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Las expulsiones de gitanos en Francia
¡No os metáis con nuestra clase!
16/09/2010 | Vanina Giudicelli (NPA)

El pasado fin de semana, la prensa revelaba un nuevo escándalo político: una directiva del Ministerio del Interior fechada el 5 de agosto recordaba el objetivo fijado por Sarkozy: “300 campamentos o implantaciones ilícitas deberán haber sido evacuadas de aquí a tres meses, en particular los de los gitanos”.
¿Qué nos choca en esta circular? ¿Que Besson [ministro de la Inmigración]no haya sido puesto al corriente por Hortefeux [ministro del interior]?. Los eventuales desacuerdos sobre las formulaciones no quitan nada a su acuerdo sobre el fondo: Besson es claramente el ejecutor de esta política de expulsiones. A fines de agosto, se felicitaba al lado de Hortefeux de que “128 campamentos ilícitos ocupados por residentes rumanos o búlgaros han sido desmantelados y evacuados” y que “977 gitanos presentes en nuestro territorio han sido acompañados hacia su país de origen, esencialmente Rumania”.
¿Que el gobierno no respeta las leyes? Está dispuesto a todo para aplicar su política reaccionaria. Pretendiendo “hacer aplicar las leyes”, no respeta ni las instituciones europeas ni la ley adoptada en 2000 que obliga a los muncipios de más de 5.000 habitantes a dotarse de áreas de acogida permanentes.

Esta directiva revela el fondo de la política de Sarkozy, Besson y Hortefeux: un racismo de Estado que, si tomaba hasta ahora la forma de un racismo cultural (no contra los árabes sino contra los musulmanes, no contra la desigualdad de razas sino contra la incompatibilidad de las culturas), es claramente un racismo bajo su forma más tradicional. Son los gitanos, todos y todas las gitanas, a los que hay que perseguir, excluir, expulsar. Revela igualmente el talante de los ricos y de quienes defienden sus intereses. En el momento en que la contrarreforma de las jubilaciones angustia a millones de trabajadores, la prioridad del Estado es atacar a una minoría cuyo simple derecho al trabajo es negado.

Como indica la directiva, “estas operaciones constituyen un compromiso fuerte tomado por el gobierno a fin de hacer respetar la autoridad del estado”. Para poner en marcha su política, Sarkozy querría unir a la mayoría de los trabajadores tras la idea de una ilusoria comunidad de intereses, fundada en la sangre y la cultura.

Reivindicamos una comunidad de clase que vamos a hacer vivir en las próximas semanas, en las luchas por nuestras jubilaciones y contra el racismo, contra los ricos, contra Sarkozy y sus siniestros Woerth, Besson y Hortefeux.

15/09/2010

Traducido de http://www.npa2009.org/content/touche-pas-notre-classe%E2%80%89
Traducción: Alberto Nadal para VIENTO SUR



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