aA+
aA-
Grabar en formato PDF
Tribuna VIENTO</I> SUR
Torturas en Euskal Herria: en el aniversario de la primera muerte reconocida
18/02/2015 | Petxo Idoiaga

“Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes“ (Artículo 15 de la Constitución española)

13 de febrero de 1981. El militante de ETA Joxe Arregi moría en el hospital penitenciario de Carabanchel por las torturas recibidas en la Dirección General de Seguridad de la Policía. Lo detuvieron el día 4 y permaneció incomunicado en comisaría hasta el mismo día 13. El País del 17 de febrero lo contaba así: “El titular del Juzgado de Instrucción número 13 de Madrid, José Antonio de la Campa, dio a conocer parcialmente, a primera hora de la tarde de ayer, el informe del forense sobre la autopsia practicada a Arregui. En ella se ratifica la existencia de torturas en el cuerpo, ‘violencias físicas’, según el texto, y se añade que la causa de la muerte fue ‘un fallo respiratorio originado por proceso bronconeumónico con intenso edema pulmonar”.

El 15 de octubre de 1983 Lasa y Zabala fueron secuestrados en Baiona (Euskal Herria bajo administración francesa) por miembros del GAL. Les trasladaron al cuartel de la Guardia Civil de Intxaurrondo (Gipuzkoa). Por orden del general Galindo, los llevaron después al palacio de La Cumbre, en San Sebastián, donde fueron torturados durante un período largo, aún sin determinar. Pero su estado físico era tan lamentable que, para ocultarlo, el general Galindo –de acuerdo con el socialista Gobernador Civil de Gipuzkoa Elgorriaga (que había asistido encapuchado a las propias torturas)– ordenó su asesinato y desaparición. Los guardias civiles Enrique Dorado y Felipe Bayo, protagonistas de las torturas previas, les llevaron a Busot (Alicante), cavaron una fosa, y el primero les disparó tres tiros en la cabeza. Después los enterraron cubiertos con cal viva. En enero de 1985 fueron hallados sus restos, pero permanecieron sin identificar hasta 1995, a pesar de que ya en la primera autopsia de 1985 mostraran signos de haber sido torturados.

Mikel Zabalza fue detenido por la Guardia Civil el 26 de noviembre de 1985 y trasladado al cuartel de Intxaurrondo donde seguía mandando el general Galindo. Durante 20 días no se supo donde estaba; cuando su madre fue al citado cuartel a preguntar por su hijo, le dijeron que preguntara en objetos perdidos. El 15 de diciembre la Guardia Civil “descubría” su cuerpo en una zona del rio Bidasoa después de que la Cruz Roja estuviera días y días buscándolo en ese mismo lugar sin encontrarlo. La versión oficial fue que desapareció tras arrojarse esposado al río cerca del cuartel de la Guardia Civil de Endarlatsa, cuando acompañaba a localizar un zulo de armas de ETA.

Aunque la Comisión de Derechos Humanos de Madrid sostuvo públicamente que hasta 73 policías habían llegado a participar en las torturas a Joxean Arregi, sólo terminaron procesados dos: Antonio Gil y Julián Marín; la Audiencia Provincial de Madrid los absolvió en dos ocasiones y finalmente El Tribunal Supremo condenó a ambos a tres meses de reclusión y dos años (Gil) y tres (Marín) de pérdida de empleo y sueldo.

En abril de 2000, por el asesinato de Lasa y Zabala, la Audiencia Nacional condenó a Galindo y Elgorriaga a 71 años de prisión y a Dorado y Bayo a 67 años y 8 meses, por dos delitos de asesinato y detención ilegal. El Tribunal Supremo aumentó en 4 años esas condenas, lo que fue ratificado por el Tribunal Constitucional. Elgorriaga fue liberado por supuestos problemas de salud un año después; el general Galindo abandonó la cárcel el 2004 para pasar a resto domiciliario primero, a tercer grado en 2005 y a libertad condicional por “buena conducta” después; Bayo y Dorado apenas cumplieron siete años de reclusión.

En el caso Zabalza, la instrucción fue pasando de mano en mano. Veinte años después, a comienzos de 2005, la magistrada Elena Rodríguez Molpeceres, titular del juzgado de instrucción número 1 de San Sebastián, abrió nuevas diligencias judiciales tras incorporar al sumario una grabación del CESID en la que un agente de esta institución destinado en el cuartel de la Guardia Civil de Intxaurrondo, Pedro Gómez Nieto, relataba al entonces jefe de misiones, Juan Alberto Perote, las circunstancias en que se produjo la muerte de Zabalza en la que decía, literalmente: "Se les ha ido de las manos en el interrogatorio". Cinco años después, se cerró el caso alegando que no existía pruebas.

Otros condenados famosos tampoco pisaron mucha cárcel. Los diez años de prisión al entonces ministro de Interior, José Barrionuevo, por el “caso Marey” se tradujeron realmente en tres meses de cárcel en Guadalajara. Se le concedió el indulto parcial y el tercer grado. Otro tanto ocurrió con su segundo, Rafael Vera, al que se le acumularon otras causas relativas a los dineros sucios movidos en torno al GAL. Este ha entrado en prisión tres veces, pero en todas salió en meses.

El uso de torturas complementa perfectamente las actuaciones parapoliciales de los GAL y similares con las actuaciones institucionales de las Fuerzas de Seguridad del Estado en sus comisarías, avaladas por los sucesivos gobiernos socialistas y populares, silenciadas por los medios de comunicación y apenas denunciadas, ni siquiera miradas, por la propia izquierda política, sindical o social en el Estado español. La Transición cuyo final tratamos de acelerar, con toda la razón democrática, pervirtió también durante muchos años, el sentido democrático y de justicia de mucho activista de izquierda hasta dar legitimidad (o callar, al menos) ante la política antiterrorista. Es cierto que la masacre de ETA en Hipercor en junio de 1987, 15 días después de un importante apoyo en todo el Estado español a Herri Batasuna en las elecciones europeas, merecía toda la indignación condena y protesta popular. Pero la denuncia del discurso y la política antiterrorista posterior debería haber sido una clara bandera de la democracia radical, de quienes nunca identificaron Transición con justicia ni calidad democrática. Salvando excepciones (nuestra LCR entre ellas), eso no ocurrió.

Un estudio sobre la tortura en Euskal Herria, encargado por el Gobierno Vasco, presentó el pasado 6 de febrero un informe preliminar que recoge 3 587 denuncias de casos registrados entre 1960 y 2013/1. El equipo de investigación que realiza ese estudio está liderado por el antropólogo forense de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea Francisco Etxeberria, sin duda alguna uno de los de mayor prestigio internacional, particularmente reconocido mediáticamente ahora por coordinar, desde el pasado 24 de enero, los trabajos de búsqueda de los restos de Cervantes en un convento de las Trinitarias de Madrid, pero que tiene sobre sus espaldas buena parte de las exhumaciones de fosas de la Guerra Civil, la participación en las exhumaciones de Víctor Jara y el propio Salvador Allende en Chile, la de Lasa y Zabala, la de los hijos de José Bretón y un larguísimo etcétera. El estudio se encuentra en su fase inicial y se prevé su finalización en septiembre de 2016. Para determinar la "consistencia y credibilidad" de cada caso, Fernández ha precisado que se tomará como referencia una metodología descrita en el Protocolo de Estambul de las Naciones Unidas.

De esas 3 587 denuncias, 2 820 han sido ya objeto de un primer análisis provisional aunque deberá esperarse a un análisis definitivo; de esas denuncias recogidas 2 394 corresponden a hombres y el resto, a mujeres, y habrían sido víctimas de torturas por parte de la Policía Nacional (1 319), de la Guardia Civil (1 174) y de la Ertzaintza (271). De todos ellos, 1 183 han ratificado en una declaración jurada sus denuncias. Gipuzkoa es la provincia en la que más detenciones figuran (1 475), seguida de Bizkaia (968) y Álava (151), mientras que también aparecen alegaciones de torturas y malos tratos de ciudadanos vascos en Francia y otras comunidades autónomas, y en menor grado en países como Holanda, Ecuador y México. De los casos analizados, 914 corresponden a la década de los 80, 687 a los 90 y 540 a la primera década de este siglo, además de 474 a los años 70. En esta primera fase de la investigación se recogen, igualmente, 140 informes de Amnistía Internacional, del Comité para Prevención de la Tortura del Consejo de Europa, de Relatores de la ONU, del Comité de la ONU contra la Tortura, del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, del Ararteko y del Gobierno Vasco.

Habrá que esperar, por supuesto, a que finalice la investigación. En realidad mucha gente sabemos que sólo ratificará lo que conocemos y de lo que estamos seguros: que aquí se ha torturado (y se sigue haciendo) sin parar.

Y, desde luego, en ese amplio espacio de recuperar la memoria histórica en el que cada vez más organismos sociales de todo el Estado español se están implicando, en ese espacio podemos encontrar un territorio que aúne esfuerzos, dinámicas y aspiraciones del conjunto de pueblos del Estado español contra el régimen del 78. De entre todas las aberraciones antidemocráticas de este régimen de la Transición, la mayor, sin duda, es el ejercicio sistemático de la tortura policial

16/02/2015

Petxo Idoiaga es miembros del Consejo Asesor de VIENTO SUR

Notas:

/1.http://ep00.epimg.net/descargables/2015/02/06/5f054f039f03d80eb132457d27db56df.pdf



Vídeo 25 años

Boletín semanal
Recibe en tu correo electrónico los últimos artículos de nuestra revista digital, así como las novedades y eventos
Actos

Madrid. 1 de junio de 2017. 19 h.


50 años de la huelga de Laminación de Bandas/ Movimiento obrero y antifranquismo en el País Vasco en la última década de la dictadura


Lugar: Librería Traficantes de sueños

calle Duque de Alba, 13, metros Latina y Tirso de Molina

Intervienen:
Pedro Ibarra, Luis Alejos, Justa Montero

Actos

Madrid. Lunes, 29 de mayo de 2017. 19h

Victor Serge. Un hombre en la medianoche del siglo

Pelai Pagés, Andy Durgan, Juan Manuel Vera

Teatro del Barrio

Zurita, 20. Metro Lavapiés, Atocha o Antón Martín o







Facebook Twitter RSS

vientosur.info | Diseño y desarrollo en Spip por Freepress S. Coop. Mad.
 
Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual Los contenidos de texto, audio e imagen de esta web están bajo una licencia de Creative Commons