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Francia
Dificultades para organizar la respuesta a Sarkozy
01/10/2007 | Laurent Carasso y Guillaume Liégard

Sindicatos: asfixia y tétanos

Laurent Carasso

Sarkozy pone a los dirigentes sindicales ante una disyuntiva: acompañar sus ataques o ir a un enfrentamiento que temen. Resulta de ello una dispersión de las respuestas que puede ser fatal.

Sarkozy y su gobierno han retomado su ritmo desenfrenado de ataques contra los asalariados: franquicia médica, ataque contra el CDI, supresiones de empleos de funcionarios y de ferroviarios, regimenes especiales, privatización de GDF, etc. La lista se alarga cada semana. Frente a este diluvio, el conjunto de las confederaciones sindicales se ha dejado encerrar en los marcos de negociaciones en las que una salida obligatoria está anunciada: avalar los proyectos de reformas del gobierno. A partir de ahí, la mecánica es temible. Así, confrontado al anuncio intempestivo por Fillon de la reforma rápida de los regímenes especiales (de jubilación), la mayor parte de las direcciones sindicales ha protestado… sobre el método empleado, dejándose así ser tranquilizadas, unos días más tarde, por Sarkozy, que les prometía poder estar asociadas a la firma de la condena de muerte de los regímenes especiales, tratados evidentemente de forma separada…

Y así, mientras que las federaciones de ferroviarios llaman a la huelga el día 18 de octubre para defender su estatuto, la casi totalidad de los sindicatos de trabajadores de los autobuses y el metro han rechazado llamar a la movilización para esa fecha, pensando que es urgente esperar. Misma reacción pusilánime de las federaciones de funcionarios, rechazando también llamar a la movilización, cuando los ataques llueven y la salida de las reuniones a las que están convidadas son totalmente previsibles.

Sin sorpresa, los dirigentes sindicales reaccionan entrando en la tela de araña tejida por Sarkozy: dejar a los ferroviarios movilizarse solos, para aparecer como defensores de una conquista ya rebajada para los funcionarios y los asalariados del sector privado… Peor aún, dejar a los demás sectores que disfrutan de regimenes especiales (Autobuses y metro, Electricité de France, etc.) esperar su vez de pasar al cadalso, dejar luego a los funcionarios esperar el resultado de las reuniones, dejar a los asalariados del sector privado sufrir en silencio la puesta en cuestión del CDI, y dejar la franquicia médica golpear a todos los asegurados. ¿Cómo explicar que solo la FSU y Solidaires llamen a la jornada de movilización del 29 de septiembre contra la franquicia, sin llamamiento confederal de la CGT, FO o de la CFDT?. La CGC, la CFTC, la CFDT y FO han hecho suyos ya una parte de los argumentos patronales que justifican los ataques. Pero, en lo que la CGT se refiere, nada justifica dejar a cada sector actuar de forma aislada sin hacer de su batalla la de todos los trabajadores: es el mejor medio de ir a la derrota.

El pasado mes de mayo, Sarkozy logró una victoria política. Busca ya obtener una victoria social, a fin de servir a sus dueños de la patronal. Esta victoria no está inscrita en las correlaciones de fuerza actuales que supieron bloquear el Contrato de Primer Empleo no hace ni un año. Pero se realizará seguro si el conjunto de los asalariados no encuentra rápidamente los medios de librarse de la parálisis de los dirigentes sindicales y movilizarse conjuntamente: “¡Todos para uno, uno para todos!”.

Comité de respuesta: más bien un mal comienzo…

Guillaume Liégard

Tras los hermosos anuncios de la fiesta de “L´Humanité”, y luego una reunión con repercusión mediática del colectivo Riposte, el 18 de septiembre, una nueva reunión era convocada para el 21 de septiembre. Además de la LCR, estaban presentes el PCF, el PS, Mars, Alternatifs, el Mouvement républicain et citoyen y la Convergence citoyenne pour une alternative à gauche (CCAG). Los Verdes, con gran inquietud por parte del PS, estaban ausentes.

La reunión de trabajo del comité Riposte, el 21 de septiembre, debía en principio permitir redactar un texto común. Se vio rápidamente que sería muy difícil lograrlo, con el PS que rechazaba, de hecho, como base de trabajo, un texto sin embargo enmendado por todas las demás organizaciones. Una nueva reunión debía pues celebrarse el miércoles 26 de septiembre. En un curioso comunicado, los Verdes justificaban su ausencia de la reunión del 21: “No deseamos continuar participando en apariciones mediáticas como la del martes. Deseamos, por el contrario, participar con entusiasmo con todos y todas que lo deseen en la construcción de una verdadera alternativa para 2012”. Si entendemos bien, objetivo 2012 y de aquí a entonces, que ocurra lo que sea.

No era posible, a la hora de escribir estas líneas, presagiar la salida de la reunión del 26 de septiembre. Para la LCR, si, por supuesto, teniendo en cuenta la diversidad de los posicionamientos, un eventual texto no podrá ser más que un compromiso, además es necesario que un llamamiento común sea una herramienta para las movilizaciones. En el caso contrario, un texto así no tendría casi interés. Esto supone, en particular, una condena clara del contenido de las diferentes medidas anunciadas por Sarkozy. Los aplazamientos de los representantes del PS, insistiendo esencialmente en el método del presidente de la República son, desde este punto de vista, edificantes.

Esto supone también un apoyo claro a las diferentes iniciativas de huelga y de movilización que están ya anunciadas. En concreto a las concentraciones, el próximo 29 de septiembre, contra las franquicias médicas, pero también la huelga de ferroviarios del 18 de octubre. Ahí también, las intervenciones del PS “para movilizaciones que permitan la apertura de reales negociaciones”, sin hablar de las diferentes tomas de posición de responsables del PS sobre las necesarias reformas, hacen difícil un frente común de resistencia a la política de Sarkozy con este partido.

¿Se puede condenar conjuntamente la tarea de demolición social emprendida por el gobierno?. No está, desgraciadamente, claro. Más en general, frente a la amplitud de los ataques, una respuesta de conjunto, y no sector por sector, debería ser una prioridad. No es lo que ocurre, y la propuesta planteada por la LCR de una jornada nacional de acciones ha quedado sin eco. La defección de los Verdes y los diferentes posicionamientos del PS hacen, en esta etapa, muy hipotética toda declaración común. Por nuestra parte, continuaremos llevando a cabo una política de concentración unitaria, sin previos, para contribuir a las movilizaciones contra la política de Nicolas Sarkozy.

Traducción: Alberto Nadal



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