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Aunque el “todo al ego” de hoy en día nos desespere…
Mayo del 68 nos enseñó a esperar lo inesperado
12/07/2018 | Janette Habel

La avalancha de las conmemoraciones, los clichés vistos una y otra vez, ¿han ahogado los últimos ecos de una epopeya colectiva? ¿qué permanece de Mayo del 68? Las memorias individuales que alimentan “las vidas posteriores de Mayo del 68” (Kristin Ross -https://www.monde-diplomatique.fr/carnet/2008-04-10-Mai-68) son tan numerosas que hacen a veces de Mayo del 68 un acontecimiento indescifrable. Sin embargo, disponemos de muchos puntos de referencia sociales, políticos e internacionales, que permiten analizar esta historia excepcional. Los relatos fragmentarios y anacrónicos no permiten dar cuenta de esta explosión social sacada de su contexto.

Mayo del 68 nació en primer lugar del interior de la sociedad francesa, una sociedad jerárquica y esclerotizada, en un contexto internacional específico. Pero lo que se llama hoy “los años 68” marcaron una bifurcación internacional. Este inmenso cuestionamiento democrático y social, democrático en primer término, social a continuación, se insertaba en una década marcada por las revueltas estudiantiles a escala planetaria, desde los Estados Unidos a Japón, donde pude asistir a las manifestaciones de los Zengakuren, esos jóvenes japoneses que desfilaban en posición de “tortuga romana”, con casco, en filas apretadas y gritando “AMPO fuera”. En Alemania, en Italia, pero también en lo que se llamaba el Tercer Mundo, en Brasil contra la dictadura militar, en el Senegal de Léopold Senghor, en todos los lugares los jóvenes se rebelaban con la guerra de Vietnam como telón de fondo.

Una nueva generación que soñaba con otro mundo hizo irrupción en la escena política internacional. “Todos somos judíos alemanes”, “Pasamos de las fronteras”, gritaban los manifestantes, respondiendo así a un artículo chovinista del periódico L’Humanité (periódico del Partido Comunista Francés, ndt) que calificaba a Daniel Cohn-Bendit de “anarquista alemán”. Dos décadas después del final de la Segunda Guerra Mundial, la juventud se movilizaba en solidaridad con las luchas de liberación nacional.

En Vietnam, el Frente de Liberación Nacional (FLN) dirigía la resistencia contra la intervención militar americana.

En Cuba, la revolución parecía encarnar en sus inicios una renovación del socialismo. Uno de sus principales dirigentes, un argentino, Ernesto Che Guevara, llamó a crear “Uno, dos, tres Vietnam”, a abrir nuevos frentes a fin liberar el cerco que estrangulaba a los vietnamitas víctimas de las “zancadillas” de la URSS y de China. Denunciado por el Kremlin, traicionado por el PC boliviano, fue asesinado por un agente de la CIA en Bolivia en 1967.

En los Estados Unidos estaba a la orden del día el final de la segregación racial, las Panteras Negras fueron fundadas en 1966 para proteger a los negros de las brutalidades policiales. En abril de 1968, Martin Luther King, militante pacifista por los derechos civiles, fue asesinado en Memphis. Ángela Davis era una de las raras figuras femeninas de ese movimiento internacional, por otra parte muy masculino. A los lados de Malcom X y de Martin Luther King, era miembro de las Panteras Negras desde 1967.

En Praga, desde enero de 1968, parecía emerger tímidamente un socialismo de rostro humano. El Partido Comunista Checo reconocía “las deformaciones del socialismo, los errores y los crímenes del pasado”.

Insuficientemente señalada en las actuales conmemoraciones, esta coincidencia entre el desarrollo de las luchas de liberación, la crisis de la dictadura burocrática en la URSS y el conflicto chino-soviético estuvo en el origen de la especificidad de los marcadores ideológicos de la generación de 1968. La perennidad el sistema soviético era cuestionada por primera vez. En enero de 1968 una manifestación en Berlín del Oeste reunió a decenas de millares de jóvenes europeos.

Pero, a diferencia de las otras, la insurrección estudiantil francesa iba a ser la chispa que iba a incendiar la llanura social, desencadenando la huelga general más larga de la sociedad industrial de la post-guerra. La huelga general era una concepción, una forma de lucha, una consigna, elaboradas a finales del siglo diecinueve y a inicios del siglo veinte. Nunca desde 1936 un tal movimiento había visto el día. Y a esta escala, la revuelta de las asalariadas y la convergencia de los estudiantes con los obreros no tenían precedente.

Esta novedad sociológica tuvo consecuencias políticas y culturales que resuenan todavía hoy gracias a la belleza y a la imaginación del grafismo de los carteles producidos en serigrafía en el taller de Bellas Artes. “Apoyo a las luchas obreras”, “Viva las ocupaciones de fábricas”, “Abajo las cadencias infernales”, “Trabajadores franceses e inmigrantes todos unidos”, “Alto a la expulsión de nuestros camaradas extranjeros”, “A trabajo igual, salario igual”, carteles a menudo traducidos al español y portugués. Estos dos mundos que antes se ignoraban se reencontraban juntos. Jóvenes obreros de Renault Billancourt o de la fábrica Férodo de la zona industrial de Amiens, por citar solo dos ejemplos, fueron al patio de La Sorbona a contar sus condiciones de trabajo, las semanas de 44h, a veces 46 o incluso 48 horas.

El cuestionamiento y la protesta se prolongaron en el terreno cultural. El cineasta Jean-Luc Godard interrumpió el festival de Cannes en 1968: “Os hablo de solidaridad con los estudiantes y los obreros y vosotros me habláis de travellings y primeros planos, sois estúpidos”. En París, fue ocupado el Teatro del Odeón y una gran banderola se extendió sobre la fachada: “Estudiantes, obreros, el Odeón está abierto”. El escritor Maurice Nadeau contaba: “Estaba el primero a la mañana en el patio de La Sorbona para vender allí La Quinzaine littéraire con Blanchot, Marguerite Duras, Dyonis Mascolo, Luis-René des Forêts y nos hemos dicho: ¿de que va a servir que permanezcamos entre nosotros así?. Lo que es necesario es ir ante los obreros. Marguerite Duras era quien estaba más cerca de la base. Se intentó crear comités obreros-estudiantes” (“Le chemin de la vie, Ed. Verdier). Las relaciones con los escritores no fueron siempre serenas, Aragon fue pitado, el Partido Comunista tenía dificultades desde la Guerra de Argelia, varios centenares de estudiantes del sector Letras de la Sorbona fueron excluidos de la Unión de Estudiantes Comunistas (UEC). El declive del PCF se agravó con la vuelta al trabajo impuesta por la dirección de la CGT después de los Acuerdos de Grenelle.

La revuelta anti-autoritaria entre los estudiantes (especialmente contra el sistema del poder mandarinal en medicina) se correspondía con el rechazo, por una juventud obrera recientemente asalariada, del adoctrinamiento por los jefecillos en las empresas. El descredito de las instituciones tradicionales era general.

También entre los cristianos, Michel de Certeau y Jean-Marie Domenach señalaban en la revista Études “el descrédito de la institución eclesial, magisterial o sacramentaria, teleológica o litúrgica”.

Mayo 2018-Mayo 1968: ¿qué diferencia? Interrogada por Televisa, la televisión mexicana, he dudado algunos instantes. Se debiera decir que diferencias en plural. Cincuenta años después, el mundo ha cambiado. Francia se ha fracturado en mil divisiones. Solo el feminismo continúa su marcha hacia adelante, a pesar del empuje de los integrismos religiosos. En la juventud, dominaban el temor por el futuro profesional y el pesimismo por la salvaguardia ecológica del planeta. “En Italia, la generación que ha sucedido a la mía no ha guardado nada de nuestra experiencia revolucionaria. La ha rechazado en bloque, incluso ignorada en bloque”, observa el escritor Eri De Luca. La aspiración colectiva a una sociedad más democrática y más justa ha sido ahogada en las aguas heladas del “todo al ego” y del todo mercado. Medio siglo más tarde, vuelta del péndulo hacia la derecha extrema.

De qué desesperar si Mayo de 1968 no nos hubiera enseñado que la historia está hecha de bifurcaciones inesperadas.

Janette Habel es politóloga y profesora en el Instituto de Altos Estudios de América Latina en la Universidad de París III.

Le HuffPost, 4 de mayo de 2018

https://www.huffingtonpost.fr/janette-habel/meme-si-le-tout-a-lego-d-aujourdhui-nous-desespere-mai-68-nous-a-appris-a-nous-attendre-a-linattendu_a_23446682/?utm_hp_ref=fr-mai-68

Traducción: viento sur







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