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País Valencià
9 de Octubre, la batalla de Valencia contra la impunidad fascista
11/10/2017 | Paula Duran

Versió original: https://directa.cat/actualitat/9-doctubre-batalla-de-valencia-contra-impunitat-feixista

Este 9 de octubre, ha estado lleno para muchas personas de reminiscencias históricas y emocionales de la conocida como "Batalla de Valencia", hecho histórico y violento vivido a finales de los años setenta. Es más, desde que la derecha política perdió el gobierno de la Generalitat y de la ciudad de Valencia, la derecha reaccionaria ha intentado hacer de la celebración del 9 de octubre un escarnio contra las nuevas fuerzas políticas asentadas en las instituciones y contra las fuerzas transformadoras que cada año se manifiestan el día 9 por la tarde para reclamar los derechos sociales y la soberanía total del País Valenciano.

Este año, el escarnio público durante la procesión cívica de la mañana ha superado la escala de acoso y violencia de los últimos dos años desde el cambio de gobierno. La nula agitación previa en las calles por parte de la extrema derecha, que años antes acostumbraba a caldear el ambiente, denotaba una disminución de fuerzas entre el espectro fascista y anticatalanista del Cap i casal [Nombre que recibe tradicionalmente la ciudad de Valencia en el País Valenciano, por ser la más importante de este territorio. NdT]. Sin embargo, estos grupúsculos han reunido fuerzas, tanto de dentro como de fuera de Valencia, con el fin de orquestar un espectáculo antidemocrático en una festividad de todo el pueblo valenciano. El hecho de sembrar el terror entre la población durante un día donde miles de personas toman las calles responde a la antigua estrategia del miedo que practicaba el blaverisme [movimiento político regionalista surgido en Valencia a finales de los años 1970, opuesto al movimiento por la liberación del País Valencià, de derechas y anticatalanista. NdT]: atemorizar para intentar desmovilizar el espectro social y político valencianista situado a la izquierda .

La procesión cívica de la mañana ha sido durante décadas un acto monopolizado por la derecha y el catolicismo más conservador, por lo que perdió el tono inclusivo que debería caracterizarla, a pesar de los intentos del actual gobierno para hacer que participaran otras entidades cívicas y culturales de la ciudad. Esto lo ha convertido en un celebración hostil para la izquierda política y en un espacio aún conquistado por los elementos más reaccionarios de la sociedad. Prueba de ello fue la intensa pitada por parte de los fascistas y militantes de España 2000, Ultras Yomus y el Grupo de Acción Valencianista (GAV), acompañada de saludos fascistas, insultos, amenazas, escupitajos, lanzamiento de latas y alguna que otra valla hacia las y los simpatizantes de los partidos Compromís y Podem, que fueron perseguidos, acosados y casi arrinconados durante toda la procesión por los simpatizantes y militantes de los grupúsculos antes mencionados. En cambio, el paso de partidos anticatalanistas como Som Valencians, Ciudadanos o el PP fue acompañado por el silencio simpatizante y por algunos aplausos del público.

A pesar de los intentos de convertir esta procesión en un paseo tranquilo y festivo, la falta de un dispositivo policial que asegurase la integridad física de quienes participaban en el acto hace que diversas entidades culturales, como la Joven Muixeranga de Valencia, no consoliden su participación. Esta falta de seguridad, gestionada desde la Delegación de Gobierno -en manos de Juan Carlos Moragues Ferrer (PP)-, ha sido duramente criticada por las fuerzas políticas que sufrieron el acoso y las agresiones de la mañana, así como por parte de la izquierda independentista y el resto de organizaciones y entidades que participan en la Comisión 9 de Octubre, encargada de organizar la manifestación de la tarde.

Cabe destacar que durante el transcurso de la procesión cívica de la mañana, en la calle Pintor Sorolla de Valencia, un grupo de jóvenes -algunos de ellos próximos al Bloc de Estudiants Agermanats (BEA) - sufrió agresiones físicas por parte de un grupúsculo de quince neonazis, custodiados por un puñado de agentes policiales, para llevar camisetas donde ponía "País Valencià". Después de agredirlos y ser ligeramente dispersados ​​por los policías, los neonazis amenazaron a los jóvenes con la frase "ya nos veremos por la tarde".

Después de una remesa previa de violencia e impunidad protagonizada por los fascistas durante la mañana, las agresiones continuaron por la tarde. Las ganas de reventar la manifestación se olían horas antes de la convocatoria, cuando un grupo de unos cincuenta fascistas y anticatalanistas ya se habían reunido en la plaza de San Agustín, el punto de encuentro desde donde empiezan todas las manifestaciones del 9 de octubre y del 25 de abril [fecha en que se conmemora la derrota en la Batalla d’Almansa en 1707. NdT]. Las provocaciones fascistas se iniciaron media hora antes del acto, convocado oficialmente por la Comisión 9 de Octubre a las seis de la tarde. Las personas que comenzaban a concentrarse en la plaza para asistir a la tradicional manifestación fueron arrinconadas por militantes y simpatizantes de organizaciones blaveras y fascistas como el Yomus, el GAV y España 2000, algunas de las cuales también llevaban banderas del partido blaver Som Valencians.

La tensión crecía por los gritos, amenazas e insultos de los reaccionarios que, a la vez, cerraban el paso a los manifestantes de la izquierda independentista y coartaban así el derecho a la manifestación, que había sido legalmente convocada. Un cordón del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) española arrinconaba, aún más, a los manifestantes de este bloque, en lugar de retener y separar a los provocadores de extrema derecha, que no habían comunicado ninguna convocatoria. En un instante, algunos de los fascistas cruzaron el cordón y trataron de agredir con palos y disuadir a los asistentes, que denuncian la actuación del CNP por la pasividad mostrada y por haber cargado contra ellas y ellos, y no contra los fascistas. La cabecera de la manifestación continuaba adelante mientras los asistentes independentistas seguían parados en la plaza. A la hora, ya a la altura de la estación del Norte de Valencia, un puñado de unos 50 simpatizantes de extrema derecha empezaron a mezclarse con el final de la manifestación y a provocar enfrentamientos físicos y verbales con los asistentes que gritaron al unísono "somos gente de paz". Pasados unos minutos de tensión, y después de la primera agresión al periodista y colaborador de la Directa Miguel Ramos, un grupo reducido del CNP se interpuso entre las asistentes a la manifestación oficial y los fascistas, y retuvo los últimos, hasta que hubo una distancia que consideraron “de seguridad” entre ambos grupos. Mientras tanto, las manifestantes de la izquierda independentista continuaban acosadas en la plaza de San Agustín y el tramo entre éstas y las organizaciones que entraban dentro de la Comisión 9 de Octubre se hacía más y más grande. Un infiltrado con una camiseta de "Legionarios a luchar. Legionarios a morir", que llevaba una banderola española, acompañó la cabecera durante todo el recorrido, esta, acompañada con la música de dulzainas y tambores, pretendía mantener un clima festivo y reivindicativo, a pesar de que se respiraba un ambiente tenso, sobre todo por los insultos de las personas que, situadas a lo largo de la calle Colón, se dedicaban a acosar a manifestantes pacíficos. De repente, una decena de furgones antidisturbios se situaron a la cola de la manifestación y, detrás de ellos, aparecieron los manifestantes independentistas, rodeados a ambos lados por hileras de antidisturbios del CNP. Estos últimos trataron de hacer una barrera entre manifestantes y fascistas, que los perseguían a lo largo del recorrido entre insultos, vejaciones, amenazas e intentos de agresión. Una vez la cabecera llegó al Parterre, unos cincuenta ultras entraron en la plaza y rodearon la estatua de Jaume I. Visto que no se podría finalizar el acto con normalidad, las y los manifestantes decidieron ir hacia la plaza de la Puerta de Mar, donde el CNP retuvo la convocatoria ilegal fascista, y terminaron en la plaza de América, frente al Puente del Mar, con una lectura rápida de los manifiestos y una desconvocatoria expreso debido al asedio que aún provocaron algunos ultras. Al terminar, un grupo amplio de personas se agruparon para volver juntas a casa mientras que un grupo de jóvenes fascistas intentaron provocarles. Durante el transcurso de la manifestación por el 9 de Octubre más tensa de la historia, varios grupos de neonazis también salieron de cacería por otras calles de la ciudad, armados con palos y barras de hierro. Cargaron contra periodistas -como las del Diario Jornada o el fotoperiodista José Jordan- y contra personas de la calle. También hubo quienes hicieron frente al fascismo, como es el caso de un joven que se enfrentó solo a un grupo de neonazis para defender a una joven lanzada al suelo que estaba siendo agredida por fascistas. Actualmente, todavía no hay datos oficiales de la cantidad de víctimas que han sufrido agresiones durante la jornada del 9 de Octubre y se pide por redes a las personas agredidas que denuncien bajo la etiqueta # ProuImpunitat. A pesar de todos los disturbios y actos violentos protagonizados por un grupo de aproximadamente unos 300 fascistas y anticatalanistas, ninguno de ellos fue identificado ni detenido por el CNP, lo que demuestra que la extrema derecha actuó con total impunidad por las calles de Valencia. Por otra parte, y de nuevo, el intento de atizar un conflicto identitario reabierto bajo la excusa del proceso de autodeterminación de Cataluña, vuelve a ocultar los reclamos por la normalización lingüística del valenciano y las reivindicaciones sociales que verdaderamente preocupan al pueblo valenciano. A esto se le debe sumar los intentos de la prensa generalista de relacionar una manifestación unitaria a favor del valenciano con el independentismo, para justificar los enfrentamientos y disturbios provocados por la extrema derecha contra las manifestantes. Hoy por hoy, debido a las agresiones fascistas ocurridas impunemente contra viandantes y periodistas, voces de todas las entidades afectadas por la violencia están pidiendo la depuración de responsabilidades de estos hechos con la destitución de del Delegado del Gobierno español Juan Carlos Moragues, por no haber garantizado la seguridad de quienes participaban en los actos de la Diada. Asimismo, se exige una acción contundente por parte del presidente de la Generalitat, Ximo Puig, y del Ayuntamiento de Valencia de Joan Ribó a la hora de denunciar los hechos ante los tribunales.

10/10/2017

Traducción: viento sur

https://directa.cat/actualitat/9-doctubre-batalla-de-valencia-contra-impunitat-feixista





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