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Francia: reemplazo del CPE
Nuevas ayudas a la patronal
17/04/2006 | Dominique Mezzi

Una proposición de ley reemplaza al artículo 8 de la ley sobre la igualdad de oportunidades, que instituía el Contrato de Primer Empleo (CPE). A la espera de un “gran debate” sobre el empleo de los jóvenes, refuerza el dispositivo del ministro de Empleo, Jean Louis Borloo.

Hemos vuelto, pues, al punto de partida, es decir, jurídicamente, a enero de 2006. La exposición de motivos de la nueva ley explica: “Los actores de la presente proposición de ley consideran que conviene reemplazar este dispositivo (del CPE, ndlr) por medidas inmediatas...”, etc. No hay duda que este reemplazamiento y estas medidas borran la nueva incursión destructiva en el Código de Trabajo que representaba el CPE para los asalariados de 18 a 26 años, tras el Contrato de Nuevos Empleos (CNE) para las empresas de menos de veinte asalariados.

El proyecto Villepin, que tiene por objetivo la “ruptura”, por escalones sucesivos, de los diques de protección del CDI (Contrato de Duración Indeterminada) contra la arbitrariedad total del despido, ha fracasado políticamente. Los partidarios del “contrato de trabajo único” están furiosos, pues los “políticos” han destrozado el chiringuito. Para ellos, habrá que rehacer todo el trabajo. Pero el desmontaje del CPE es, en sí mismo, una pedagogía activa, defendida por millones de personas, para criticar y, si es posible, desmantelar el CNE y toda la panoplia de “medidas para la juventud” que no llevan más que a lo peor.

La nueva ley en curso magnifica al ministro. La ley del ministro de Empleo produce cifras oficiales de paro a la baja sin crear empleos. No tiene ya por objetivo “los jóvenes” en general sino algunos de ellos, “con dificultades particulares de inserción”, o provenientes de “zonas urbanas sensibles”, o que quieren trabajar en oficios concretos. Los contratos jóvenes en empresas (CJE) –un CDI a tiempo completo o parcial para jóvenes sin bachillerato, pagado según el SMI pero subvencionado- y los contratos de profesionalización van a ser acelerados. De nuevo, el dinero público subvenciona lo que la patronal no quiere ya pagar: la contratación. Para el CJE, la prima pasará de 300 euros mensuales a 400 el primer año, luego a 200 el segundo. El contrato de inserción en la vida social (Civis), sistema de encuadramiento de los jóvenes por las misiones locales (160.000 beneficiarios hoy), será extendido cualquiera que sea la titulación, y un “tutor” se ocupará de encontrar un empleo, una formación o una “asistencia reforzada”. Costará 300 millones de euros por año completo, es decir, un tercio más que lo previsto en el presupuesto de 2006.

El sistema Borloo intenta hacer cosas “a medida”, dando una impresión de activismo político. Todo esto es una cortina ... de mago, en cuanto aparecen las estadísticas. Antes de la crisis de 1974, el paro de los jóvenes activos era inferior al 6%, subió luego hasta el 33%, para bajar posteriormente al 22%. Pero el problema estructural no es “los jóvenes”, es el empleo. Antes, la patronal hacía previsiones con su beneficio, un crecimiento fuerte y la contratación. Desde hace 30 años, despide y organiza con el estado un mercado de la precariedad, un vivero de formateo de la mano de obra, en el que puede sacar lo que necesita. Y es con esto con lo que hay que acabar, defendiendo el derecho al salario y el derecho al empleo.

Rouge, 14 de abril de 2006

Traducción: Alberto Nadal



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