aA+
aA-
Grabar en formato PDF
Francia
Sarkozy, Hortefeux, Besson : ¡hijos de Petain!
10/09/2010 | Antoine Boulangé, Galia Trépère

La manifestación del 4 de septiembre contra la política securitaria y racista del gobierno ha sido una jornada importante, que ha reunido a cerca de 200.000 personas en 140 ciudades. El gobierno minimiza y desprecia este movimiento: “algunas decenas de miles de manifestantes” (Besson), una “tal manifestación heteróclita, en la que confluyen un mosaico de partidos tradicionales pero también grupúsculos izquierdistas y anarquistas, no constituye una política” (Hortefeux)

Se equivocan subestimando lo que ha ocurrido, pues incluso si el movimiento es aún insuficiente, se ha franqueado un umbral. Se ha visto por primera vez desde hace mucho al movimiento antirracista y a la izquierda superar las divisiones habituales.

En la calle, numerosos manifestantes no formaban parte de los “habituales”. Hay que señalar igualmente que los sindicatos han apoyado y participado activamente en esta jornada que forma parte de la contestación general contra el gobierno, en particular sobre las jubilaciones, con la huelga del 7 de septiembre.

Es necesaria una continuidad pues el gobierno ha decidido imponer su voluntad y juega la carta racista a fondo. Desde 2002, la escalada sarkozysta es permanente. Y este verano se han alcanzado “picos”: privación de la nacionalidad para “los franceses de origen extranjero”, asimilación inmigración-delincuencia, expulsión de los gitanos, estigmatización de la “gente itinerante”, leyes securitarias (Loppsi2, velo integral).

Y como si esto no bastara, está previsto un nuevo debate a partir del 27 de septiembre para votar un conjunto de leyes sobre la inmigración jamás visto desde Vichy. No hay que dejar que decaiga la ira legítima que se ha expresado el sábado. En efecto, esta política racista y securitaria puede convertirse en un veneno para el movimiento obrero, en un contexto de crisis económica profunda, como lo fue el antisemitismo tras la crisis de 1929.

La batalla contra el gobierno y el Medef (la patronal ndt) se lleva a cabo en dos frentes. En el terreno económico y social con el pulso decisivo sobre las jubilaciones. En el terreno ideológico y político con un amplio movimiento de masas unitario contra el racismo de estado. Dos frentes contra un mismo sistema.

Traducido de http://www.npa2009.org/content/sarkozy-hortefeux-besson%E2%80%89-enfants-de-petain%E2%80%89

La derecha en crisis

Galia Trépère

Woerth descalificado, Sarkozy y Fillon lo más abajo en los sondeos, la política securitaria del gobierno criticada en sus propias filas, la fragilidad del poder y las disensiones de la derecha, reflejo de la impopularidad de su política, son una baza para el combate emprendido.

“Firme y determinado… por el momento”, así presentaba a Sarkozy en vísperas del 7 de septiembre el periódico de la patronal La Tribune. Según un reciente sondeo, el 60% de las personas encuestadas estaban hartas de Eric Woerth y el 70% apoyaba la jornada de acción del 7 de septiembre. Pero Sarkozy rechazaba contemplar la menor concesión que no fuera marginal sobre la reforma de las jubilaciones y ha mantenido a Woerth en su puesto.

Sarkozy negándose a librarse de Woerth. Incluso… El 9 de septiembre era François Fillon quien debía responder a las preguntas de Arlette Chabot (periodista en France 2 ndt) antes de acudir junto con Woerth a una mesa redonda con sindicalistas. El primer ministro podría así recuperar la dirección de la aplicación de la reforma… A menos que sea Xavier Bertrand, liberado de la presidencia de la UMP, o Raymond Soubie, el consejero de Sarkozy para asuntos sociales. Todas estas “soluciones”, aún hipotéticas el día 7, muestran las dificultades del poder, liado en el asunto Bettencourt. Con solo el 32% de opiniones favorables, Sarkozy ha alcanzado el punto más bajo de su cota de popularidad desde junio de 2007. Difícil saber lo que va a hacer y lo que será la remodelación ministerial que anunció antes del verano para este otoño. Quizá ni él mismo lo sabe.

Antes de que el asunto Woerth desembocara en una crisis política que iba a impulsar al movimiento social, el plan de Sarkozy era relativamente sencillo. Posicionarse de cara a 2012 lo más a la derecha posible, cazando en el coto del Frente Nacional. El 14 de julio, 35 diputados, hoy 37, creaban la “derecha popular”, bajo la bandera que reprochaban a Sarkozy haber abandonado, “Nación, Patria, República y Trabajo”. Uno de los jefes de esta nueva corriente, Thierry Mariani, que ya se hizo notar proponiendo los “test de ADN”, será el ponente de la ley sobre la inmigración de la que forman parte las medidas de desposesión de la nacionalidad.

Estos diputados se felicitan hoy de la ofensiva securitaria que Sarkozy lanzó en Grenoble el 30 de julio. Al mismo tiempo, Jean-Louis Borloo era animado a contemplar una candidatura para la primera vuelta de las presidenciales, susceptible de rastrillar en el centro. El anuncio de una remodelación ministerial, para el otoño, más o menos cuando se produzca la elección a la presidencia de la UMP, en noviembre, prometía abrir el baile de las ambiciones, de las rivalidades, de las adhesiones.

Que no ha dejado de producirse. Pero en condiciones sin duda un poco diferentes de las esperadas por Sarkozy. Pues la ofensiva securitaria y xenófoba llevada a cabo por su ministro del interior, Brice Hortefeux, lejos de tener éxito, ha comenzado a suscitar un amplio movimiento de opinión a favor de los derechos democráticos del que las manifestaciones del 4 de septiembre no son, hay que esperarlo, más que el comienzo. Y el asunto Woerth, lejos de quedar enterrado durante el verano, ha resurgido aún con más fuerza al comienzo del nuevo curso, cristalizando todas las razones de fondo de la impopularidad del gobierno, su política a favor exclusivamente de los más ricos.

Pero más allá de las rivalidades y de las disensiones que se manifiestan en la derecha, hay un acuerdo de fondo sobre la política del gobierno. No es por casualidad, por otra parte, si las críticas a la política securitaria de Sarkozy siguen situándose en el terreno bienpensante de la “República” y de “Francia”. Todos están de acuerdo en hacer pagar la crisis a los trabajadores.

Y es claramente el conjunto de esta política lo que el movimiento deberá impugnar para ganar. Y ello lejos del diálogo social y de las perspectivas de ilusorias negociaciones, definiendo, al contrario, sus propios objetivos, imponiendo las reivindicaciones que responden a las necesidades de los trabajadores y de la población. Y para comenzar, la retirada pura y simple de la reforma de las jubilaciones.

Traducido de http://www.npa2009.org/content/la-droite-en-crise

Traducción: Alberto Nadal para VIENTO SUR





Facebook Twitter RSS

vientosur.info | Diseño y desarrollo en Spip por Freepress S. Coop. Mad.
 
Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual Los contenidos de texto, audio e imagen de esta web están bajo una licencia de Creative Commons