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Argelia
Movilización popular y crisis del régimen
25/03/2019 | Amélie Perrot, Adlène Meddi, Madjid Makedhi, Abdelghani Aichoun

[El pequeño dossier que presentamos ayuda a comprender la crisis en la que se encuentra Argelia. El pasado viernes 22 de marzo se produjo la V jornada de movilización contra del 5º mandato de Buteflika y contra del régimen. La movilización no decayó a pesar del mal tiempo. Y sus efectos no se están haciendo esperar. El principal de ellos es el descrédito total de las diferentes propuestas de Buteflika, que el 19 de marzo reafirmaba aún su plan de 11 de marzo: prolongar de hecho su mandato (que legalmente expira el 28 de abril), celebración de una conferencia nacional inclusiva, revisión constitucional y elecciones presidenciales.

A medida que pasan los días y se acerca el 28 de abril, las movilizaciones tanto semanales como de diferentes sectores durante el resto de la semana (con una altísima participación de mujeres en todas ellas) se mantienen y la crisis política del régimen así como la de los partidos que han apoyado se hace más evidente. Como evidente es el rechazo que tienen de parte de la gente movilizada cuando intentan lo imposible: aparecer como apoyando al pueblo o sugerir que el plan de Buteflika es una respuesta adecuada después de haber escuchado a ese mismo pueblo que se manifiesta en su contra.

El régimen intenta presentar la movilización como instigada por fuerzas extranjeras a la vez que busca el apoyo de determinadas potencias o recurre a la intoxicación en las redes con referencias al islamismo, recurriendo a ejemplos como Siria o Libia (cuestiones directamente rechazadas por las y los manifestantes), etc., cuando en las movilizaciones está muy presente la denuncia de cualquier tipo de injerencia de potencias extranjeras.

La gran incógnita es la actitud del ejército. Hasta ahora se ve que está teniendo un planteamiento de prudencia y cierta flexibilidad para rectificar las declaraciones de sus responsables sobre la marcha. Pero nadie puede afirmar nada sobre este tema.

En este dossier, Amélie Perrot aborda la agusda crisis económica argelina; Adlène Meddi la incapacidad Buteflika y el régimen para reformar el sistema; Madjid Makedhi analiza el aislamiento cada vez mayor del régimen; y Abdelghani Aichoun las maniobras internacionales del régimen para ganar margen de maniobra. ndt.]

¿Una economía agonizante?

Amélie Perrot

“Argelia es una economía agonizante. Hasta tal punto que la pregunta no es si va a morir o no, sino cuando”, escribe el Xerfi (instituto de estudios privado, especializado en el análisis económico sectorial en Francia y a nivel internacional). En 2014 hubo expertos que intentaron reformar una economía basada en el petróleo, hasta que el régimen enterró las propuestas que él mismo había demandado.

Ayer (19/03/2019), miles de personas se volvían a manifestar en las calles argelinas para demandar la dimisión del presidente Abdelaziz Buteflika. Y en lo que respecta a la economía, los desafíos a los que está confrontado el país son numerosos. En primer lugar, porque la economía argelina depende totalmente del petróleo y del gas: ambos constituyen el 97% de las exportaciones del país y dos tercios de los ingresos del Estado. De hecho, Argelia es un ejemplo perfecto de lo que las y los economistas llaman la enfermedad holandesa: abundancia de recursos naturales que al principio parece ¡ser una buena noticia, pero que en realidad provoca el declive de la industria local y la caída del resto de las exportaciones. Mientras los precios del petróleo son altos, el problema casi no se ve. El precio del petróleo no dejó de aumentar entre la llegada al poder de Buteflika en 2014, y la redistribución de la renta petrolera ha sido incluso una herramienta del régimen para adormecer las crisis sociales, en particular durante las primaveras árabes en 2011.

Pero el problema estalló en 2014: ese año se hundió el precio del petróleo. Y en Argelia esto se tradujo en que los recursos del Estado también se hundieron. En ese momento, el régimen reaccionó utilizando sus reservas, dejando aumentar el déficit y, para compensar la caída de las exportaciones, restringió las importaciones de 850 productos. En resumen, el poder parchea y gana tiempo, pero no reforma.

Clientelismo y corrupción

El otro gran problema de la economía argelina es el del clientelismo. Un problema ligado al de la dependencia de los hidrocarburos, pues el dinero del petróleo ha beneficiado sobre todo a círculos de negocios cercanos al poder.

La restricción de importaciones puesta en pie por el régimen es un ejemplo que muestra los efectos de la corrupción en el país, pues esta medida provocó el enriquecimiento de quienes en Argelia son conocidos como los barones de las importaciones: comerciantes al por mayor que gracias a sus privilegiadas relaciones políticas obtienen licencias de importación y establecen monopolios. Por supuesto, estas prácticas no son exclusivas de Argelia, pero la diferencia, estima el politólogo Thomas Serre en Alternatives Économiques, es que “aquí son de notoriedad pública”.

La palabra que se repite cuando se trata de reformar la economía argelina es la de diversificación; en efecto, se trata de diversificar la economía para que deje de ser tan dependiente del petróleo. Pero incluso tras la crisis de 2014 esta diversificación no ha tenido lugar. El régimen ha optado más bien por crear moneda: 4.000 millardos de dinares desde noviembre de 2017 (20% del PIB), haciendo que rondara el riesgo de una hiperinflación.

Hoy en Argelia las consecuencias económicas y sociales de todos estos problemas son evidentes. Un joven de cada 3 está en paro También se puede leer en Le Monde un reportaje apasionante que nos lleva a Ouargla, ciudad situada en el corazón de la zona de los hidrocarburos, donde 55.000 de las 130.000 personas que viven allí están en el paro. Esta semana, el instituto de estudios Xerfi escribía que “Argelia es una economía agonizante. Hasta tal punto que la pregunta no es saber si va a morir o no, sino cuando”.

El nuevo modelo de crecimiento económico enterrado por Argelia

Sin embargo, el régimen intentó pensar, junto a economistas, un nuevo modelo. En una tribuna publicada en el diario Le Monde, el economista argelino Raouf Boucekkine cuenta cómo el régimen enterró el modelo de transición económica que él mismo había encargado. En 2014, Raouf Boucekkine formaba parte, con otras cinco personas expertas argelinas, de un grupo de trabajo reunido por el gobierno y que acabó por elaborar un “nuevo modelo de crecimiento económico” para Argelia en 2016.

El grupo definió tres dominios prioritarios: reforma de la financiación de la economía, reforma del Estado social y finalmente, la política industrial, para diversificar la economía y exportar otra cosa que hidrocarburos.

Este “nuevo modelo de crecimiento” fue finalmente enterrado, primero en julio de 2016, cuando el consejo de ministros presidido por Abdelaziz Buteflika adoptó el plan de reforma pero suprimiendo grandes apartados de la versión inicial. Luego cuando Argelia optó, más que por diversificar su economía, por crear moneda sin límites. Para Raouf Boucekkine, este abandono “ilustra, una vez más, la incapacidad del régimen argelino para reformarse desde dentro”.

Pero el economista también dice que si, tras este episodio, pensaba que “solo una presión exterior llevaría al régimen a aceptar reformas estructurales”, no pensaba que una revuelta popular, un acontecimiento “prodigioso para un observador de la economía del país”, dice, “podría conducir a revisitar los fundamentos mismos de la República argelina”.

20/03/2019

Artículo publicado en Les nouvelles de l´éco.

http://alencontre.org/moyenorient/algerie/algerie-debat-une-economie-a-lagonie.html

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Porqué ni Buteflika ni el régimen pueden reformar el sistema

Adlène Meddi

Un ADN represivo, la corrupción que gangrena el sistema y la personalización del poder contradicen todos los anuncios de reformas presentados por los acorralados miembros del poder.

Más allá de su incapacidad física, Abdelaziz Buteflika, de 82 años, no podrá reformar el sistema o abrir la vía a lo que él califica de nueva república de ninguna manera.

¿Por qué ser tan categórico? Sencillamente porque lo que no se ha hecho en veinte años no puede realizarse en menos de dos años, si se calcula, poco más o menos, el tiempo de la famosa transición prometida por el jefe del Estado en las diferentes cartas que se le atribuyen.

Desde su llegada al poder en 1999, la palabra reforma se ha convertido en uno de los leit motiv del discurso oficial. En su primer mandato (1999-2004) se crearon tres grandes comisiones de reforma: la de las estructuras del Estado, la de justicia y finalmente la de educación. Una verdadera erupción de reformas.

Ceguera represiva

Estas comisiones elaboraron densos informes. A menudo estuvieron dirigidas por equipos sinceros y competentes, hasta el punto de que ciertos actores de la sociedad civil comenzaron a alimentar esperanzas en cuanto a una verdadera refundación del sistema a través de estos tres importantes pilares.

Pero el resultado fue muy diferente. Aunque se registraran algunos avances, el aparato del Estado, los lastres ideológicos, la paranoia de las estructuras securitarias y la falta de ambición de las y los dirigentes hipotecaron enormemente toda reforma real.

“¿Dónde están los resultados de esta comisión [de reforma de las estructuras del Estado]? El presidente Buteflika no informó a las y los argelinos de las dificultades que encontró para organizar el Estado. Los sucesivos gobiernos reproducen las mismas debilidades, los mismos fallos y los mismos fracasos”, señalaba recientemente el antiguo jefe de gobierno Mouloud Hamrouche en una entrevista concedida al diario arabofono El Khabar.

En paralelo, el sistema reveló lo peor de él: no solo su irreformabilidad, sino también su tendencia a la ceguera represiva. Más de 130 jóvenes fueron muertos por las fuerzas del orden entre 2001 y 2002 en las manifestaciones en Kabilia (ver viento sur nº 57 ndt) que se desencadenaron primero como reacción a una agresión policial de la que fue víctima el 18 de abril de 2001 el estudiante de secundaria Massinissa Guermah, de 18 años.

La protesta tomó luego una amplitud excepcional, exigiendo justicia, reconocimiento identitario y reformas políticas reales. ¿La reacción del poder? Tiros de precisión de kalachnikov y una minuciosa y astuta política de infiltración y de división de las estructuras que dirigían la revuelta.

También se podría recordar el episodio de 2011 (ver viento surndt) y otras reformas propuestas por el régimen de Buteflika. Frente a las olas de la Primavera árabe, el sistema tuvo dos reflejos: hacer callar las disensiones entre la presidencia y la policía política del DRS (exservicios secretos oficialmente disueltos en 2016) para preservar la herramienta represiva y aparentar que se iba hacia reformas institucionales.

Entonces, un alto cuadro del estado confiaba a Middle East Eye: “La única razón por la que Abdelaziz Buteflika dice que va revisar la Constitución, es porque los americanos y los franceses se lo han pedido a fin de dar garantías de apertura del régimen. Pero en el fondo, la Constitución no es para él sino un texto legal como cualquier otro, que se manipula en beneficio de intereses personales”.

Igualmente en 2011, y comentando la reforma anunciada, Hichem, militante de la Coordinadora Nacional para la Transición y las Libertades Democráticas (CNTLD), un colectivo de partidos y de figuras de oposición, declaraba a MEE: “A veces una constitución puede representar el espíritu de una época, un momento de la nación. Como la de 1996. Pero, ¿qué espíritu llevará esta en un Estado en el que el reflejo autoritario es aún un reflejo de supervivencia, en el que los mecanismos democráticos no están aún maduros? Vamos a tener una nueva Constitución, ¿y después? Todo el mundo sabe que no es Buteflika quien va a instaurar un Estado de derecho”.

Así pues, en estos momentos, la reforma constitucional propuesta una vez más en el plan de transición anunciado por Buteflika el 11 de marzo no es sino una ilusión, un cortafuegos ante la cólera popular que ya no puede tener confianza en un régimen que ha pisoteado el texto fundamental en numerosas ocasiones.

Recordemos que en 2008 Buteflika y sus aliados en el poder cometieron un verdadero atraco constitucional, enmendando a marchas forzadas la Constitución, para poder tener un tercer mandato y eternizarse en el poder.

“La Constitución no es un pedazo de papel” se podía leer en una pancarta en la imponente manifestación de Argel el viernes 15 de marzo. En Argelia, oposición y sociedad civil no reclaman más que aplicar la ley en lugar de inventar nuevas.

Mientras que ese mismo sistema habla de reforma y de nueva república, un juez, presidente del tribunal de lo penal de Argel, ha sido suspendido esta semana por haber rechazado las exigencias de su cancillería sobre las condenas a jóvenes manifestantes. La policía política continúa sus actividades clandestinas con total impunidad, operando escuchas ilegales y controles de las telecomunicaciones.

Medios de comunicación independientes sufren presiones y chantajes y las asociaciones siguen bajo el yugo de una reglamentación arbitraria y liberticida. Trabajadores y trabajadoras del sector público son amenazados por su patrón si continúan sus movilizaciones contra el poder. Hay oligarcas que prosiguen el saqueo de los recursos nacionales a golpe de contratos públicos descomunales, con la complicidad de un aparato de Estado gangrenado por la corrupción… ¡¿Son estas las premisas de la nueva república de Buteflika?!

Hoy, más que nunca, todos los golpes de efecto del sistema Buteflika, en plena descomposición, no engañan a nadie. Se trata solo de ganar tiempo para el triple objetivo que se ha fijado lo que queda del régimen Buteflika: asfixiar la revuelta, proteger a la oligarquía y organizar los funerales nacionales del jefe del Estado. Nada más.

20/03/2019

Adlène Meddi es un periodista y escritor argelino. Exredactor jefe de El Watan Week-end en Argel, la versión semanal del diario francofono argelino más influyente, colaborador del periódico francés Le Point, ha coescrito Jours Tranquilles à Alger (Riveneuve, 2016) con Mélanie Matarese y firmado tres thrillers políticos sobre Argelia, el último de los cuales es 1994 (Rivages, publicación el 5 de septiembre). Es también especialista en cuestiones de política interna y de los servicios secretos argelinos.

20/03/2019

https://www.middleeasteye.net/fr/opinion/algerie-pourquoi-ni-bouteflika-ni-le-regime-ne-peuvent-reformer-le-systeme

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El clan Buteflika cada vez más aislado: caos en la cumbre

Madjid Makedhi

Deserciones y alianzas en cascada… La movilización popular contra el 5º mandato y para que caiga el sistema provoca el hundimiento del castillo de naipes de los partidarios del poder. Frente a la intransigencia del movimiento que se sigue movilizado para desmontar todas las tentativas de contenerlo, los apoyos del poder se desmarcan de él uno tras otro.

Sálvese quien pueda. Los partidos y las organizaciones de masas que solo algunas semanas sacaban peco, burlándose ostensiblemente de toda la gente que se oponía a sus decisiones, andan ahora buscando puertas de salida.

El clan se desmorona y los cambios de chaqueta se hacen a la velocidad del rayo. Por cálculo o por miedo de ser llevado por delante por la gigantesca ola popular, se lavan las manos de la caótica gestión de los asuntos del país.

Y pasan al capítulo de las confesiones. Es el caso del RND (Rassemblement Nacional Democratique) del antiguo Primer Ministro Ahmed Auyahi, un ferviente defensor de la continuidad defendida por el Presidente saliente. De paso, el martes por la noche, por el plató de la cadena de televisión privada El Bilad, el portavoz de dicho partido y brazo derecho de Ahmed Ouyahia, Seddik Chihab, desencadenaba un verdadero terremoto.

Haciendo suyas las declaraciones de varios dirigentes de la oposición, denunciaba a “fuerzas no constitucionales” que “han tomado como rehén al país durante los seis o siete últimos años”. “Hay fuerzas que se sienten molestas con los partidos. Se trata de fuerzas no estructuradas. Fuerzas no constitucionales, no organizadas. Están por todas partes. Argelia ha estado dirigida por esas fuerzas durante al menos estos últimos cinco, seis o siete años”, declaraba con seguridad. Esas fuerzas, prosigue, “se molestan por la presencia de los partidos políticos, de la oposición y del poder”. “¿Piensa Vd. que es posible hacer la democracia sin partidos? Nos hemos equivocado. Hemos carecido de perspicacia. Pero debo decir que había un clima, una atmósfera y un entorno que nos han empujado en esa dirección” dice, a la vez que confiesa que su partido “no estaba de acuerdo con la idea del 5º mandato”. Pero no tuvo el valor de decirlo. “Todo lo que se decide viene del Presidente. Preguntad a alguien de la Presidencia que sepa (…). El RND no está al corriente de esos detalles. Somos un partido disciplinado. Tenemos compromisos que hemos tomado con el presidente de la República para apoyarle (…), pero una vez más, no conocemos esos detalles”, añade.

Tras esas declaraciones, el RND se ha visto obligado a emitir un comunicado para justificar las declaraciones de su portavoz, argumentando que “había respondido a las provocaciones de su entrevistador”.

El FLN acorralado

Como el RND, el FLN ya no sabe qué hacer. Habiendo registrado el abandono de varios cuadros y algunos motines, el antiguo partido único está más acorralado que nunca.

Objetivo de las y los manifestantes que gritaban en todas las marchas “FLN dégage!” (¡FLN lárgate!), esta formación intenta limitar los daños. Es así como el coordinador del partido, Mouad Bouchareb, anuncia, con el miedo en el cuerpo, “el apoyo de los hijos del FLN al movimiento popular” [En las últimas manifestaciones se han podido ver pancartas en las que se le recordaba al FLN que no se le pedía su apoyo sino que se largase. ndt].

Pero sin desmarcarse de la hoja de ruta propuesta por el poder. Antes de esta adhesión, el encargado de comunicación de la dirección del FLN, Hocine Kheldoune, también había intentado disculpar a su formación, afirmando que “hay intrusos que se han infiltrado en el partido”. “En el FLN, estamos a favor del cambio que ha pedido el pueblo en la calle. No queremos ser la fachada de un régimen que ha cometido graves errores”, añadió.

Esperando el posicionamiento del MPA (Movimiento Popular Argelino que en 2012 tomaba el relevo de la Unión Para la Democracia y la República creada en 2002) de Amara Benyounès y del TAJ (Rassemblement de l’espoir de l’Algérie que intenta reunir a islamistas y nacionalistas, lanzado en 2012) de Amar Ghoul, el brazo financiero del clan presidencial, el FCE (Foro de los Jefes de Empresa) sufrió varias dimisiones, poniendo al presidente del sindicato de la patronal en dificultades.

El secretario general de la UGTA, Abdelmajid Sidi Said, también está callado desde el 23 de febrero pasado, cuando tuvo que huir de la cólera de las y los manifestantes en Adrar. Desde esa fecha, quien decía que “la elección del presidente Buteflika es una formalidad” procura capear el temporal que arrecia en todas las federaciones de la central sindical, denunciando su apoyo al 5º mandato del jefe del Estado. En cualquier caso son otros tantos signos que confirman que el final del régimen está próximo.

21/03/2019

https://www.elwatan.com/a-la-une/le-clan-bouteflika-de-plus-en-plus-isole-pagaille-au-sommet-21-03-2019

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El régimen a la búsqueda de apoyos en el extranjero: ¿a qué juega el poder?

Abdelghani Aichoun

El vice primer ministro y ministro de Asuntos Exteriores, Ramtan Lamamra, está de gira por el extranjero. El lunes 18 de marzo se entrevistó en Roma con el presidente del Consejo de Ministros italiano, Giuseppe Conte, y ayer en Moscú con el jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov.

Lamamra, cuyo departamento no anunció previamente estos desplazamientos, también va a acudir a otros países en las próximas horas o días. La actividad diplomática de quien fue nombrado para ese puesto hace solo algunos días (el 11 de marzo), ha suscitado aprensión entre mucha gente en Argelia.

Más allá de que esté dentro de los usos diplomáticos tranquilizar a los socios extranjeros cuando hay un contexto particular, el que este periplo se produzca al día siguiente del anuncio del retraso de las elecciones presidenciales hace que haya quien lo vea como una voluntad del poder actual de convencer a los socios extranjeros de la justeza de su planteamiento, tanto más cuanto que ésta es unánimemente rechazada por la población y la clase política de la oposición.

Todo esto sabiendo que después del 28 de abril, fecha del final del mandato de Buteflika, el país estará en una situación de ilegalidad constitucional. Así pues, a quienes actualmente detentan el poder les interesa arrancar el consentimiento de esos socios extranjeros en lo que se refiere a los planteamientos de cara al futuro.

Una actitud que ha irritado enormemente a muchas y muchos argelinos que ya expresaron el pasado viernes, 15 de marzo, su rechazo a toda injerencia extranjera, en particular después de que el jefe del Estado francés, Emmanuel Macron, expresara su apoyo a la hoja de ruta de Buteflika. Es en este sentido que el presidente del partido Talaie El Hourriyet, Ali Benflis [antiguo jefe del gobierno de 2000 a 2003, fundó su partido en 2015 en la perspectiva de una transición modernista en el régimen de Buteflika], haya optado por “poner en guardia contra la internacionalización de la crisis argelina” 1/.

Para él, la iniciativa tomada por el poder actual de lanzarse a una campaña de cara a los socios extranjeros podría ser una fuente de “peligros”. “Desde hace dos días, he expresado ampliamente mi posición sobre los peligros de una internacionalización de los asuntos internos de nuestro país. He subrayado los peligros que hace correr a nuestro país la iniciativa tomada por el poder frente a la crisis actual” declaró ayer, antes de añadir: “Repito que esta internacionalización ofrece inevitablemente una vía de entrada a las interferencias exteriores. Por su parte, estas interferencias exteriores conducen a su vez a luchas de influencias”.

En relación a ello, reaccionando a la declaración del ministro ruso de asuntos exteriores, Serguei Lavrov, sobre “los intentos de desestabilización de Argelia”, Benflis quiso recordar que no son en forma alguna las manifestaciones las que desestabilizan el país, sino el régimen actual. “El comunicado ruso al que Vd. hace alusión habla de una operación de desestabilización de Argelia. Querría insistir en que las manifestaciones del pueblo argelino son legítimas y no desestabilizan el país. Añado que el propio pueblo argelino está ferozmente opuesto a las injerencias extranjeras. En total, no queda sino el régimen político actual que pretende que se pudra la situación y es él y solo él quien desestabiliza el país”, declaró.

En otros términos, es la iniciativa tomada por el poder de ir a buscar en el extranjero apoyos a su hoja de ruta lo que habría permitido tales incursiones en los asuntos argelinos. Otras personalidades han expresado igualmente su descontento sobre el propio planteamiento del viaje así como por la declaración de Lavrov.

El antiguo ministro Abdelaziz Rahabi [diplomático de carrera] ha estimado que “la declaración del ministro Lavrov es tan inamistosa como inaceptable”. “Implica aún más a Argelia en la internacionalización de su crisis interna. Rusia, país amigo y aliado, no debe injerirse en nuestros asuntos nacionales apoyando el plan Buteflika que representa hoy la principal fuente de inestabilidad”, ha añadido.

Por su parte Said Salhi, vicepresidente de la Liga Argelina de Defensa de los Derechos Humanos ha declarado que “es claramente el gobierno el que intenta internacionalizar la crisis, buscando apoyos en Rusia y China para imponer su agenda contra la voluntad popular”.

En suma, para un buen número de personalidades políticas, a falta de poder convencer a las y los argelinos de su buena fe -en lo que respecta a su propuesta-, el poder actual intenta hacerlo con sus socios extranjeros.

Las consignas denunciando la injerencia extranjera han estado muy presentes en las manifestaciones del 15 de marzo. Lo estarán probablemente, más aún, este viernes 22 de marzo.

20/03/2019

https://www.elwatan.com/a-la-une/le-regime-en-quete-de-soutiens-a-letranger-a-quoi-joue-le-pouvoir-20-03-2019

http://alencontre.org/moyenorient/algerie/algerie-debat-de-la-crise-interne-a-la-recherche-de-nouveaux-allies-externes.html

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur

notas:

1/ Entre las y los antiguos miembros del poder, reciclados de diferentes formas, pero siempre presentes en los clanes actuales ligados a la compleja red político-militar tanto más oscura en la medida que permanecen poderes diversos intrincados (policiales, militares, administrativos, económicos) se están debatiendo diferentes opciones para canalizar la movilización popular. La solución de un Alto Comité de Estado (como se hizo para gestionar la dimisión forzada de Chadli Benjedid (presidente de 1979 a 1992, de origen militar y presidente del partido único, el Frente de Liberación Nacional) es poco creíble hoy. Tanto más en la medida en que este Alto Comité estaba situado , casi abiertamente, bajo la vigilancia de la dirección del ejército. En medio de todo aquel movimiento estalló la guerra civil en la cual los militares ocuparon un papel de relieve (entre otros motivos en los referidos a la redistribución de las riquezas que se llevaba a cabo a la sombra del conflicto militar) en los enfrentamientos con las fuerzas islamistas militarizadas. Hay que recordar que el Frente Islámico de Salvación había obtenido, en la primera vuelta de las elecciones de diciembre de 1991, 188 escaños de 231. En 1990 había afirmado ya su fuerte presencia en elecciones municipales (más de 900 pueblos de unos 1530) y en las provincias.

Por el contrario, organizar elecciones legislativas, y no presidenciales, podría tener una mayor audiencia, tanto más si son presentadas como preludio a una nueva constitución, de hecho una constituyente adulterada. Es una carta que podrían jugar los militares y representantes, autoproclamados, de la calle. Tal acuerdo tranquilizaría a Francia en el terreno de sus intereses económicos y de su estrategia de la lucha antiterrorista. Pero la fuerza y la extensión geográfica de la movilización popular (con un número enorme de sectores sociales y reivindicativos), que serán una vez más, medidos mañana 22 de marzo, viernes, sigue siendo decisiva por el momento. Redacción A l´Encontre.





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