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Elecciones municipales y forales
Nafarroa: El cambio entre el retroceso y la ausencia de avances
23/05/2019 | Joserra Loayssa

En Navarra hemos vivido una legislatura muy interesante, pero cargada de esperanzas frustradas y decepciones, y en estos momentos ante las nuevas elecciones forales las alternativas de gobierno que se abren son poco ilusionantes. En el 2015 se produjo en la comunidad foral, un hecho largamente esperado, la derecha Navarra que desde 1991, con un breve paréntesis desde el 95 al 97, había gobernado la comunidad con la colaboración del PSN-PSOE, no consiguió revalidar una mayoría suficiente para continuar haciéndolo. Eso significó la posibilidad de una mayoría alternativa formada por fuerzas nacionalistas: Geroa Bai (coalición de la que el PNV es la columna vertebral) y EH-Bildu por un lado y por el otro por fuerzas de Izquierda estatal como IU-IE y Podemos. El apoyo de Podemos quedó garantizado porque en las primarias de esa formación resultó ganadora la candidatura del sector crítico en la que participaba AntiKapitalistak, a pesar de que Iglesias y Errejón presionaron en favor de otra candidatura, partidaria de que Podemos concurriera bajo una marca blanca que evitara el coste electoral de la formación, ante la posibilidad de alianzas con la Izquierda Abertzale. De haber sido así, el cambio de gobierno, el cual se disputó por 154 votos, no habría sido posible.

Las cuatro fuerzas firmaron un pacto de legislatura pero el gobierno quedó en manos de la fuerza del centro derecha nacionalista a pesar de que solo tenía 9 de los 26 escaños. Fueron las condiciones exigidas por la presidenta Uxue Barcos, que adoptando una actitud presidencialista de estilo Carmenista, no permitió participar en el mismo al resto de fuerzas que se situaban a su izquierda, a las que tan sólo se les ofreció nombrar una serie de cargos subalternos, en cuyo mercadeo, la entonces dirección de Podemos se negó a participar, comprometiéndose, en cambio, a un apoyo externo, leal pero exigente del cumplimiento del acuerdo programático.

Pronto se definió un panorama que se ha venido manteniendo hasta el final de la legislatura: Geroa-PNV garantizando que la salida de la derecha Navarra no se tradujera en un cuestionamiento de los intereses de los privilegiados y el empresariado, tanto locales como el ligado a multinacionales. Evitar medidas de fondo en cualquier área fue la prioridad del Gobierno de Geroa-Bai. Por supuesto, se dejo de lado cualquier veleidad rebelde y, por ejemplo, no se adoptó ninguna posición contra la deuda, cuyos intereses siguen condicionando el gasto público de Navarra.

No vamos a hacer un balance detallado de la actuación del gobierno Barcos pero es necesario recordar que en educación se han mantenido los privilegios de la concertada, no se han revertido plenamente los recortes, el continuismo en salud se ha expresado incluso en los equipos gestores y solamente en servicios sociales ha habido un incremento de prestaciones asistenciales substancial. Esto último fue en gran parte por presión de Podemos los primeros años de la legislatura y de Orain Bai (ruptura del sector crítico de éste por la expulsión-purga de la portavoz parlamentaria) con posterioridad. Esta presión se materializó porque existía un margen de maniobra por la relajación de la austeridad desde el 2014. Ese margen de maniobra ha proporcionado a todas las comunidades autónomas la oportunidad de llevar a cabo un incremento del gasto social, incremento que ha tenido lugar, en mayor o menor medida, en todas ellas. En el caso de Navarra se añadían los recursos generados por una reforma fiscal, en gran medida también resultado de la presión de Orain Bai. Una reforma que, no obstante, se ha concentrado en las rentas del trabajo medias y altas, y no en las del ahorro y el capital; de hecho la recaudación por el impuesto de sociedades apenas ha conseguido recaudar cuarenta millones más que la llevada a cabo por gobiernos anteriores y aún hoy supone cinco veces menos que lo obtenido por las rentas del trabajo. Incluso Geroa ha mantenido la desgravación a los planes de pensiones privados aceptando solamente un descenso del máximo desgravable claramente insuficiente. Para valorar la política del gobierno de Geroa-PNV una cuestión muy relevante es el TAV. Barcos, su gobierno y su partido respaldan su construcción, dando continuidad a un modelo de desarrollo que contempla infraestructuras faraónicas. A otro nivel el gobierno del cambio utilizó a la policía para reprimir a Huelguistas en el campo navarro y contra la juventud organizada en torno al centro social ocupado del Gaztetxe Maravillas.

Decíamos al principio que ha sido una legislatura interesante. Sobre todo porque nos ha brindado la insospechada oportunidad de ver a EH-Bildu plegarse, con desmarques verbales parciales, a que Geroa, solo con un diputado más, marcara la agenda del gobierno. Esta subalternización de EH-Bildu ha estado acompañada, asimismo, del conformismo de IU-IE, preocupada sobre todo con su supervivencia organizativa. Ha sido precisamente la actitud crítica de Orain Bai la que ha tensado la cuerda obligando al Gobierno de Barcos a dar algunos pasos positivos, ante un Podemos oficial tan oportunista como dócil.

Aunque el contenido del cambio el Navarra ha sido marcadamente insuficiente, no hay que olvidar que la gestión ha sido limpia y sobre todo que su estilo, cercano, dialogante y abierto, frente al clima sectario y autoritario que mantenía la derecha. Especialmente se ha logrado normalizar el euskera y la cultura euskaldun que había sufrido un acoso continuo con UPN-PP.

Finalmente, señalar que otro de los acontecimientos que han marcado la legislatura 2015-2019 en Navarra, ha estado relacionado con la crisis de Podemos Navarra. Las elecciones al consejo ciudadano del 2017 sin culminar su mandato el consejo anterior, fueron ganadas por solo 28 votos por el sector oficialista, respaldados por Pablo Iglesias y la dirección estatal, con una campaña muy sucia repleta de ataques personales. Eso no resultó obstáculo para que la nueva dirección emprendiera una purga, despidiendo trabajadores e incoando expedientes a diversas personas, entre ellas a Laura Pérez Ruano ex-secretaria general y portavoz parlamentaria. Ese expediente, que está en tribunales, concluyó con su expulsión. Ante ello la mayoría del grupo optó por declararse insumiso y no aceptar las imposiciones de Podemos Navarra. La actividad del grupo insumiso fue obstaculizada a máximo desde la Mesa del Parlamento presidida por Ainhoa Aznárez, miembro de Podemos, incumpliendo incluso el Reglamento de la Cámara y privándole de recursos para ejercer su labor representativa. Sorprendentemente EH-Bildu no se opuso a ese cerco, a pesar de la supuesta cercanía política con el grupo purgado y que éste había sido decisivo para abrir paso al pacto de Podemos con la Izquierda Abertzale, al que también miraba receloso IU en un primer momento.

Ahora, en las próximas elecciones forales nos encontramos ante tres posibles escenarios pero ninguno deseable. Producto del efecto Sánchez y el derrumbe de Podemos, el PSOE puede subir su apoyo electoral. La cuestión será si éste apoya a la derecha, como ha hecho en Navarra siempre que ha tenido ocasión, o se decanta por dejar gobernar a Geroa-PNV con sus socios del cuatripartito. No es descartable tampoco un posible arreglo entre el centro derecha nacionalista y el PSN-PSOE con la colaboración de Podemos; acercamiento que implicaría la salida de EH-Bildu de la coalición, vetado por los socialistas. La tercera posibilidad es una repetición del cuatripartito con Podemos, IU, EH-Bildu y la propia Geroa Bai, que reforzaría su control del gobierno y, por lo tanto, limitaría el alcance del cambio, que seguiría sin acometer las transformaciones estructurales imprescindibles.

La presencia electoral del sector crítico Ahora Navarra Orain Bai fue descartada después de hacer una campaña por una candidatura de Unidad Popular asamblearia y rupturista. Una candidatura que pudiera reilusionar a los sectores juveniles y populares, y plantar cara a la derecha autoritaria, que acude con Ciudadanos dentro de la tradicional coalición PP-UPN, pero también al PSN-PSOE y al centro derecha nacionalista. Una candidatura que hubiera sumado los votos de la izquierda y superar así al PSN y Geroa Bai.

No fue posible, por lo que optamos por no presentar una nueva sigla cuando Podemos e IU acudían separados por razones derivadas del reparto de recursos. No tenemos ninguna confianza en las fuerzas que se presentan, pero siempre dijimos que no contribuiríamos a dividir el voto en estos momentos. Sin embargo, seguiremos apostando por construir una nueva fuerza, Ahora-Navarra Nafarroa Orain, heredera del trabajo realizado durante esta etapa, que pueda ofrecer una alternativa a las clases trabajadoras de Navarra en la calle y en el futuro en próximos procesos electorales.

22-05-2019

Joserra Loayssa es miembro de Ahora Navarra-Nafarroa Orain. Militante de Antikapitalistak





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