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Tras el 8M
8 palabras para una lectura de la huelga feminista
20/03/2019 | Begoña Zabala

Convocatoria Es interesante constatar que existe un llamamiento internacional, aunque, en realidad, no se sepa exactamente quién o quiénes están detrás del llamamiento, si es una organización o coordinación, más allá de los nombres de mujeres feministas conocidas y reconocidas. El caso es que realizado el llamado, las organizaciones feministas y de mujeres empiezan a sentirse afectadas y se parte de la existencia, ya, de una cierta acción internacional, dispuesta a organizar, o por lo menos a propagandear, la huelga feminista del 8 de marzo. Hay razones de sobra, esto no está en cuestión.

Tiene el importante precedente del año 2017, por lo menos para el Estado Español, y el del 2016, para muchos otros países, específicamente de América Latina y Estados Unidos. Así que ahora la convocatoria no tiene más que correr sobre ruedas de lo ya avanzado y seguir la corriente, por así decirlo. Esto es una ventaja indudable, pues una convocatoria de carácter internacional, aunque no se concrete muy bien qué es eso, tiene mucho tirón.

Hay otro elemento, un poco contradictorio, que se tuvo en cuenta, y mucho, a la hora de sumarse o no desde nuestros grupos feministas del Estado y también desde la que se denomina Coordinadora Estatal de la huelga del 8 de marzo, y es el cierto forzamiento a convocar desde todos los sitios, pues ya es un hecho que se va a producir la huelga, con lo cual ya estamos casi en el siguiente paso. Este elemento será de nuevo analizado el año que viene y volverá a crear tensiones. Hay una cierta presión ambiental de que si no se convoca a huelga general, y con más movilizaciones y más acciones, y con más mujeres, y con más de todo, se está retrocediendo. También hay un cierto intento de responsabilizar al movimiento feminista señalándolo como protagonista principal de contestación frente a las grandes agresiones que sufren no solo las mujeres y el feminismo sino todos los movimiento de rebelión. El triunfo de Trump y el avance de la ultraderecha y el fascismo aquí mismo, son dos ejemplos importantes.

Organización y acciones Las movilizaciones gigantescas que se han sucedido por las grandes capitales y ciudades, descomunales en el número y radicales y rompedoras en las formas, tienen su correlato en las numerosísimas actividades, acciones y manifestaciones, en pueblos y pueblitos, y en muchos barrios.

Desde las 00,00 del día 8 de marzo, se empieza con caceroladas y concentraciones, para hacer muchas veces kalejiras y pasacalles, mayormente sucede en los barrios. A la mañana bien temprano se concentran grupos de mujeres, para ir de piquetes, para cortar carreteras y avenidas, para juntar y llamar a más mujeres, para hacer asambleas en centros de trabajo y estudio y así debatir sobre cómo se toma la calle. En la mayoría de los sitios hay convocatorias de mediodía, en las plazas de pueblos y barrios, además de las ciudades, donde confluyen miles de mujeres. Siguen cientos de comidas autogestionadas, recordando el llamamiento a la huelga de consumo. Nada de bares, todo lo que se come y bebe ese día se hace en los locales propios, no comerciales, mayoritariamente. Después de las comidas, y mientras la gente se va preparando para la gran manifestación de la tarde, en el lugar que toque, se aprovecha para hacer alguna acción contra elementos sobresalientes de la opresión de las mujeres: centros comerciales, juzgados, comisarías, gobiernos enemigos, empresas discriminatorias, ETT, centros de internamientos de extranjeras, cárceles,.... La manifestación, más o menos central, de pueblo, ciudad o capital, cierra el día. Todo esto se sigue realizando bajo los emblemas de los delantales y demás elementos del trabajo doméstico que adornan balcones y ventanas. El llamamiento a la huelga de cuidados está muy visibilizado.

Este año toda esta actividad ha llevado aneja, y ha sido un paso cualitativo en la organización, una descentralización importante y una organización local y de cercanía fundamental. Hay que señalar que el acercamiento a los lugares de residencia y trabajo para realizar acciones, ha supuesto sumar miles de mujeres que de otra forma, ni se desplazan, ni se sienten llamadas. Las redes y las organizaciones locales han jugado un papel esencial a la hora de las citas previas para realizar las pancartas, los panfletos, comunicados, banderolas,....

Así, mientras en Euskal Herria, por poner un ejemplo, el Movimiento Feminista señalaba una consigna, redactaba varios comunicados, hacía ruedas de prensa, explicaba y difundía sus comunicados, argumentarios y dosieres explicativos, todo ello de forma centralizada y a la vez consensuada en asambleas y comisiones de funcionamiento, cientos de grupos y grupillos, se auto-organizaban para llegar al 8 de marzo y explosionar en la huelga feminista.

Es tarea de este movimiento incipiente alternar las dinámicas y participación locales, con las asambleas más amplias. En éstas, lógicamente, tienen cabida los diferentes grupos feministas organizados, tanto como los grupos que aparecen expresamente para esta huelga, como también grupos de centros de trabajo y estudios, y los propios grupos de los sindicatos.

Reivindicaciones y lemas. La realización en sí de una huelga feminista, -con los cuatro ejes tradicionales de consumo, laboral, de educación y de cuidados- ya es en sí misma una reivindicación, pues ya se está visibilizando que para hacer una huelga que concierna a las mujeres, hay que acudir a extender y explicar el conocido lema de “si nosotras paramos, se para el mundo”. Lo que quiere decir que mundos de actividad y trabajos escondidos o marginados, que realizan las mujeres, afloran en la visibilización y en la importancia de su papel en el sostenimiento de la sociedad y de las vidas. Para este año, se realizaba especial hincapié en los trabajos de cuidados, éstos que sostienen las vidas, fundamentalmente en manos y bajo la responsabilidad de las mujeres. Pero a la vez se alertaba de forma contundente por la precarización de los trabajos asalariados que ocupan las mujeres: temporales, a tiempo parcial, contratos especiales de trabajadoras del hogar, trabajos sumergidos para mujeres extranjeras, trabajos sexuales que no se quieren reconocer como tales, además de estigmatizados, temporeras de las verduras en condiciones de semiesclavitud....

Otra vez la discusión y el debate aportó nuevas luces para la reivindicación y el lema, no siempre exentas de disensos. Había desde los inicios una tendencia explícita para hacer la huelga contundente, repolitizada, con grandes ejes de movilización y sobre todo teniendo en cuenta que las mujeres, atravesadas por muchos vectores de de opresión, estamos inmersas en realidades múltiples y diferentes. Trabajar para el sujeto inclusivo, para que la interseccionalidad se fotografíe y traspase la mera conceptualización, no es una tarea fácil en estos tiempos en que los medios acuden de forma frecuente a la palabra simplona y al paradigma fácil.

Así se intentó poner en el centro de la denuncia el capitalismo y el hetero-patriarcado, como sistemas centrales de creación de miseria, opresión, violencia y muerte de las mujeres. Sabiendo de antemano que el capitalismo no es uniforme contra las mujeres, en los análisis se ha tratado de denunciar un sistema que además es colonialista y capacitista. Se ha visibilizado a las mujeres racializadas, la mayoría inmigradas sin derechos ni papeles. La propia mención de las mujeres se torna más complejizada para incluir trans y bolleras.

El resultado para aquí, para Euskal Herria, ha sido una consigna un tanto aparatosa, por poner una palabra: “Heteropatriarkatu kapitalistari: Planto!” (Nos plantamos frente el heteropatriarcado capitalista). Las vidas al centro, era otra de las expresiones que se ha utilizado de forma permanente. Como se puede ver aquí queda mucho debate y explicación para dar con las consignas y los lemas ajustados.

El relato. Una vez que el movimiento feminista salta a la palestra y decide hacer la convocatoria de huelga feminista, hay una pugna abierta de los diferentes relatos. Hay que decir que tenemos la suerte de que la extrema derecha se descarte nada más empezar. No entra al juego y se decanta por lo que denomina feminismo liberal, así que no va a participar. Sigue, sin embargo, con sus continuos ataques a los programas feministas. Y así van pasando por sus críticas, las técnicas que atienden a casos de violencia machista, lo que llaman ideología de género, las inmigrantes, embarazadas o no, y sus propuestas de expulsión o de acogida, el programa Skolae y la educación sexo-afectiva en los centros escolares,.... y un sinfín de propuestas de su estilo.

Frente a ello, la mayoría que aparece en los medios de comunicación y en las tertulias, decida la opción sencilla del feminismo: igualdad. Más igualdad, menos violencia. La igualdad es la madre de todas las mujeres. Todas y todos debemos ser iguales y tener las mismas responsabilidades. El paradigma igualitarista por asimilación del patrón del varón, es el que campea. La brecha salarial y los permisos de maternidad-paternidad iguales, son las reivindicaciones primordiales. Basados, además, en que tanto la discriminación salarial como la corresponsabilidad son elementos injustos del sistema que deben ser corregidos con sus propios instrumentos recurriendo, por ejemplo, a los tribunales o a nuevas leyes, no cuestionan ni siquiera el propio sistema.

Así son algunos titulares del día: “8 M, la huelga feminista busca hoy un nuevo salto hacia la igualdad”, “Una fuerza emancipadora en lucha frente la involución”, “Ni un paso atrás”, “La lucha por la igualdad liderada por las mujeres reedita un 8-M histórico”.

Hay alguno que coincide con lo que se está planteando: “La embestida de la revolución feminista”.

Todas. La composición de las mujeres movilizadas, desde que se empieza la organización y preparación del día 8, abarca un amplio abanico, diríamos que están todas las mujeres que tienen algo por lo que luchar. Se puede destacar por ser muy visible, la participación altísima de chicas jóvenes que ya empiezan desde los institutos a participar de forma muy activa. También la representación y aparición pública va dando paso a estas mujeres, a la vez que se tiñe de la diversidad de las mujeres racializadas e inmigradas. Como ejemplo, que luego recogieron los medios ampliamente, en la Plaza del Castillo de Iruñea apareció un cortejo propio de mozas chinas, con banderola patria incluida, que no paraba de gritar.

Por el otro lado de la pirámide de edad se incorporan de forma notoria, las mayores, que llevan ya tiempo en la reivindicación de las pensiones dignas con independencia de las cotizaciones.

En los cortejos de las manifestaciones se reservan sitios especiales para que las mujeres con alguna dificultad para caminar, puedan seguir al ritmo el paseo, y ocupar espacios que no impidan la visibilidad y la participación. La lengua de los signos ya es parte del protocolo cotidiano.

Como forma de aparición de las mujeres del mundo rural, que se han movilizado de forma importante en los días previos al 8, un tractor toma parte en la manifestación.

Las mujeres ausentes, que han sido asesinadas, o están encarceladas o exiliadas, están más presentes que nunca.

Estas y muchas más mujeres, no solo se movilizan el día 8, sino que para ello han trabajado constantemente en las reuniones previas y se han organizado para ocupar sus sitios y exponer su protagonismo y sus reivindicaciones.

P´alante. Arrolladas por el éxito, ahora toca seguir desarrollando las estrategias. Y para eso tenemos algunos instrumentos infalibles. Llega la hora de la puesta en común, del debate, de la planificación de la lucha, de la escucha entre todas. A pesar de que los tiempos nos pretenden comer con sus exigencias, que son urgentes, pero no las más importantes, nosotras seguiremos al paso.

Hay temas importantes, algunos ya señalados, que crean tensiones y presiones fuertes, que los debemos poner sobre la mesa de forma explícita. El elemento de la organización, no sólo para el 8 de marzo sino para todo el año, es una clave de nuestro quehacer. Movilizaciones puntuales, que son muy importantes, se realizan gracias a una organización permanente, que nutre de mucho contenido a lo que se reivindica.

La conexión entre las movilizaciones en todos los ámbitos, tanto nacional como estatal, es otra forma de retroalimentarnos entre todas. Y esto, como tantas veces se ha señalado, con una autonomía y descentralización respetuosas con las iniciativas locales.

Los ejes de las movilizaciones y las mismas reivindicaciones son tema de continuo debate. Quizá hay que descender a la tierra los cuestionamientos radicales y generales, para que sean legibles y sobre todo practicables. La vida en el centro, un feminismo contra el heteropatriarcado capitalista y capacitista, un feminismo decolonial, un sujeto inclusivo..... son formulaciones que deben ser detectadas y puestas en práctica en las tareas cotidianas.

En realidad son muchas las ideas que nos están surgiendo. En Euskal Herria ya se están preparando las próximas Jornadas Feministas para abordar muchos temas, pero sobre todo, para que una nueva generación –o varias- de luchadoras feministas pueda disfrutar de esta inigualable experiencia colectiva.

Seguramente el reto más importante que tenemos frente a nosotras es la desobediencia y la insumisión ante el sistema patriarcal y capitalista, de forma permanente, individual y colectiva, como dedicación total de nuestras vidas, para hacer éstas dignas de ser vividas y así transitarlas.

19/03/2019

Begoña Zabala, de la redacción de viento sur





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