problema. Yo he gastado mucha energía intentando que se sumara a esta alternativa de un mundo simple. Ha habido quien lo ha hecho pero muchos otros no. La mayor parte de la izquierda sigue pensando que su gran problema es el capitalismo. Piensa que sin él, todos nosotros viviremos bien. Otros se han dado cuenta de que tenemos un problema de recursos naturales y medioambientales. Sin embargo, su enfoque es muy suave y no le dan demasiada importancia a reducir nuestra forma de consumir. No quieren pensar en un Simpler Way. Hemos pasado mucho tiempo intentando explicarle a la izquierda: “Gente, el capitalismo tiene que terminar pero este no es el fin de la historia. Tenemos que movernos a una vida simple, donde la toma de decisiones se realice de manera comunitaria” pero no quieren oírlo; otro trabajo que nos queda.

Haciendo una predicción a 15-20 años vista. ¿Cree que nos moveremos a esta alternativa?

No creo que lo hagamos. Pero eso da igual. Solo tenemos que intentar trabajar en esa dirección por si hubiese una pequeña posibilidad de lograrlo. Yo he estado en este juego mucho tiempo y durante décadas no ha pasado nada. Pero ahora algo está cambiando. El foco de atención se está centrando en las vías alternativas y el desarrollo de proyectos está creciendo rápidamente. Vamos a cambiar pronto. Aunque creo que cambiaremos en la dirección equivocada y lo destrozaremos todo. Creo que somos muy estúpidos y engreídos y que tenemos sistemas muy estúpidos, como el sistema político al que le encomendamos que resuelva nuestros problemas. Pero no importa lo que yo piense. Puedo estar equivocado. Lo importante aquí es que las cosas pueden cambiar, y podemos hacer que el cambio sea en la dirección adecuada. Puede haber un cambio rápido hacia las Transition Towns, el trabajo manual, la permacultura, el arte, la horticultura... y muchas cosas buenas que están por llegar.

Estamos en un ambiente político que no es estable. Mucho de lo que Trump representa son cambios negativos. El descontento de la gente solo puede provocar cambios. Por eso los cambios también pueden ser para bien, pero tenemos que movernos rápido. Si la gente ve los beneficios del modelo autosuficiente querrán unirse a él y moverse rápido, y si somos capaces de ofrecer una alternativa para cuando las cosas se compliquen aun más, existirán posibilidades para construir un nuevo modelo con nuevos principios e ideas. El peor escenario sería que la situación empeorase bruscamente, por ejemplo, por una guerra nuclear, y perdiésemos la sabiduría y las alternativas que hemos estado acumulando. Por eso, lo más importante es que la visión sobre la que estamos discutiendo se mantenga. Incluso si las cosas se ponen muy mal, mientras estas alternativas sigan existiendo, hay una posibilidad de construir una vida sensata. Tenemos que recordar que normalmente las cosas más interesantes y sorprendentes, no pasan en los países ricos. Suceden en pequeños pueblos de Sudamérica, de la India, en África... Aunque los países ricos colapsen, todavía quedan muchas alternativas en otros países.

¿Convertir La vía de la simplicidad en un modelo mainstream es el gran reto que tenemos por delante?

Totalmente. Todo esto no se puede quedar en un círculo reducido de académicos o personas que leen libros de 300 páginas. La gente común quiere que sus problemas reales se solucionen, pero para ello tiene que entender que tiene un problema mayor. Por ejemplo, el efecto invernadero es un problema, pero la mayoría de los estadounidenses no consideran que lo sea y probablemente, tampoco la mitad de los australianos. Por eso, el grupo crucial de gente es la gente normal,

¿Qué herramientas se deben emplear para hacer llegar el mensaje a la gente común?

Todo lo que podáis imaginar. Tenemos que enviar cartas a los periódicos locales cuando sucedan cosas que estén relacionadas, para vincular hechos públicamente en medios de comunicación o redes sociales para que la gente lo vea. Si vivimos días de temperaturas máximas históricas, podemos conectarlo con el cambio climático diciendo que la única solución es moverse a la Vía de la simplicidad. Muchas veces parecerá que no te hacen ni caso pero con el tiempo te das cuenta de que sí. Esto lo he visto a lo largo de mi carrera al respecto del cambio climático. En su momento, nadie le prestaba atención y hoy en día la situación es muy diferente. Tenemos que hablar en los bares, en las cafeterías, en los colectivos... No tengo claro cuáles son las mejores estrategias que seguir, pero todo lo que se nos pueda ocurrir será bueno para que llegue a más gente. Tenemos que cambiar la agenda de los medios de comunicación para que hablen más de estos temas. Cada quien se tendrá que implicar al nivel que pueda.

María Rúa. Licenciada en Periodismo y Grado en Ciencias Políticas. Máster en Relaciones Internacionales especializada en migraciones, conflictos armados y derechos humanos.





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