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Polémica sobre los transgénicos
Los expertos rechazan el estudio de Séralini
30/10/2012 | Michel de Pracontal

[En nuestra revista hemos publicado numerosos artículos oponiéndose a la utilización del maíz transgénico, del cual España es el principal productor de la Unión Europea (http://www.vientosur.info/spip/spip.php?article5205). Muchos han sido los argumentos utilizados, pero quizá convenga destacar el principio de precaución, que debería regir cuando numerosos científicos han multiplicado las alertas contra este tipo de productos y cuando se conoce el poder de las multinacionales del sector para influir sobre el dictamen de muchos expertos (http://www.vientosur.info/spip/spip.php?article7220)

Recientemente hemos publicado dos artículos que se hacían eco del estudio del profesor Gilles-Èric Sérelini que indicaba que el maíz transgénico NK603 de Monsanto inducía tumores en las ratas (http://www.vientosur.info/spip/spip.php?article7193; http://www.vientosur.info/spip/spip.php?article7248). La confirmación de esta conclusión por otros estudios independientes significaría un argumento adicional extraordinariamente potente contra la autorización de los transgénicos; aunque si no se produjera no se anularían los argumentos citados en el párrafo anterior.

Pero la confirmación del experimento del profesor Sérelini, hasta el momento, no se ha dado. Por el contrario sus conclusiones han sido rechazadas por un número importante de instituciones científicas, según las cuales los datos aportados no avalan sus conclusiones, aunque recomiendan nuevos estudios. Por supuesto que esto tampoco avala, ni mucho menos, la tesis de Monsanto sobre la inocuidad de sus productos.

En resumen, hay una polémica científica y debe resolverse por los métodos de la ciencia. Creemos que a nuestros lectores les interesará conocerla. Dado que ya hemos publicado dos artículos explicando y defendiendo las conclusiones del profesor Sérelini hoy damos a conocer los argumentos de sus detractores a través del siguiente artículo de Mediapart. Redacción]

Conclusiones sin fundamento, no significativas, errores metodológicos, interpretaciones abusivas sin base real… Una tras otra, las opiniones que acaban de publicar seis academias de científicos, el HBC (Haut Conseil des Biotechnologies) y la Agencia Nacional de Seguridad Alimentaria (Anses), son serias y vienen a confirmar lo que dijimos en Mediapart hace mes medio: el estudio del profesor Gilles-Éric Sérelini sobre la toxicidad del maíz transgénico NK603 de Monsanto no aporta ninguna certeza científica de que los transgénicos comporten algún riesgo.

Las Academias de Agricultura, Medicina, Farmacia, Ciencias, Tecnología y Ciencias veterinarias afirman que "El estudio no permite llegar a ninguna conclusión fiable. Resulta extraño que un acontecimiento científico como éste genere tanto revuelo en Francia y que repercuta con tanta rapidez en el Parlamento."

Según el Comité científico del HBC, "El artículo de Séralini y su equipo no presenta resultados concluyentes en cuanto a la toxicidad del maíz NK603, sea o no tratado con el pesticida Roundup." Desde el punto de vista de este comité, el artículo sobre la investigación "no cuestiona las evaluaciones precedentes de este transgénico."

Por su parte, la Anses considera que el estudio de Séralini no permite "poner en cuestión las evaluaciones precedentes del maíz NK603 y del Roundup". Según la Agencia, "el punto débil del estudio se encuentra en el hecho de que las conclusiones que han dado a conocer los autores no se tienen de pie con los datos que aportan." Estos datos no establecen "ninguna relación causa-efecto entre el consumo del maíz transgénico o del pesticida y las patologías de las que se habla". El artículo no demuestra "el encadenamiento de los hechos sugerido por sus autores."

Estas opiniones se basan, en todo momento, en una demostración científicamente argumentada y detallada que, dada su extensión no podemos reproducirla en su totalidad. Vamos a sintetizarla en seis puntos:

1- Un dispositivo experimental inadecuado

Habitualmente, cuando se realiza un estudio sobre la toxicidad de un producto, se definen previamente la cuestiones a las que se quiere encontrar una respuesta y a partir de ahí se utiliza un dispositivo adecuado a ellas. Según los científicos del HCB, el enfoque de Séralini y sus colegas es confuso y adolece de un dispositivo claramente definido desde el principio: "Parece que inicialmente el estudio fue concebido para explorar las perturbaciones biológicas… sin más precisión, como lo atestigua la multitud de mediciones realizadas: 31 parámetros sanguíneos y 16 urinarios analizados en 11 ocasiones entre el comienzo y el final del experimento. A estos, se les añaden 6 parámetros biológicos específicos de la función hepática, medidos en una sola ocasión al final del experimento."

Esta multitud de datos se incrementó más debido a que el estudio se hizo sobre tres dietas diferentes en paralelo: una a base de maíz transgénico con tres dosis diferentes: 11, 22 y 33%; otra a base de ese mismo maíz pero tratado con el pesticida Roundup; y, finalmente, otra a base de un 33% de maíz clásico combinada con agua mezclada con Roundup en tres dosis distintas.

Esto significa que se trabaja sobre nueve grupos de 10 ratas de cada sexo que, en cada ocasión, se compara con el grupo de referencia. La cuestión es que resulta muy difícil, por no decir imposible, sacar la más mínima conclusión estadística significativa de estas comparaciones múltiples entre pequeños grupos. El estudio hubiera sido estadísticamente más sólido si se hubiera ceñido exclusivamente al efecto del transgénico. Esto hubiera permitido no tener que comparar más que tres grupos de cada sexo al grupo de referencia, con 25 individuos por cada grupo

Séralini avanzó que no se había realizado ningún estudio sobre el "efecto cóctel" debido a la acumulación de sustancias diversas -en este caso, el transgénico con el Roundup que, en la práctica se encuentran asociados porque el maíz transgénico se cultiva con este herbicida. La Agencia valora positivamente este aspecto, dada "la originalidad de esta investigación que aborda una cuestión poco tratada hasta el presente: los efectos a largo plazo de los transgénicos vinculados a pesticidas."

Se toma nota. Pero en ese caso, ¿no hubiera sido preferible, en lugar de trabajar sobre tres dosis diferentes en cada ocasión, comparar un grupo alimentado sólo con transgénicos sin Roundup, con un grupo al que se le suministran transgénicos más Roundup y con el grupo de referencia? De una u otra forma, el hecho de comparar 10 grupos de 10 ratas por cada sexo es una opción inexplicable si el objetivo era obtener un resultado preciso.

2- Presentación incompleta y selectiva de los resultados

Dada la multitud de grupos analizados y de las variables tratadas, Séralini y sus colegas desestimaron dar a conocer la totalidad de los datos. Afirmaban en su artículo que "No es posible mostrar todos los datos en un artículo; sólo presentamos los más relevantes." Pero los autores no ofrecen ningún argumento riguroso que justifique la opción por los datos que presentan, exponiéndose a la crítica de haber seleccionado no los datos más relevantes sino los que sirven para apoyar sus conclusiones.

Por una parte, el artículo recoge los datos sobre mortalidad y aparición de tumores, que se presentan de forma puramente descriptiva, sin análisis estadístico. Y, por otra, datos sobre parámetros fisiológicos, seleccionados entre la inmensidad de las variables medidas.

Para éstas últimas, los autores optaron por presentar -sin explicar por qué- los resultados de cuatro parámetros bioquímicos y dos hormonales que, según ellos, presentan la variación más pronunciada en relación al grupo de referencia.

"Esta elección se realizó a posteriori, escriben los científicos del HCB. Evidentemente es normal que existan diferencias entre las 864 comparaciones, efectuadas por los autores durante el quinceavo mes de la investigación entre los valores de los 48 parámetros bioquímicos al quinceavo mes de la investigación, entre los valores de los 48 parámetros bioquímicos. Para un lector no especializado en las comparaciones múltiples, la presentación de los resultados seleccionados puede resultar engañosa, ya que llegará a la conclusión errónea de que las diferencias observadas son representativas de diferencias entre los grupos experimentales y el grupo de referencia."

Dicho de otro modo, para saber si las diferencias presentadas tienen relevancia, sería preciso tener en cuenta el conjunto de los resultados. Sin embargo Séralini ha rechazado ofrecerlos tanto al HCB como a la Anses. Cabe interrogarse a qué se debe este rechazo si los mismos están de acuerdo con la conclusión del artículo.

3- Grupos de referencia muy reducidos para probar los efectos que se señalan

Según el dispositivo experimental por el que se opte, el volumen del grupo de referencia puede resultar insuficiente para llegar a resultados estadísticamente significativos. Según Séralini, los estudios industriales que han permitido autorizar el maíz transgénico de Monsanto también se basaban en grupos de referencia de 10 ratas.

Por una parte, esta afirmación es inexacta en el caso del maíz NK603, MON810 y MON863, cuyos dossieres se basan en lotes de 20 ratas (algunos parámetros no se detallaban más que para 10, pero los resultados principales hacían referencia a 20 individuos por grupo, dos veces más que en el estudio de Séralini). Por otra, los estudios industriales no tienen la misma función que una investigación como la de Séralini. Esos estudios tratan de detectar en 90 días una toxicidad aguda o una eventual señal de alarma que motivaría un estudio complementario.

También hay que señalar que el número de ratas en los grupos de referencia depende de la duración del estudio y del efecto que se trate de identificar. En el caso del estudio de Séralini, aún cuando el objetivo no estaba claramente definido al principio, la cuestión principal que apareció durante la investigación fue la formación de tumores. Estos tumores han tenido un eco mediático enorme y el estudio no hubiera tenido el mismo impacto sin las espectaculares fotos de los animales con ampollas del tamaño de una pelota de ping-pong.

Estos tumores fueron presentados por Séralini y sus colegas como uno de los principales efectos constatados del tratamiento en base a los transgénicos y el Roundup. Sin embargo, la cepa de ratas seleccionada por los autores de la investigación, las Sprague Dawley, son conocidas por desarrollar tumores espontáneos al cabo de dos años.

El comité científico de HCB se puso en contacto directo con la sociedad francesa Harlan, situada en Gannat, en el Allier, que fue la que suministró las ratas a Séralini. Según un estudio realizado por Harlan sobre las ratas Sprague Dawley de la misma granja, se constata una frecuencia de 60% de tumores en las glándulas mamarias al cabo de dos años.

Dicho de otro modo, de un grupo de 10 ratas hembra, 6 podrían desarrollar tumores en las glándulas mamarias de forma espontánea e independientemente de la alimentación ingerida. Otro estudio sobre las mismas ratas ofreció una frecuenta del 70% de tumores espontáneos en las mamas. Sin embargo, el estudio de Séralini no toma en cuenta este efecto espontáneo. Los científicos de HCB señalan que "(Séralini) no hace mención a ningún cálculo previo del número de ratas necesario para llegar a la evidencia sobre un efecto biológicamente significativo para una investigación de dos años".

Para descartar los tumores naturales de los que se deban a un eventual efecto alimenticio, serían necesarios grupos mucho más importantes: según las recomendaciones de la OCDE, un estudio sobre la génesis del cáncer de 24 meses (los de Séralini) tendría que haber utilizado 50 ratas por grupo.

4- Una evidencia débil sobre la mortalidad

Séralini y sus colegas afirman que la dieta a base de transgénicos disminuye la esperanza de vida de las ratas. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la duración de la investigación, dos años, es muy larga en relación a la vida normal de una rata Sprague Dawley. Por lo tanto, para valorar el eventual impacto de la dieta sobre la duración de la vida, sería necesario tomar muestras estadísticas de las ratas bajo control que no consumen ni transgénicos ni Roundup. En efecto, el hecho de que las ratas naturalmente no sean muy longevas puede llevar a que las diferencias que se constatan en cuanto a mortalidad se deban a una variable natural.

Tras volver a analizar los resultados en torno a la mortalidad, el HCB escribe: "El examen de las curvas de mortalidad no permite sacar la conclusión de una diferencia entre los distintos grupos de ratas. Sería necesario realizar un procedimiento estadístico que tome en consideración la variabilidad de los individuos y, por consiguiente, las curvas de supervivencia. No obstante se puede testar si los animales de un grupo experimental determinado tienen tendencia a morir más pronto que los del grupo de referencia."

El HCB efectuó estos test y constató que no hay ningún efecto estadísticamente significativo sobre la duración de la vida de las ratas entre las diferentes dietas. La reducida cantidad de individuos del grupo de referencia reduce su valor estadístico, lo que impide "concluir formalmente la presencia o la ausencia de un efecto de la dieta sobre la mortalidad, en particular sobre las hembras."

Para tratar de compensar la falta de valor estadístico, el comité científico del HCB introdujo los resultados de la mortalidad de las cepas de ratas utilizadas en el experimento suministrado por la sociedad Harlan, pero no obtuvo resultados: no se puede llegar a ninguna conclusión sobre no importa que efecto de las tres dietas analizadas sobre la supervivencia de las ratas.

El grupo de expertos de Anses pudo obtener ciertos resultados suplementarios de Séralini en lo que se refiere a la mortalidad de las ratas. Utilizando estos resultados con un enfoque ligeramente diferente al de HCB, los expertos efectuaron una serie de test estadísticos sobre la mortalidad y la esperanza de vida de los diferentes grupos de ratas. La conclusión es la misma que la del HCB: no se observa ninguna diferencia significativa entre los grupos.

5- Los resultados de los parámetros bioquímicos son incoherentes

Como se ha visto más arriba, la investigación de Sérelini se basó en 48 parámetros bioquímicos. El tratamiento estadístico de estos resultados, reanalizado por el HCB y por Anses, mostró incoherencias y dificultades de interpretación. Dos ejemplos dejan al descubierto la debilidad metodológica de la investigación:

- Entre las ratas hembras de dos grupos (OGM al 22 % y OGM + Roundup al 22 %) se constató un incremento de la mortalidad, pero sin que se pudiera confirmar que se debiera a alguna patología subyacente. Los expertos de la Anses plantean que " para poder ser interpretado, este hecho plantea la necesidad de disponer de información complementaria sobre la causa de la muerte de cada animal de cada grupo".

- Entre las ratas macho, se observa un incremento de patologías hepáticas para las que ingirieron transgénicos en dosis del 22%; pero su efecto desaparecen en el grupo que ingirió dosis del 11% y 33%, así como en el grupo al que se le suministra transgénico + Roundup al 22%. Los expertos señalan que "este resultado no parece coherente".

Por lo tanto no se pueden sacar conclusiones. Los resultados no son claros, ni estadística ni biológicamente. A esto hay que añadir que la validación del análisis fisiológico a partir del resultado de las autopsias realizadas al final de la investigación plantea el mismo problema. Como ya lo señalamos anteriormente, el análisis de los tejidos de las ratas tras la autopsia debería ser validado por un veterinario patólogo que hubiera participado directamente en la investigación, ya que este análisis es el que permite confirmas las conclusiones de los resultados patológicos. Ahora bien, como señalan los miembros de una asociación de veterinarios patólogos del ESTP (European Society of Toxicologic Pathology), la investigación no incluye ninguna mención del científico responsable de la evaluación patológica del estudio.

Este aspecto fue señalado en una carta que envió el ESTP al director de Food and Chemical Toxicology, la revista que dio a conocer la investigación de Sérelini. Ahora bien, el veterinario patólogo implicado en la investigación no figura entre quienes firman artículo aunque, necesariamente, formaba parte del equipo que realizó la investigación en el "laboratorio secreto" de Séralini.

Este laboratorio, la sociedad C. Ris Pharma, instalada en Saint-Malo, asumió toda la parte in vivo de la experiencia. Un aspecto que sigue siendo una incógnita es el si C. Ris Pharma se encargó también del análisis histopatológico o si lo subcontrató a otro laboratorio privado (el equipo de Séralini ha dado a entender que en la investigación trabajó con más de un laboratorio). Así pues, se ignora si el veterinario patólogo era asalariado de C. Ris Pharma o de otra sociedad.

Sin embargo, lo que es cierto es que ni C. Ris Pharma ni, potencialmente, los otro colaboradores de Séralini desean darse a conocer. Esto plantea la cuestión de saber si el desconocido veterinario patólogo ha guardado los resultados de la investigación. En estas condiciones, el HCB, al igual que Anses, juzgan que no se puede extraer ninguna conclusión de los resultados patológicos de la investigación.

6- Hipótesis explicativas poco convincentes

A pesar de la falta de solidez de los resultados de la investigación, los expertos también examinaron las hipótesis avanzadas por Séralini y sus coautores para explicar estos resultados. En lo que tiene que ver con las hembras, Séralini explica la aparición de los tumores a causa de una perturbación endócrina. En otras palabras, una acción sobre las hormona estradiol y la testosterona, que estaría asociada a los tumores en las glándulas mamarias y la hipófisis.

Pero los resultados del artículo de Séralini sobre los niveles de hormonas en circulación no permitan llegar a una conclusión clara, significativa, de los diferentes tratamientos. Además, en las observaciones realizadas no aparece ninguna relación entre las hechas sobre las glándulas mamarias y las realizadas sobre la hipófisis: "Hay que señalar, añaden los expertos, que los niveles hormonales en las ratas varían considerablemente en función periodo de celo y del momento en que se toman las muestras en el día, haciéndose delicada la interpretación de los resultados sin disponer de detalles experimentales precisos sobre las condiciones de la toma de las mismas."

En lo que respecta a las ratas macho, las patologías presentadas por los autores de la investigación hablan de insuficiencias renales y enfermedades hepáticas. Pero según los científicos de HCB, "las alteraciones hepáticas sólo se describen morfológicamente"; la variación de los parámetros sanguíneos que deberían confirmarlas son o bien incoherentes biológicamente (por ejemplo, parámetros sanguíneos que deberían variar en un sentido varían en sentido contrario); o bien, sin más, los autores de la investigación no señalan esta variaciones. En lo que respecta a las patologías del riñón, los resultados son incoherentes, dado que "la hipótesis sobre la insuficiencia renal o alteración renal no es verificable".

Los seis puntos que acabamos de exponer no son mas que un resumen de la argumentación expuesta por de los expertos de HCB y de la Anses. Las críticas emitidas por las seis academias nacionales van en el mismo sentido, pero no se apoyan en una argumentación tan desarrollada. En conjunto, todas ellas concluyen que la investigación de Séralini no demuestra nada y no aporta ningún elemento científico nuevo.

Por lo tanto, ¿tanto revuelo para nada? Puede que no. Junto a su opinión científica, el Comité Económico, Ético y Social (CEES) de HCB ha recomendado la " realización de una investigación a largo plazo sobre las consecuencias sanitarias potenciales" del maíz NK603. Según el CEES esta investigación a largo plazo debería ser realizada en las siguientes condiciones: "1) bajo control de los poderes públicos, 2) según los principios de evaluación que rigen las investigación científica (independencia, pluralismo, contradicción, transparencia) y 3) basado en una metodología definida en común por los científicos."

La CEES justifica esta recomendación en base al objetivo de eliminar la inquietud que se ha instalado en la gente en torno a la inocuidad de los transgénicos. Precisemos que según el Comité ético del HCB, Séralini y sus colegas deberían participar en la elaboración de este nuevo estudio. Es lícito preguntarse si científicos que han descuartizado el estudio de Séralini llegarían a entenderse con él para organizar un nuevo estudio. Y también, si Séralini estaría dispuesto a participar en este trabajo tras haber criticado reiteradamente a los expertos.

Sea lo que fuera, si ese proyecto se pone en marcha, servirá para disipar todas la dudas. Aún cuando se hayan publicado bastantes estudios a largo plazo sobre los efectos de los transgénicos, ninguno de ellos ha sido realizado en Francia. La Anses, por su parte, también desea nuevas investigaciones bajo control público, a nivel nacional y europeo, sobre los efectos a largo plazo de los transgénicos.

El futuro dirá si estas iniciativas son capaces de desbloquear el debate francés sobre los transgénicos, empantanado en una oposición estéril entre partidarios y adversarios de las plantas genéticamente modificadas.

23/10/2012

http://www.mediapart.fr/journal/france/221012/ogm-les-experts-refutent-letude-de-seralini

Traducción: VIENTO SUR



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