aA+
aA-
Grabar en formato PDF
Corea
Acercamiento de las dos Coreas: ¿por qué ahora?
12/05/2018 | Pierre Rousset. Christophe Aguiton

[La reunión de los presidentes de las dos Coreas así como la prevista de Trump con el presidente de Corea del Norte dibujan una situación de la que el año pasado parecíamos estar en las antípodas. Los dos artículos que reproducimos a continuación analizan las causas tanto externas como internas de la evolución en la península coreana.]

La nueva situación coreana

Pierre Rousset

Donald Trump proclama que el cambio de la situación en Corea es obra suya, exclusivamente suya. El endurecimiento constante de las sanciones económicas contra el norte y las amenazas desenfrenadas de intervención militar han influido, evidentemente, en las decisiones de Seul y de Pyongyang, pero la apertura, iniciada en enero-febrero pasado con ocasión de los Juegos Olímpicos de invierno, pilló a contrapié a la política seguida por Washington y Tokio, que ocultaron su descontento.

Un punto de inflexión

Punto de llegada provisional del proceso entonces iniciado, los dos presidentes coreanos se han encontrado espectacularmente en la línea de demarcación que separa los dos países. El encuentro ha sido íntegramente grabado y difundido en directo en el sur, mostrando a los dirigentes franqueando el trazado de la frontera cogidos de la mano. El impacto de esta cumbre ha sido considerable. La declaración de Panmunjon, publicada con esta ocasión, confirma que se trata claramente de un punto de inflexión: emprende una fase de transición que debería conducir a la firma de un tratado de paz, más de 65 años después del fin de la guerra.

Para comprender el alivio de la población surcoreana (más difícil de medir en el Norte), hay que recordar que el año pasado, temía ser víctima de un conflicto devastador provocado por el pulso nuclear entre Kim Jong-un y Donald Trump. El presidente Moon Jae-in nunca ha sido tan popular (cerca del 80% de opiniones favorables según las encuestas.

Perspectiva de un acuerdo de paz

La cumbre intercoreana prepara el próximo encuentro entre Kim Jong-un y Donald Trump. Washington parece inscribirse en su dinámica. Trump no ha tenido finalmente otra opción que reconocer el hecho consumado de los Juegos Olímpicos de invierno. Las prioridades de la presidencia cambian. El conflicto con China se centra en el plano económico; la hegemonía militar estadounidense en Asia del Noreste ha sido reafirmada, al estar hoy Pekín muy en retirada en esta región -la tensión militar se desplaza más al sur, alrededor de Taiwan en particular, donde la flota china ha realizado ejercicios de gran amplitud. Aparte de Tokio, todas las capitales occidentales presionan a los Estados Unidos para que el proceso en curso no sea saboteado -y Trump tiene ya mucho que hacer en el plano diplomático con la cuestión del acuerdo nuclear iraní.

Kim Jong-un se ha tomado el trabajo de acudir a Pekín antes de la cumbre intercoreana para restablecer relaciones más cooperativas con su gran vecino. La dirección china teme ante todo ser marginada frente a una iniciativa estadounidense, y la perspectiva de un acuerdo de paz puede permitirle volver a contar -deberá en efecto ser garantizado por las potencias concernidas, comenzando por Rusia, China y Japón.

Un camino difícil

El juego geopolítico belicoso del año pasado se ha cerrado (esperemos que para siempre), más en ventaja de Kim Jong-un y de Moon Jae-in. Otra partida ha empezado. Lo que está en juego es considerable (el final de un estado de guerra), pero el camino es evidentemente difícil. Trump quiere la destrucción del potencial nuclear norcoreano. Kim plantea la cuestión de la desnuclearización de la península -lo que no es lo mismo.

En una declaración, el sindicato surcoreano de la función pública y de los transportes KPTU, afiliado a la confederación KCTU (Confederación coreana de sindicatos), ha entrado en esta cuestión, exigiendo en particular el desmantelamiento en el sur de las baterías de misiles antimisiles THAAD recientemente implantadas por los Estados Unidos y que han provocado un relanzamiento de la carrera de armamentos nucleares. Desgraciadamente, con escasas excepciones, la población y las fuerzas de izquierda del Sur permanecen como espectadoras.

10/05/2018

https://npa2009.org/actualite/international/le-nouvel-enjeu-coreen

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur


El acercamiento de las dos Coreas y la izquierda radical en Corea del Sur

Christophe Aguiton

El encuentro entre Moon Jae-in y Kim Jong-un representa un giro en las relaciones intercoreanas y dibuja una salida en esta crisis internacional. Es el resultado de la nueva situación creada por la destitución de la presidenta Park Geun-hye. Es una buena ocasión para ver en qué situación está la izquierda radical surcoreana que ha jugado un papel importante en estos acontecimientos.

El viernes 27 de abril de 2018, los primeros dirigentes de las dos Coreas se han reunido por primera vez en la línea de demarcación. Este acontecimiento que ha acaparado las portadas en la prensa mundial ha sido seguido intensamente por la población surcoreana que ha pasado el día delante la televisión, en su casa o en los numerosos cafés y restaurantes del país.

Una muy amplia mayoría de la población, en Corea del Sur, ha acogido muy favorablemente este comienzo de acercamiento. Tres razones principales explican este masivo apoyo. La primera es evidentemente el temor a un conflicto abierto entre las dos Coreas cuya primera víctima sería

la población. Una motivación evidente pero que no es la más importante. Corea del Sur está habituada a la sucesión de crisis con el Norte, y las declaraciones de sus dirigentes tienen que ver más con la gesticulación que con una real voluntad belicosa. El Norte intenta protegerse de toda intervención americana y va a intentar rentabilizar sus iniciativas de paz en el plano económico. La segunda razón remite al traumatismo y al dolor de una separación que ha desgarrado a muchísimas familias; el presidente surcoreano Moon Jae-in es él mismo hijo de una familia del Norte y sus padres se refugiaron en Pusan durante la guerra de Corea. Es útil recordar que la separación entre las dos Coreas es bastante más estricta que la que existió entre las dos Alemanias: en la gran mayoría de los casos las familias separadas no han podido reunirse jamás. Última e igualmente importante razón de este apoyo popular, el temor a un colapso del régimen del Norte que desestabilizaría toda la región, acentuaría las tensiones entre los poderosos vecinos de la península coreana y podría conducir a una reunificación que se produciría en condiciones extremadamente difíciles. Recordemos en primer lugar que la península comparte una frontera, en el Norte, con China pero también con Rusia, que Japón está a solo unos centenares de kilómetros y que los Estados Unidos tienen hoy un contingente de 25.000 soldados estacionados en Corea del Sur.

Imposible, en este contexto, ignorar el peso de estos “padrinos” aunque, como veremos, los parámetros específicos de Corea son igual de importantes para el porvenir de la relación intercoreana. Es preciso también recordar que Corea del Norte tiene 25 millones de habitantes (el Sur 50 millones) que viven en un aislamiento casi completo, con un diferencial considerable en términos económicos. Para Corea del Sur el hundimiento del régimen de Pyongyang conduciría a una situación infinitamente más difícil que la que conoció Alemania Federal al comienzo de los años 1990 cuando absorbió a la RDA que estaba cuatro veces menos poblada, con una apertura al mundo y una economía bastante superiores a la de Corea del Norte. Para el gobierno surcoreano, la patronal y la gran mayoría de la población no se trata de ir hacia una reunificación inmediata, sino de iniciar un acercamiento que abriría un largo período de transición previa a una reunificación.

Un nuevo contexto político y social

El encuentro de los dirigentes de las dos Coreas ha tenido lugar en un contexto social y político nuevo en Corea del Sur. Desde 2007 el partido salido de la dictadura, el “Gran Partido Nacional” que se ha rebautizado como “Partido de la Libertad de Corea”, dirigía el país, siendo la última presidenta Park Geun-Hye, hija del dictador Park de los años 60 y 70. El naufragio de un ferry que provocó la muerte de 300 estudiantes de bachiller en abril de 2014 fue un verdadero traumatismo nacional, reforzado por las sospechas de corrupción que le acompañaron. Un traumatismo que hizo caer enormemente la popularidad de Park. Pero fue un asunto de corrupción que la concernía directamente el que estuvo en el origen de una enorme movilización popular, la “revolución de las velas”, con millones de manifestantes saliendo a la calle durante semanas y que condujo a la destitución de Park en marzo de 2017. Dos meses más tarde, Moon Jae-in, del Partido Demócrata, fue elegido y el Partido de la Libertad perdió la mayoría de la cámara. Para los militantes coreanos, la fuerza del Gran Partido Nacional dependía de la persistencia de un sistema que ha visto a familias del establishment apoyar sucesivamente la ocupación japonesa y luego la presencia masiva de los soldados americanos. Se puede ver aún, en Seúl, manifestaciones de apoyo a Park, con participantes de mucha edad con chaquetas en las que están cosidas, en el hombro derecho una bandera coreana y en el izquierdo una bandera americana. Un sistema que sacaba su fuerza de su relación con los chaebols, conglomerados industriales, como Samsung o Hyundai, pero que se está desmoronando. El Partido Demócrata es el otro partido de la alternancia política en Corea del Sur. Un partido cuyos dirigentes fueron reprimidos durante la dictadura, habiendo sido su antiguo dirigente Kim Dae-jun objeto de dos tentativas de asesinato en los años 70. Luego fue condenado a muerte bajo la dictadura. La democratización del país permitió a los demócratas dirigir el gobierno de 1998 a 2007. Es un partido liberal en el plano económico, incluso en su voluntad de imponer más transparencia a los chaebols, realmente democrático en el plano político y favorable a una política de distensión con Corea del Norte, política conocida con el nombre de “Política del rayo de sol”.

Importancia de la izquierda radical, social y política

Al lado de los dos partidos de la alternancia política, existe en Corea del Sur una izquierda radical que ha jugado un papel muy importante en la lucha contra la dictadura y la creación de un movimiento obrero coreano, y cuya militancia continúa teniendo un peso cierto en la vida política y social del país. A la salida de la ocupación japonesa, existía un movimiento comunista poderoso en el sur de Corea, el Partido del Trabajo que reunía a varios centenares de miles de miembros, un partido muy hostil a la creación de un estado separado en el sur de la península coreana. Este partido fue violentamente reprimido por las tropas americanas, y luego la guerra de Corea acabó de destruirle, refugiándose sus dirigentes en el Norte. Solo en los año 1980 pudo reconstituirse una izquierda radical que se reforzará a lo largo de todo el decenio. El punto de partida de esta recomposición fue el levantamiento de la ciudad de Gwangju en mayo de 1980, levantamiento que comenzó con la emergencia de un movimiento estudiantil que denunciaba la dictadura y reclamaba una real democratización del país. Este movimiento fue reprimido, pero se le sumó rápidamente una movilización general de la ciudad que terminó en un baño de sangre, restableciendo el ejército coreano el orden al precio de miles de muertos. La amplitud de la represión produjo una onda de choque en las universidades coreanas donde se desarrollaría muy rápidamente un movimiento estudiantil radical. Estos estudiantes sacaron del drama de Gwangju la convicción de que sería necesaria una movilización de gran amplitud para acabar con la dictadura, una movilización a escala nacional, pero que debe ampliar también su base social incluyendo en ella en particular a la clase obrera que conoció, en los años 80, un crecimiento muy rápido, al ser este decenio el de la industrialización del país. Así miles de estudiantes radicales entraron en unas fábricas que contrataban masivamente en aquella época. Estudiantes que iban a construir sindicatos apoyándose en un sistema de tipo corporativo que se encuentra en la mayor parte de las dictaduras y de los países de partido único: el sindicalismo es obligatorio y reagrupa a los y las asalariadas por rama profesional y gran empresa, lo que permite a la militancia ganar posiciones institucionales en esos sindicatos. La izquierda radical fue así a ser capaz de ganar la mayoría en los dos principales movimientos sociales del país, el movimiento estudiantil y el sindicalismo obrero donde los estudiantes radicales establecidos en fábricas construyeron la KCTU que se convirtió rápidamente en el principal sindicato del país. La creación de un movimiento campesino basado en pequeñas explotaciones (el campesinado representa el 6% de la población activa en Corea) que se sumó a Vía Campesina, la organización internacional de campesinos y campesinas muy activa en el movimiento antiglobalización y la lucha contra los acuerdos de libre cambio, completaba el cuadro.

La izquierda radical coreana se divide en dos familias, cada una de ellas con sus propios matices y divisiones. La primera es conocida con el nombre de “People Democracy” o “PD”. Son militantes que consideraban que la lucha por la democratización del país debía ir pareja con las reivindicaciones sociales, reivindicaciones que han sido ampliadas en los ultimos decenios a la ecología, el feminismo o la defensa de los derechos LGBT+. Piensan igualmente que es preciso para ello mantener su independencia, tanto respecto al vecino norcoreano como respecto al Partido Demócrata. Esta familia está sin embargo dividida en diferentes corrientes, más o menos radicales. La segunda familia, “National Liberation” o “NL”, es más numerosa y está compuesta de militantes que defienden la idea de que la liberación nacional es la reivindicación principal, una liberación que pasa por una lucha contra la dictadura y la presencia de tropas americanas en el país pero también por un proceso de unificación de las dos Coreas. El antiamericanismo fue desarrollándose tras las masacres de Gwangju, al haber facilitado las autoridades americanas la acción del ejército surcoreano. Los NL rechazan igualmente toda crítica respecto a Corea del Norte, ya sea sobre la cuestión de los derechos humanos o sobre los ensayos nucleares. Si bien piensan que es útil construir un partido independiente, llaman a menudo a votar por las candidaturas del Partido Demócrata como medio de conseguir la “primera etapa” de la liberación nacional.

Tras la dictadura, emergencia y recomposición de la izquierda radical y de los movimientos sociales

La dictadura cayó en 1987, tras enormes manifestaciones estudiantiles en junio de ese año en lo que fue llamado “La primavera de Seul”. Será el comienzo de una efervescencia social y política, con muy numerosas huelgas obreras y la creación de sindicatos que se reunirán en la KCTU algunos años más tarde. Pero solo un decenio más tarde fue posible crear un partido de izquierdas bajo el impulso de la KCTU, a imagen de lo que habían hecho los sindicatos británicos cuando crearon el Partido Laborista a comienzos del siglo XX o de los sindicalistas brasileños que con Lula crearon el Partido de los Trabajadores en los años 80. En Corea del Sur, este partido, el DLP, Democratic Labour Party, fue oficialmente creado en enero de 2000 y ganó rápidamente en influencia hasta las elecciones parlamentarias de 2004 en las que obtuvo el 13% de los votos y 10 diputados, en un sistema uninominal a una vuelta. En el nacimiento del DLP los y las militantes de PD tenían una influencia importante en él, pero la llegada masiva de militantes NL cambió la correlación de fuerzas internas y tensiones muy fuertes acabaron en una escisión en 2007, abandonando los militantes del PD el DLP y creando el NPP, New Progressive Party. Una división que tuvo influencia en los resultados electorales: en 2008 el DLP obtuvo el 6% de los votos y el NPP solo el 3%. En diciembre de 2011 tuvo lugar un reagrupamiento parcial, fusionándose el DLP con otras corrientes, incluida un ala del NPP para crear el UPP, Unified Progressive Party, que obtuvo el 10% de los votos y 13 escaños en las elecciones de 2012. Pero muy rápidamente el ala PD del partido se escindió creando el Partido de la Justicia y un año más tarde, en 2013, el gobierno conservador se apoyó en acusaciones de “complot norcoreano” para justificar la disolución del UPP y la destitución de los diputados del partido. En las elecciones legislativas de 2016 el Partido de la Justicia obtuvo el 7% de los sufragios y 6 diputados y el 6% en las elecciones presidenciales de 2017 tras la dimisión de Park, una elección en la que la presión por el voto útil para Moon Jae-in, el candidato del Partido Demócrata, era muy fuerte, al apoyar a Moon los y las militantes de NL.

Los movimientos sociales también conocieron después de la dictadura un desarrollo importante y una ampliación de sus temas de acción. Movimientos y asociaciones ecologistas, feministas o pacifistas aparecieron y se desarrollaron, poniendo en cuestión el carácter central del movimiento obrero que era hasta entonces la norma. Más recientemente aún, las movilizaciones de la “revolución de las velas” se estructuraron y se extendieron gracias a internet y a las redes sociales, apoyándose en las iniciativas individuales más que en las de los movimientos estructurados.

Hoy la situación de los movimientos y organizaciones es muy diferente de la que existía a la caída de la dictadura. La KCTU sigue representando una fuerza importante, como han mostrado las manifestaciones del 1 de mayo de este año, pero el centro de gravedad de su acción se ha desplazado, ahora son los sindicatos de empresa quienes juegan un papel central, con el riesgo de ver las reivindicaciones y movilizaciones dispersarse en función de las realidades y de las correlaciones de fuerzas empresa por empresa. Los partidos políticos conservan un papel importante en el momento de las elecciones, pero su capacidad militante se ha debilitado mucho. Existe en fin toda una galaxia de asociaciones y de movimientos, pero las movilizaciones reales se apoyan en la implicación de los individuos que se informan y se coordinan en internet, siendo la situación norcoreana desde este punto de vista similar a lo que se puede observar en Europa.

Responsabilidades gubernamentales

Paralelamente a esta cronología compleja de los diferentes partidos y movimientos salidos de la izquierda radical, un cierto número de sus dirigentes se han sumado al Partido Democrático y han alcanzado en él posiciones importantes. Esto ha sido sobre todo el caso de militantes provenientes de NL para quienes los llamamientos a apoyar al Partido Demócrata en las elecciones, en una lógica de voto útil, les ha llevado a acercarse a sus equipos y a integrarse en ellos con la idea de poder hacer carrera en ellos y de poder influir sobre las decisiones importantes para el país. El ejemplo emblemático de estos acercamientos es el de Im Jong-seok, que era un dirigente NL importante y se ha convertido en el brazo derecho del presidente Moon Jae-in. Im Jong-seok estuvo a la cabeza de la federación de estudiantes coreanos en 1989, luego fue detenido y condenado a cinco años de prisión por “ataque a la seguridad nacional” por sus relaciones con Corea del Norte. Años más tarde ha sido alcalde adjunto de Seúl tras Park Won-soon, un candidato progresista independiente que fue elegido en 2011 a la cabeza de la capital del país, con el apoyo del Partido Demócrata pero también del DLP. Cuando Moon Jae-in fue elegido en 2017 para la presidencia de la República, nombró a Im Jong-seok para el secretariado de la presidencia, lo que hizo de él el principal responsable de la administración presidencial. En el último período Im Hong-seok tomó a su cargo los contactos con los responsables norcoreanos y jugó un papel central en la preparación del encuentro del 27 de abril entre Moon Jae-in y Kim Jung-un, el número uno de Corea del Norte. Im Jong-seok es evidentemente diferente, hoy, del militante pronorcoreano que era a finales de la dictadura, pero, como dice Lee In-joung, otro responsable NL hoy en la administración presidencial: “tenemos una mirada lúcida hoy, tras haber estado en Corea del Norte”, y añade: “no somos simpatizantes norcoreanos, pero tenemos quizás un corazón más caluroso y más paciencia que otros para avanzar hacia la paz”. Gracias a estos militantes provenientes de NL, Moon tiene un equipo que tiene la confianza de los dirigentes norcoreanos y que comprende bien su lógica y su discurso.

Es evidente que el conflicto entre las dos Coreas no podrá resolverse más que con el acuerdo, o al menos la ausencia de veto, de sus grandes padrinos, Estados Unidos, China y en una menor medida Japón y Rusia. Pero Moon y su administración han sabido aprovechar la oportunidad, a partir de los juegos olímpicos de invierno hasta el encuentro del 27 de abril, y el proceso de paz, si sale adelante, deberá mucho a esta capacidad de iniciativa y a militantes que, desde hace más de treinta años han jugado un papel muy importante en la transformación de su país.

Christophe Aguiton, autor de "La gauche du 21ème siècle, enquête sur une refondation", Editions La Découverte.

04/05/2018

https://blogs.mediapart.fr/christophe-aguiton/blog/040518/le-rapprochement-des-deux-corees-et-la-gauche-radicale-en-coree-du-sud

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur







Agenda
Actos
Madrid. 2 de octubre de 2018, 18:00h
Centro de Cultura y Participación Ciudadana Chamberi Plaza del Parque Móvil (Bravo Murillo, 39 - Magallanes 44)
Actos
Bilbao. 3 de octubre de 2018, 19:00h
Arrupe Etxea. C/ Padre Lojandio, 2
Actos
Madrid. 4 de octubre de 2018, 09:00h
Madrid. 4-6 octubre 2018. Pensar con Marx hoy -Organiza: Fundación de Investigaciones Marxistas
Universidad Complutense Madrid











Facebook Twitter RSS

vientosur.info | Diseño y desarrollo en Spip por Freepress S. Coop. Mad.
 
Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual Los contenidos de texto, audio e imagen de esta web están bajo una licencia de Creative Commons