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Catalunya
Sentencia del procés: punto y aparte del pulso democrático
17/10/2019 | Laia Facet

Catalunya lleva tres días de movilizaciones constantes desde que se anunció la injusta sentencia del Tribunal Supremo. Ésta ha mostrado el carácter vengativo del régimen condenando a prácticamente cien años de cárcel en conjunto a los líderes de Omnium y ANC así como a los miembros del Govern. Recordemos también a las activistas de Sabadell que siguen presas acusadas de terrorismo o los juicios pendientes del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya hacia otros miembros de la mesa y Parlament. Lejos de ser un punto y final, la sentencia se ha constituido en un punto y aparte.

Para todas aquellas que peleen para que la democracia vaya más allá de los estrechos márgenes que impone el Estado, este ataque democrático debería ser no sólo una mala noticia, sino un toque de atención. Por lo menos, así lo ha interpretado la PAH, que en un comunicado declaraba: “vemos con preocupación el retroceso de nuestros derechos que significa la sentencia a los presos y presas políticas catalanas”/1. No es para menos la preocupación, y es que para aquellas que ejercen la desobediencia civil la sentencia puede generar un precedente jurídico y ser acusadas por sedición. Así lo han valorado también Ecologistas en Acción/2 y uno de los portavoces de Fridays For Future de Barcelona. Guillermo Chirino declaraba para Público valorando la sentencia y las acciones llevadas a cabo durante la huelga por el clima: "Hicimos cortes en la Meridiana, cortes en vías para paralizar la ciudad. Nosotros podemos quedar en el centro de la represión”/3.

No todas las reacciones han sido tan solidarias o tan conscientes de las implicaciones generales que tiene semejante sentencia. Para leer un repaso de los posicionamientos de las izquierdas, Sato Díaz hacía un buen artículo en Cuarto Poder/4. Resulta curiosa, aunque poco sorprendente, la arrogancia de Pedro Sánchez en su comparecencia como presidente en funciones. En ella declaraba que la Sentencia suponía “el fracaso de un proyecto”. Y tenía razón, sin embargo: el proyecto que se ha visto fracasar es el de España – una vez más – para toda una generación en Catalunya. Parece evidente que si se vieron obligados a movilizar cuerpos policiales y de seguridad horas antes de anunciar una sentencia judicial es que el fracaso es suyo. Y ello porque pone en evidencia no sólo una crisis de legitimidad, sino un problema claro de hegemonía.

Precisamente, las acciones y movilizaciones que se han llevado a cabo permanentemente estos días son buena muestra del problema de hegemonía que tiene el régimen; pero también de una falta de legitimidad del Govern catalán. Esta última es una crisis que va en aumento por la política de la conselleria de interior encabezada por Miquel Buch. Las críticas hacia Buch y los Mossos de Esquadra no son nuevas de esta semana sino que vienen cargadas por los operativos en desahucios, por protagonizar varias cargas en manifestaciones los últimos dos años y por ser quienes han llevado a cabo varias de las detenciones a activistas de los CDR. Las comparecencias de Buch y Torra de este miércoles no han hecho más que agrandar la insatisfacción con el Govern y mostrar su incompetencia política.

Más allá de la política de la conselleria de interior catalana, los partidos independentistas de orden y buena parte de los tertulianos catalanes llevan tiempo alimentando una criminalización contra sectores movilizados. Alimentando de rebote la criminalización de la protesta protagonizada por el propio régimen. Todos ellos están poniendo el foco sobre la gente más joven desde hace meses. Además, estos días vemos una criminalización y caricatura de formas de acción y protesta que forman parte de la tradición del movimiento obrero y de las luchas sociales y políticas. En las protestas de estos días no se han llevado a cabo acciones que no se practiquen también en cualquier jornada de huelga general. El grueso de ellas son prácticas de autodefensa básicas frente a la brutalidad policial. Recordemos que sólo en la jornada del lunes donde se bloqueó el aeropuerto del Prat, así como varias vías de carreteras y trenes, se atendieron un total de 132 agresiones policiales/5, entre éstas la pérdida de un ojo de un joven de 22 años a causa de un proyectil policial que está prohibido en Catalunya. En la jornada del martes donde se llevaron a cabo varias concentraciones en las cuatro capitales catalanas y en otras ciudades, las agresiones policiales atendidas ascienden a más de 100. Este miércoles los números siguen subiendo, las detenciones también, cuatro nuevos encarcelamientos y un menor atropellado por una furgoneta policial. Con los números en la mano, es evidente por qué hablamos de prácticas de autodefensa.

Para no quedarnos sólo con la imagen represiva, es importante poner en valor lo que suponen las movilizaciones de estos días: hacer que la condena impuesta no quede impune. Hay, sin embargo, un elemento fundamental y es que se está gestando un cambio de orientación política y de estrategia de acción canalizado en primer término por Tsunami Democràtic. El bloqueo del aeropuerto el lunes supone un salto cualitativo importante en el repertorio de acciones del movimiento independentista, donde se combinó una acción de gran envergadura masiva en un sector estratégico clave como es un aeropuerto. La combatividad en el seno del movimiento va en aumento, quizás porque otras vías menos combativas se han mostrado limitadas o estériles. El movimiento está empezando a sacar lecciones de las experiencias acumuladas y eso es algo importantísimo para toda lucha.

En esa voluntad de seguir sacando lecciones y aprendizajes del movimiento hay algunas cuestiones que quería plantear para cerrar este artículo. Precisamente porque a todo estallido le acompaña un apagón – más o menos intenso – considero importante empezar a preguntarnos cómo podemos ayudar a desarrollar el movimiento más allá de lo inmediato.

En primer lugar, el problema hoy no son los estallidos de indignación como le preocupa al independentismo de orden, el problema es que no se ha levantado un proyecto de lucha común. Eso es una irresponsabilidad por parte del Govern y de los partidos mayoritarios que llevan dos años haciendo peleas partidistas de regate corto. Sin embargo, debería ser una máxima prioridad para las izquierdas de ruptura que ante semejante crisis de legitimidad se aproveche la posibilidad de levantar un proyecto que convenza a todo ese grueso de gente. Un proyecto de lucha común que probablemente deba pasar por una campaña por la amnistía y por la autodeterminación.

En segundo lugar, quería recordar cómo desde 2018 la izquierda rupturista catalana ha ido madurando ciertas reflexiones alrededor de la derrota por vía de la represión y del artículo 155 que se vivió en Catalunya. Estas reflexiones pasan a grandes rasgos por la necesidad de construir una estrategia de largo aliento en torno a la autodeterminación y por la constitución de contrapoderes y de tejido social y asociativo sólido que permita un proceso de ruptura. Éstas no son tareas sólo en el mientras tanto que hemos vivido estos dos años, sino que son tareas que en los momentos de auge – aunque defensivo como el de ahora – cobran aún más relevancia. ¿Cómo aprovechamos estas nuevas movilizaciones para que reviertan en una mejor correlación de fuerzas frente al régimen? ¿Cómo podemos, por ejemplo, superar el aislamiento que vivió Catalunya en 2017? ¿De qué modo hacemos para que, además de las acciones convocadas, esta movilización revierta en organización de base abierta que vaya más allá de lo ya organizado?

En último lugar, considero fundamental que el movimiento sea capaz de concebirse en un marco más amplio de luchas y en un contexto socio-económico de crisis y recesión. La lucha contra esta sentencia, con lo que ésta supone -judicialización del conflicto, criminalización de la protesta y persecución política- puede sentar las bases para alianzas más amplias y generar complicidades con otras luchas mas sólidas que en otras fases del procés. Véanse la multitud de movilizaciones esta semana en solidaridad con Catalunya alrededor de todo el Estado y los posicionamientos y comunicados de colectivos sociales. Pero, además, la amenaza de una nueva recesión económica, así como, el nuevo ciclo de luchas feministas y ecologistas deberían obligar a definir un programa anti-austeridad sólido y central para el movimiento si éste quiere perdurar políticamente y no sólo limitarse a un marco antirrepresivo.

Laia Facet es militante de Anticapitalistes

/1 Comunicado de la PAH: https://afectadosporlahipoteca.com/2019/10/14/la-pah-siempre-defenderemos-los-derechos-civiles-y-nuestras-libertades/

/2 Comunicado de Ecologistas en Acción: https://www.ecologistasenaccion.org/128637/la-desobediencia-civil-no-puede-ser-criminalizada/

/3 Los movimientos sociales, en alerta por la criminalización del derecho a la protesta que supone la sentencia del ‘procés’, Público: https://www.publico.es/politica/respuesta-sentencia-movimientos-sociales-alerta-criminalizacion-derecho-portesta-supone-sentencia-proces.html

/4 Disparidad en las reaccciones de las izquierdas españolas a la sentencia del procés, cuarto poder: https://www.cuartopoder.es/espana/2019/10/15/disparidad-en-las-reacciones-de-las-izquierdas-espanolas-a-la-sentencia-del-proces/

/5 Datos de agresiones policiales atendidas el lunes 14 de octubre: https://twitter.com/repressiu/status/1184020810836709377



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