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Irlanda
Europa al auxilio de los banqueros
28/11/2010 | Philippe Légé

Tras Grecia, Irlanda es el nuevo chivo emisario de los especuladores y de los gobiernos liberales.

El martes 16 de noviembre, Herman Van Rompuy, presidente del Consejo europeo, provocó estupor al declarar: “Estamos en una crisis de supervivencia” de la zona euro. Dos días más tarde, se esforzó en hacer creer que sus declaraciones se referían de hecho a la fase precedente de la crisis europea, cuando las tasas de interés de los títulos de la deuda pública griega se disparaban. Las confusiones temporales de M. Van Rompuy muestran al menos la increíble inestabilidad de la situación. En el momento presente, son las obligaciones irlandesas las que son objeto de desconfianza y de ataques de los especuladores. Aterrorizados, numerosos ahorradores irlandeses han asaltado las ventanillas de los bancos. El gobierno ha reafirmado la extensión de la garantía de los depósitos hasta finales de 2011. Y tras haber puesto cara de dudar, ha acogido con los brazos abiertos a los expertos del FMI y de la UE venidos a conceder un préstamo a cambio de aún más rigor antisocial. ¿Simple repetición del escenario griego del pasado invierno? No exactamente.

En un sistema de financiación de la deuda pública por el mercado (bajo forma de títulos negociables), las dudas sobre la amplitud de las pérdidas del sector bancario irlandés y el anuncio de un fuerte déficit público han aumentado ciertamente la “prima de riesgo” exigida por los especuladores. Pero la situación económica era conocida desde hace mucho. ¿De dónde viene?. Como los Estados Unidos o España, Irlanda ha conocido estos últimos años una superproducción inmobiliaria y un fuerte desarrollo del endeudamiento. Los precios inmobiliarios se multiplicaron por 2,5 entre 1997 y 2006. Los bancos concedieron préstamos que no serán jamás devueltos. El gobierno ha salvado a los bancos “nacionalizando” Anglo Irish Bank y recapitalizando masivamente los demás establecimentos en dificultades. Factura total: más de 60 millardos de euros.

Paralelamente, los ingresos fiscales disminuían, pues, bajo el efecto de la crisis, el PIB irlandés se ha hundido (-7,1% en 2009). El déficit público ha aumentado. Representaba el 11,7% del PIB en 2009. Los dos planes de austeridad que fueron entonces puestos en pie no han hecho sino agravar la situación. La supresión de 33.000 empleos públicos, la bajada de los salarios de los funcionarios entre un 10 y un 15%, la reducción de los presupuestos sociales (educación, salud) y la disminución de los subsidios de paro han hundido a la población y la economía en una espiral deflacionista. El déficit público ha pasado ahora al 32% del PIB y la deuda pública al 100% del PIB.

La “fase irlandesa”.

Todo esto era conocido desde hace meses. Si la “fase irlandesa” de la crisis se acelera ahora, es debido a las precisiones aportadas por el último Consejo europeo sobre las reglas aplicables a los planes de rescate. Durante la “fase griega”, los dirigentes habían acabado por ponerse de acuerdo en conceder colectivamente un préstamo a un estado en dificultades a fin de salvar los bancos y evitar el efecto dominó. El último Consejo europeo validó el mecanismo puesto en pie pero indicó también que las deudas de los estados ayudados deberían ser reestructuradas. Se trata, en claro, de imponer a los acreedores un atraso, incluso una disminución, de los reembolses que percibirán.

Esta decisión responde en parte a inquietudes sobre la viabilidad económica de la zona euro. De hecho, la reestructuración de las deudas públicas de la periferia europea es ya abiertamente abordada por los grandes acreedores mismos, que sin embargo no se han convertido en filántropos. Pero no pueden desligarse sin grandes pérdidas, porque poseen impresionantes cantidades de títulos estatales. Y vale más para ellos renegociar los plazos y los montantes de los préstamos que correr el riesgo de acabar perdiendo más. Pero esta decisión responde también a motivaciones políticas nacionales. Para intentar hacer aprobar nuevas medidas impopulares, los dirigentes tienen necesidad de mostrar a los electores que no van a ser los únicos que van a pagar. Era el sentido de las declaraciones de Angela Merkel: "Una parte del coste de los planes de rescate debería ser absorbido por los que poseen obligaciones".

En Europa subsisten dos estilos en el seno de la clase dominante. Para M. Rasmussen, presidente del Partido Socialista europeo, "Angela Merkel debe aprender que los dirigentes políticos deben a veces callarse". Igualmente, la prensa económica francesa estima que Herman Van Rompuy "habría hecho mejor mordiéndose la lengua".

Pero más allá del estilo y de la comunicación, todos se ponen de acuerdo en hacer pagar lo esencial de la crisis a los trabajadores. En Grecia, en Irlanda, y pronto en otros países, esta política lleva a ataques de una violencia inaudita. De ahí la gratitud de Schultz, presidente del grupo socialista en el Parlamento europeo, subrayando "los esfuerzos y la valentía del gobierno Papandreu para reformar drásticamente el país y poner a su economía en los raíles".

El anuncio de la reestructuración intenta hacer creer en un esfuerzo compartido. "Las cifras son horribles pero podremos gestionarlas en un período de diez años" ha declarado el ministro irlandés de Finanzas. ¿Horribles para quién?. Una parte del préstamo contratado con la UE y el FMI servirá directamente para poner a flote a los cinco bancos irlandeses que se han quemado los dedos en la especulación.

El resto servirá para reembolsar a los acreedores del estado (¡otros bancos!). En el momento de escribir estas líneas, se evoca respectivamente 20 y 60 millardos de euros. Pero la población no verá el color de esos 80 millardos y se querría que se apretara aún más el cinturón. En Irlanda la tasa de paro está oficialmente en el 14,1%. La protección social es muy débil, los embargos se multiplican.

En cambio, los impuestos para las empresas son solo del 12,5%. El país se ha especializado en el dumping fiscal y algunos desean continuar así: "Irlanda no tiene necesidad de un apoyo inmediato. Esto le proporciona un arma de negociación con Europa para conservar su tasa de impuesto sobre las sociedades" ha declarado el director general de la patronal irlandesa. De Microsoft a Merill Lynch pasando por HP, Intel y Bank of America, todas las multinacionales chantajean con la deslocalización. Se alegran sin embargo de la bajada del salario mínimo que se dispone a anunciar el gobierno. Éste se ha desacreditado hasta el punto de deber convocar elecciones anticipadas en enero. Pues la cólera aumenta. 40.000 estudiantes se manifestaban hace tres semanas. Una gran manifestación está prevista para el sábado 27 de noviembre contra las medidas de austeridad. Frente a la internacional del capital y las falsas soluciones nacionalistas, los trabajadores deben organizarse y unirse.

25/11/2010

http://www.npa2009.org

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR





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