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Siria (Norte) y Turquía
Ankara lanza una nueva guerra contra el pueblo kurdo en Afrin
07/02/2018 | Joseph Daher

Desde el 20 de enero de 2018, el ejército turco ayudado por milicias a sueldo de Turquía de la oposición armada siria, en su gran mayoría fuerzas conservadoras islamistas y reaccionarias, ha lanzado una ofensiva aérea y terrestre a gran escala, bautizada “Operación rama de olivo” sobre la provincia de Afrin, situada al noroeste de Siria, con una población mayoritariamente kurda, controlada por el Partido de la Unión Democrática (PYD) y sus Unidades de Protección del Pueblo (conocidas con el nombre de YPG).

Más de sesenta civiles (kurdos, árabes, armenios y otros) han muerto desde el comienzo de la operación y numerosas destrucciones han sido causadas por los bombardeos de la aviación turca.

Al mismo tiempo, el régimen autoritario y criminal de Bachar al-Assad y la aviación rusas continúan sus bombardeos y sus ofensivas militares contra las regiones de la Ghuta oriental y de Idlib que han causado la muerte de varios centenares de civiles y masivos desplazamientos de población civil estas últimas semanas. Hay un consenso entre todas las potencias internacionales y regionales en el mantenimiento del régimen criminal de Damasco con Bachar al-Assad a su cabeza en nombre de la “guerra contra el terrorismo”. Es este consenso el que da “carta blanca” al régimen sirio para continuar sus crímenes a gran escala.

Turquía: un ataque militar para aplastar toda resistencia kurda

El ejército turco ha utilizado como pretexto el anuncio por un portavoz militar de la coalición internacional dirigida por los Estados Unidos contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI) de la puesta en pie de una fuerza fronteriza de 30.000 hombres bajo el mando de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), que están dominadas por las fuerzas kurdas de las YPG. Ankara considera las YPG y el PYD en Siria como una extensión del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que los Estados Unidos, la Unión Europea y Turquía han calificado de organización terrorista. Según Ankara, la decisión de los Estados Unidos significaba que la asociación entre los Estados Unidos y las YPG no terminaría con el hundimiento del EI, como había esperado el gobierno turco.

El autoritario presidente turco Recep Tayyip Erdogan ha declarado que la operación contra Afrin sería seguida por otra contra la ciudad de Manbij, también controlada por las YPG, y que “limpiaría toda presencia terrorista en su frontera”. Ankara desea con esta ofensiva poner en pie una “zona de seguridad” de treinta kilómetros a partir de su frontera. El Primer Ministro turco, Binali Yildirim, ha defendido la operación afirmando que intentaba únicamente garantizar la seguridad de su país y proteger a los árabes, los kurdos y los turcomanos contra las “organizaciones terroristas”.

En Turquía, varios centenares de militantes y periodistas han sido detenidos en varias ciudades y se ha dictado cerca de una centena de mandatos de detención desde el comienzo de la operación “Ramo de olivo” por haber criticado la intervención militar turca contra Afrin. Al mismo tiempo, Erdogan ha amenazado con represión violenta a las y los partidarios del Partido Democrático de los Pueblos (HDP) en caso de movilizaciones en las calles del país. Erdogan ha acusado también a la Unión de Médicos Turcos que había denunciado la campaña militar contra Afrin y hacía un llamamiento a la paz , de llamar a la traición nacional y a ser esclavos y servidores del imperialismo. Al día siguiente de las acusaciones de Erdogan, un fiscal turco ha ordenado la detención de 11 miembros importantes de la Unión de Médicos Turcos, incluyendo su presidente, bajo las acusaciones de “propaganda en favor de una organización terrorista y de disturbios públicos”.

Con excepción del HDP, el resto de los principales partidos de Turquía, incluyendo el movimiento fascistoide del Partido de Acción Nacionalista (conocido con el nombre de MHP) y el Partido Republicano del Pueblo, kemalista (conocido con las siglas de CHP), apoyan la intervención militar turca.

La coalición siria es culpable

La Coalición Nacional Siria de las fuerzas de la revolución y de la oposición sirias (Etilaf), compuesta principalmente por personalidades y grupos liberales y conservadores islamistas, no solo ha apoyado la intervención militar turca y continuado sus políticas chauvinistas y racistas contra las personas kurdas en Siria, sino que participa igualmente en esta operación llamando a las personas refugiadas sirias en Turquía a sumarse a los grupos de oposición armados sirios que luchan en Afrin. Los combatientes sirios a sueldo de Ankara han multiplicado los discursos racistas contra las personas kurdas desde el comienzo de la operación militar, e incluso han llegado a mutilar a una combatiente de las YPJ (Unidades de Protección de la Mujer) y lo han exhibido en video.

La responsabilidad de la oposición siria del Etilaf, dominada por las fuerzas liberales e islamistas conservadoras, es muy importante en la operación militar contra Afrin y los crímenes cotidianos que allí son cometidos. Demandaba una intervención militar turca desde hace mucho y ha impulsado el chauvinismo árabe y el racismo contra las personas kurdas, a la vez que justificaba y apoyaba incluso la presencia de movimientos islamistas fundamentalistas.

Aceptación y complicidad a nivel internacional

A pesar de una declaración del ministerio ruso de asuntos exteriores expresando su “preocupación” y llamando a las partes a “dar pruebas de contención mutua”, Moscú, que controla una gran parte del espacio aéreo sirio ha dado su luz verde a esta invasión y ha retirado sus fuerzas de las zonas que están siendo atacadas por las fuerzas armadas turcas. Antes del comienzo de la intervención militar turca, las autoridades rusas habían demandado a las YPG devolver Afrin al régimen dictatorial sirio para impedir una ofensiva turca contra la región.

Los Estados Unidos, por su parte, han demandado a Turquía dar pruebas de contención y actuar de forma que sus operaciones militares permanezcan limitadas en su alcance y duración, a la vez que decían comprender las inquietudes securitarias de Ankara. Washington ha prometido por otra parte la detención del envío de ayudas militares a las FDS como consecuencia de las discusiones habidas entre el presidente Trump y Erdogan, según Ankara. El 31 de enero, Turquía ha subido el tono contra los Estados Unidos exhortándoles a cesar su apoyo a los combatientes de las YPG kurdas so pena de enfrentamiento con las fuerzas turcas sobre el terreno en Siria. En Washington, el Pentágono ha respondido que seguía atentamente las armas proporcionadas a las YPG y que proseguiría las discusiones con Turquía, a la vez que añadía que la operación de Turquía en Afrin no era útil y se desviaba de la lucha contra el EI.

Hay igualmente que señalar la ausencia de los dos principales actores políticos kurdos sirios, el PYD y el KNC (Congreso Nacional Kurdo) de la conferencia de Sochi, celebrada bajo la égida de Moscú, una nueva tentativa de “conferencia de paz”, titulada Congreso del Diálogo Nacional Sirio, que pretende reunir a los diferentes actores del conflicto sirio. La coalición siria tampoco acudirá al congreso. El PYD ha estimado que el congreso de Sochi había perdido todo su sentido después de que Rusia no se opusiera a la ofensiva militar de Turquía en Afrin y, al contrario, colaborara con Ankara. El KNC ha decidido no participar después de que Moscú rechazara aceptar sus demandas que incluían principalmente que la causa kurda en Siria fuera uno de los puntos principales del congreso y tras la cooperación de Moscú con la ofensiva turca contra Afrin.

No, el PYD y el régimen de Assad no son aliados…

Frente a esta situación, el gobierno autónomo de Afrin, bajo dominación del PYD, ha llamado al régimen de Damasco a ejercer su deber soberano hacia Afrin y a proteger sus fronteras con Turquía de las fuerzas de ocupación turcas. El régimen de Assad ha denunciado retóricamente desde el comienzo la intervención turca contra Afrin y ha amenazado con derribar los aviones turcos que actuarían en su espacio aéreo. Estas amenazas han quedado en letra muerta. La colaboración de Rusia en la ofensiva militar turca y la debilidad militar de Damasco no permiten al régimen de Assad poner fin a la operación “Ramo de olivo”. Al mismo tiempo, el régimen sirio ve con un cierto interés el debilitamiento de las fuerzas YPG y espera probablemente, en un futuro arreglo mediando Rusia, recuperar esos territorios.

Para algunas personas el llamamiento del PYD al régimen de Assad es un signo de la alianza entre los dos actores, pero el asunto está muy lejos de ser así. Contrariamente a lo que han dicho algunas personas, el PYD no ha sido jamás un aliado del régimen aunque haya habido momentos dados de intereses comunes o colaboración, que por supuesto hay que criticar y denunciar, como la toma de territorios con la ayuda de Rusia en febrero de 2016 en el norte de la provincia de Alepo. Otros ejemplos pueden ser citados. Más que considerar al PYD como un satélite de Assad, podemos considerar que el PYD ha jugado un papel en beneficio a la vez de sí mismo para extender su poder e influencia y del régimen de Assad del otro. El PYD ha intentado sacar ventaja de la falta de seguridad y ha extendido el territorio que controlaba. Se trataba de un acuerdo pragmático de no-agresión, que implicaba períodos de conflicto. Pero esta situación no podía existir duraderamente, como se puede ver estos últimos meses.

Damasco, por otra parte, se ha negado a aceptar un actor rival en los territorios recuperados al EI en el Norte del país, como muestra la multiplicación de enfrentamientos con las FDS desde hace meses. A mediados de septiembre, a pesar del desmentido oficial de Moscú, las fuerzas aéreas rusas atacaron a las FDS en dos ocasiones en el noreste del país, cerca de Deir Zor. Por otra parte, el régimen de Assad considera a Raqqa como una ciudad que sigue ocupada y ha prometido restaurar su autoridad sobre el conjunto del territorio nacional. Las regiones controladas por las FDS son, además, ricas en recursos naturales, petróleo y agricultura.

Assad ha declarado de forma repetida que rechazaba toda forma de autonomía del Kurdistán de siria. Igualmente, el régimen de Assad considera a las FDS como “traidores”, “terroristas”, una “fuerza extranjera ilegítima” apoyada por los Estados Unidos y a la que hay que expulsar.

Conclusión

La actual operación militar turca contra Afrin y el fracaso del referéndum en el Kurdistán iraquí en octubre de 2017 muestran de nuevo que las potencias internacionales y regionales no están dispuestas a ver realizarse las aspiraciones nacionales o autonomistas kurdas. Es evidente que el apoyo de Moscú y de Washington a las YPG en diferentes períodos y el apoyo de las YPG a la campaña aérea y militar rusa al lado del régimen de Assad lanzada a finales de septiembre de 2015 no han impedido la agresión militar de Ankara contra Afrin.

El apoyo al derecho a la autodeterminación de los pueblos kurdos en los diferentes países de la región, que puede por otra parte tomar formas diversas como la independencia, el federalismo o el reconocimiento del pueblo kurdo como una entidad con derechos iguales en un Estado, es una necesidad. Por supuesto, esto no quiere decir que seamos acríticos respecto a las fuerzas que lo dirigen.

Sin embargo, la colaboración de ciertas fuerzas kurdas con las fuerzas imperialistas no puede ser utilizada para justificar el rechazo al derecho a la autodeterminación del pueblo kurdo, como han hecho algunos, o para acusarles de ser peones del imperialismo. Como dijo el revolucionario ruso Vladimir Lenin:

“El hecho de que la lucha contra una potencia imperialista por la libertad nacional pueda, en ciertas condiciones, ser explotada por otra ’gran’ potencia para sus propios objetivos igualmente imperialistas, no puede obligar a la socialdemocracia a renunciar al derecho de las naciones a disponer de si mismas, igual que los numerosos ejemplos de utilización por la burguesía de las consignas republicanas con un objetivo de engaño político y de robo financiero, por ejemplo en los países latinos, no pueden obligar a los socialdemócratas a renegar de su republicanismo”.

Lo que es importante comprender aquí, es que los regímenes autoritarios y los actores imperialistas han utilizado a los kurdos en el pasado para servir a sus intereses antes de ser sacrificados cuando esos intereses cambiaban. Esto se ha producido antes, se produce hoy y probablemente se reproducirá.

En esta perspectiva, la unidad y la independencia de las clases populares y obreras sin ninguna forma de discriminación (raza, religión, género, etc.) en la región es, por supuesto, el único medio de liberación y de emancipación de todas y todos.

Las luchas obreras no bastarán por si solas para reunir a las clases populares. Los socialistas en estas luchas deben también defender la liberación de todos y todas las oprimidas. Esto exige reivindicar derechos para las mujeres, las minorías religiosas, las comunidades LGBT y los grupos étnicos oprimidos. Esto significa igualmente apoyar el derecho a la autodeterminación de las poblaciones kurdas en toda la región.

Más en general para Siria, la situación actual en Afrin refleja la debilidad del conjunto de los actores democráticos en Siria frente a la recuperación de poderío del régimen de Bachar al-Assad apoyado por sus aliados y la voluntad de las potencias regionales e internacionales de poner fin por completo al levantamiento popular que comenzó en marzo de 2011.

En un artículo titulado “Kobane, la cuestión kurda y la revolución siria, un destino común”, en octubre de 2014 1/, yo escribía algo que desde muchos puntos de vista se realiza actualmente:

“Una derrota del proceso revolucionario sirio y de sus objetivos marcaría muy probablemente el final de la experiencia de las regiones autónomas de Rojava y de las esperanzas del pueblo kurdo de decidir sobre su propio futuro frente a la oposición de numerosos actores: los imperialismos occidentales y rusos, el nacionalismo chauvinista turco y árabe y las fuerzas reaccionarias islámicas. En el otro sentido, el proceso revolucionario sirio no sería completo sin la posibilidad del pueblo kurdo de decidir libremente su futuro: la separación o la participación y la lucha con toda la gente demócrata y progresista por una Siria democrática, social y laica con sus derechos nacionales garantizados.

Es la razón por la que debemos oponernos a todas las tentativas de socavar tanto la autodeterminación del pueblo kurdo y la revolución siria pues sus destinos están ligados, ya sea por régimen de Assad, de las fuerzas islámicas reaccionarias, de los diferentes imperialismos internacionales (americano y ruso particularmente) y regionales (Arabia Saudita, Qatar, Turquía e Irán).

Hay que oponerse a todas las formas de la contrarrevolución pues quieren dividir a las clases populares a través del comunitarismo religioso y el racismo”. 2/

Joseph Daher, miembro de la Izquierda Revolucionaria Siria, es un estudiante de doctorado y asistente en la Universidad de Lausana, en Suiza. Cofundador del blog Cafe Thawra y fundador del blog http://syriafreedomforever.wordpress.com, es coautor de " La demanda Pueblo. Una breve historia de las revoluciones árabes ", Counterfire, Londres 2011.

2/02/2018

http://syriafreedomforever.wordpress.com/2018/02/02/ankara-lance-une-nouvelle-guerre-contre-les-kurdes-a-afrin-en-syrie/

En https://syriafreedomforever.wordpress.com, se puede acceder a artículos en francés e inglés sobre la situación en Siria. En particular se puede ver el vídeo de la manifestación en Afrin, el 4 de febrero, contra la intervención militar turca

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur

Notas

1/ https://syriafreedomforever.wordpress.com/2014/10/12/kobani-la-question-kurde-et-la-revolution-syrienne-un-destin-commun/

2/ http://www.rebelion.org/noticia.php?id=190807



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