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Sanidad
Tres ejemplos que demuestran la visión patriarcal en la sanidad
10/08/2018 | Meritxell Rigol

Versión original: Tres exemples que demostren la visió patriarcal en la sanitat

Según el Departamento de Salud, unas 250.000 personas en Cataluña sufren el síndrome de sensibilización central, que engloba la fibromialgia, el síndrome de fatiga crónica y la sensibilidad química múltiple. Son enfermedades muy feminizadas que se desconocen y no se investigan. Lo mismo ocurre con las prácticas sexuales no heteronormativas, que a menudo son objeto de violencia ginecológica. CRÍTIC recoge tres actuaciones habituales en los centros médicos que demuestran la necesidad de vertebrar un sistema sanitario con perspectiva de género.

También ellas son mayoría entre las activistas de la PAICAM, la Plataforma d’Afectats per l’Institut Català d’Avaluacions Mèdiques 1/. Además de condiciones de trabajo precarias e informes negativos ante las solicitudes de incapacidad laboral, muchas comparten síntomas y diagnóstico. "Los médicos, en general, no miran por qué has cargado tu cuerpo y, ante un dolor generalizado, el primer juicio que hacen es que eres depresiva, cuando resulta que un antidepresivo te puede acabar de estropear", lamenta Montse Reyes, afectada por el síndrome de sensibilización central.

Según datos del Departamento de Salud del primer semestre de 2017, se dispensaron antidepresivos a más del doble de mujeres que de hombres (un 11,86% frente a un 4,87%). En el caso de los ansiolíticos, la cifra también se duplica entre las mujeres (un 15,13% frente a un 7,45%). "Hay una parte de nuestra vida invisibilizada, con cargas que nos enferman y que la medicina no mira en absoluto", critica Margarita López Carrillo, presidenta de la Xarxa de Dones per la Salut 2/. "La falta de mirada sobre lo no biológico medicaliza más las mujeres. El malestar femenino, que se presenta en forma de dolor, nervios, insomnio e irritabilidad, es el primero que medicalizan", denuncia.

La responsabilidad del trabajo de cuidados, la discriminación laboral, la falta de reconocimiento social y la combinación de menor autoestima y mayor autoexigencia que, en un grado mayor o menor, tiende a atravesar las experiencias de las mujeres, son factores depresógenos que suelen quedar fuera del foco de la atención médica.

"En los hombres las depresiones están infradiagnosticadas, porque ellos no reconocen que están deprimidos y los profesionales sanitarios no piensan que pueden tener depresión. Al contrario, sobrediagnostican a las mujeres, y algunos trastornos físicos pasan por psicosomáticos", constata Lucía Artazcoz, directora de Promoción de la Salud en la Agencia de Salud Pública de Barcelona. "Profesionales de la sanidad y pacientes partimos de estereotipos de género", sitúa en la raíz.

De la fase de investigación, en la que el estudio de las especificidades de la biología de las mujeres es aún marginal, al acto médico, condicionado por prejuicios sexistas, la atención sanitaria limita más la posibilidad de recuperación de las mujeres ante una enfermedad. También se les aplican más intervenciones médicas y farmacológicas no justificadas científicamente y, de la mano de la mayor medicalización, el grado de yatrogenia -de consecuencias negativas para la salud fruto de la intervención médica- es más elevado entre las mujeres.

Desconocimiento y menos esfuerzo

Según identifica el Centre d’Anàlisi i Programes Sanitaris (CAPS) 3/ en el "Informe sobre polítiques públiques, sanitat i salut de les dones a Barcelona" 4/, minimizar la escucha de los problemas o victimizar al paciente debido a estereotipos, por un lado, y omitir la búsqueda de causas vinculadas a la salud como las biológicas, psicológicas, socioculturales o medioambientales, por otro, son dos formas que adopta la violencia de género en la asistencia sanitaria.

Un menor esfuerzo diagnóstico en mujeres explica una mayor prescripción de psicofármacos. "Ante unos mismos síntomas, se piden menos pruebas complementarias a las mujeres para perfilar el diagnóstico; las intervenciones son de menor calidad, y es más probable que sean atendidas por un médico general que por un especialista", asegura Artazcoz.

La cardiología es un ámbito de atención sanitaria en el que la desigualdad por razón de género se ha hecho más visible desde finales de los años noventa. La Sociedad Española de Cardiología pone de relieve en el artículo "Enfermedades cardiovasculares en la mujer: ¿por qué ahora?" 5/ que, a pesar de que las enfermedades cardiovasculares son la causa más frecuente de muerte entre las mujeres en los países del Norte, hay una gran disociación entre el riesgo percibido y el real, lo que ha llevado a infrautilizar técnicas diagnósticas en las mujeres. "En el caso de las mujeres, un infarto no se presenta con un fuerte dolor en el pecho y en el brazo. En muchas ocasiones es dolor en la mandíbula, un pequeño malestar, vómitos, náuseas, dolor en la espalda, y a estos los profesionales los llaman síntomas atípicos. ¿Por qué es atípico? Porque lo que es típico es lo que le pasa a los hombres. Es la lectura androcéntrica de la medicina", critica Artazcoz.

El sesgo de género que atraviesa la atención sanitaria comienza en la búsqueda, en la base de la práctica médica. La infrapresencia de mujeres en las cohortes de ensayos clínicos y los estudios farmacomédicos se traduce en desconocimiento de las especificidades de su biología. "Aplicar fármacos a un colectivo que no has estudiado implica riesgo de medicalización y de provocar iatrogenia, y es lo que se está haciendo con las mujeres. Metabolizamos de manera diferente los fármacos y tenemos diferencias en salud que nadie está estudiando", condena López Carrillo.

Si bien ellas están mucho menos estudiadas médicamente que los hombres en lo que es compartido, aún hay menos conocimiento científico de lo específico, como la implicación en el organismo del ciclo menstrual. "Los médicos no tienen ni idea, pero ahora, con mucha arrogancia, se dice a las chicas que la regla no sirve para nada, cuando no está estudiado, y resulta que, cuando llega la menopausia, te quieren dar un tratamiento para tener la regla. Únicamente para hacer negocio", denuncia la presidenta de la Xarxa de Dones per la Salut. "El capitalismo no tiene prejuicios y también está predispuesto a medicalizar los hombres, pero con las mujeres ya tiene el camino hecho", alerta.

La medicalización de las mujeres supera el ciclo menstrual y encuentra en el embarazo y el parto el paradigma de los procesos naturales que han pasado a ser tratados como problemas médicos.

Agresiones directas al derecho al propio cuerpo

El sentimiento de ganadora con que Marta Busquets salió de la Maternidad después de haber conseguido tener un parto vaginal y evitar la pronosticada cesárea fue perdiendo fuerza con el paso de los días, cuando se topó con el recuerdo de prácticas no deseadas y degradantes durante el parto. La experiencia es compartida por muchas de las mujeres que se reúnen en los encuentros de Dona Llum 6/, la asociación catalana por un parto respetado.

Con más del 90% de valoraciones positivas, la sensación de estar en buenas manos durante la atención al embarazo, el parto y el puerperio es uno de los aspectos mejor valorados que recoge el informe de 2016 sobre el ámbito hospitalario del Observatorio del Sistema de Salud en Cataluña 7/. Sin embargo, Busquets, que preside Dona Llum, tiene claro que, si la encuesta no se pasara inmediatamente después del parto, la cifra caería en picado.

Cuánto tiempo aguantaría sin la epidural se convirtió en la apuesta del turno de noche. "En lugar de animarme, me decían que no tenía cara de aguantar mucho y que tardaba demasiado a parir. Oía como decían que estaban cansadas y que yo era la última del turno para poder acabar el trabajo", lamenta un par de años después, con otro niño en camino y más experiencia para intentar evitar una nueva experiencia de violencia obstétrica. En la primera ocasión, además de comentarios lesivos, le pusieron la epidural y le hicieron una episiotomía (incisión quirúrgica) contra su voluntad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el porcentaje de partos normales con episiotomía debería situarse en torno al 15%. Según datos del Departamento de Salud, el 25% de los centros que practican menos están por debajo del 14%, mientras que el 25% de los que la hacen la realizan en más del 38%. Seis de los centros superan el 80%.

Si bien el Servicio Catalán de la Salud apuesta por una baja intervención del parto, desde Dona Llum denuncian que este modelo topa con una fuerte oposición en los hospitales. "Los ginecólogos se resisten a cambiar, no quieren que haya casas de partos y que las mujeres puedan elegir como parir. No creo que todos sean maltratadores de mujeres, pero tienen el maltrato muy normalizado", denuncia Busquets. Por el contrario, la presidenta de la Sociedad Catalana de Obstetricia y Ginecología, Elena Carreras, explica que "la atención habitual al parto de bajo riesgo es cada vez menos intervencionista".

Según señala el CAPS, el sufrimiento físico y psicológico de las mujeres fruto de las relaciones de poder en el acto médico tiene su máxima expresión durante el parto. La OMS constata que las mujeres adolescentes, solteras, de nivel socioeconómico bajo, pertenecientes a una minoría étnica, inmigrantes y portadoras del VIH tienen más probabilidades de sufrir un tratamiento irrespetuoso y ofensivo durante el parto, con prácticas como el maltrato físico y verbal, la humillación, procedimientos médicos sin consentimiento o coercitivos y la falta de confidencialidad.

Otra violencia en el ámbito sanitario que impacta de manera directa en el cuerpo de las mujeres es la violencia ginecológica. Según define Rosa Almirall, ginecóloga referente en diversidad de género, "incluye las prácticas que no tienen en cuenta las necesidades reales ni las preocupaciones de las mujeres, como, por ejemplo, el dolor de la regla, así como la negación del derecho a decidir entre diversas posibilidades ante una circunstancia".

Un resultado de la violencia ginecológica lo encontramos en la frecuencia con que se extirpan los ovarios de manera profiláctica, mientras que la extirpación de testículos es excepcional. Almirall lo atribuye a los "valores heteropatriarcales con que se fijan los protocolos ginecológicos". "Es intolerable someter a un cuerpo a una agresión superior según la edad, debido a que se considere que algunos órganos no tienen el mismo valor a los 50 que a los 20, o según si la mujer tiene o no deseo gestacional", condena.

La mirada heteropatriarcal de la ginecología afecta aún más a las mujeres lesbianas: las sitúa al margen de las investigaciones y las mantiene muy desinformadas. "La mayoría de veces, la atención que recibimos es deficiente, porque ni conocen ni entienden las prácticas sexuales que podemos tener, a lo que se puede sumar un trato directamente violento cuando nos encontramos con determinadas preguntas y comentarios", denuncia María Redondo, activista de la Campanya Feminista pel Dret a la Reproducció Assistida de Totes les Dones 8/.

Ciegos ante la diversidad

Es habitual que las mujeres lesbianas sean excluidas de la prueba de detección precoz del cáncer de cuello de útero, porque muchos profesionales entienden que no mantienen relaciones sexuales con penetración y que eso las mantiene fuera de riesgo. Pero excluirlas de las citologías, por ejemplo, "las pone en una situación de vulnerabilidad, debido al desconocimiento de muchos ginecólogos", critica Almirall. El extendido desconocimiento de la diversidad también se pone de relieve con las personas trans.

"Ve asumiendo que estas cosas te pasarán por haber escogido este estilo de vida". Es el juicio que Adnaloi encontró en el consultorio del CAP después de recibir atención por un ataque de ansiedad, a raíz de una agresión transfóbica. "De personas que han vivido situaciones similares las hay en abundancia, porque el personal médico no está preparado para atendernos", denuncia el activista de Joves Trans de Barcelona.

La despatologización del modelo de atención a la salud de las personas ’trans’, apoyada en la Ley 11/2014, contra la LGTBI-fobia, ha topado con resistencias de sociedades endocrinológicas, pediátricas y psiquiátricas, las cuales se han mostrado críticas con los puntos de vista del nuevo servicio de referencia, Trànsit 9/. Unas 400 personas fueron atendidas a lo largo del año pasado. Al contrario de la lógica seguida en la Unidad de Identidad de Género (UIG) del Hospital Clínic 10/, antiguo servicio de referencia para la atención de la salud de las personas ’trans’, Trànsit rechaza que la identidad de género sea diagnosticada con tests psicológicos y psiquiátricos, reconoce la identidad que cada persona expresa y la acompaña en el proceso de hormonación y/o de acceso a operaciones quirúrgicas deseadas, sin basar la atención en estereotipos sexistas.

En el polo opuesto encontramos el protocolo médico que se aplica a las personas intersexuales, con genitales ambiguos, a las que se practican mutilaciones que posibiliten marcar en qué género se educa. "Se hacen intervenciones para hacerlas personas ’más admisibles’ en esta sociedad", critica Almirall.

En un informe de 2013, el relator especial de la ONU sobre tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes llama a los estados a derogar las leyes que permiten tratamientos intrusivos e irreversibles como es la cirugía de asignación sexual forzada en niños con genitales ambiguos. La práctica actual, de hecho, contradice la Ley 11/2014, que reconoce que la política sanitaria no debe tratar la condición de las personas transgénero e intersexuales como una patología y debe tener en cuenta la voluntad de la persona en la toma de decisiones. "Entre hombre y mujer, tanto entre las personas que se sienten conformes con su sexo inicial como entre las que no, hay un amplio abanico que no es conocido", remarca Almirall, quien trabaja para extender entre los profesionales del sistema sanitario la conciencia, hasta ahora minoritaria, de que el "cómo te sientes, sólo lo puedes decir tú".

29/07/2018

http://www.elcritic.cat/reportatges/tres-exemples-que-demostren-la-visio-patriarcal-en-la-sanitat-24679

Notas

1/ http://paicam.blogspot.com/

2/ http://xarxadedonesperlasalut.org/

3/ http://www.caps.cat/

1/ http://www.caps.cat/images/stories/INFORME_SALUT_I_DONES_def.pdf

5/ http://www.revespcardiol.org/es/enfermedades-cardiovasculares-mujer-por-que/articulo/13086083/

6/ https://www.donallum.org/

7/ http://observatorisalut.gencat.cat/web/.content/minisite/observatorisalut/ossc_central_resultats/informes/fitxers_estatics/Central_resultats_hospitals_dades_2016.pdf

8/ https://campanyadretreproduccio.wordpress.com/

9/ http://catsalut.gencat.cat/ca/serveis-sanitaris/altres-serveis/model-datencio-a-la-salut-de-les-persones-trans/

10/ https://www.barnaclinic.com/ca/especialitats/44/unidad-de-identidad-de-genero

+ Info:

5 dificultats que troben les dones en una sanitat pensada pels homes. Núria Peraire. Crític, 4/03/2018







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Segovia / 21-26 agosto 2018. Continuar la lucha, transformar el mundo, cambiar la vida (1968-2018) -Organiza: Anticapitalistas
La Granja
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Madrid. 4-6 octubre 2018. Pensar con Marx hoy -Organiza: Fundación de Investigaciones Marxistas
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