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Francia
La laicidad: un tema espinoso para la izquierda
10/04/2011 | Lénaïg Bredoux (Mediapart)

"Seudodebate”, “intentona patética de un poder desacreditado”, “error político y moral” para el Partido Socialista (PS), “vergonzoso”, “peligroso”, “nauseabundo” para los ecologistas, el Frente de Izquierda o el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA): el debate sobre el islam (convertido poco a poco en debate sobre la laicidad), impulsado por la Unión por un Movimiento Popular (UMP), el partido del gobierno, es rechazado de plano por la izquierda. Las formaciones políticas de izquierda rivalizan incluso, desde hace semanas, en la denuncia de una instrumentalización política y un peligro de estigmatización de los musulmanes.

Pero más allá de la aparente unidad afloran las divergencias, al igual que la turbación, no en vano la izquierda tiene a menudo dificultades para evitar los temas que imponen la derecha y la extrema derecha, que se las saben todas para ocupar el espacio mediático, y político, denunciando ora los rezos en plena calle (Marine Le Pen), ora a los musulmanes que causan “problemas” (Claude Guéant, ministro del Interior).

El fenómeno no es nuevo y la izquierda se sume a veces en un silencio embarazoso, incapaz de elaborar un contradiscurso. Es más, en ocasiones ha contribuido a situar en primer plano la laicidad asociándola también al islam: fue ni más ni menos que un alcalde socialista quien impulsó en gran medida la polémica sobre los Quick halal /1 el año pasado y es el NPA el partido que se desgarró poco antes de las elecciones regionales ante la presencia de una candidata con velo en sus filas. Recordemos asimismo que tanto la izquierda como el movimiento feminista ya se habían dividido en torno a la ley de 2004, llamada ley del velo, que prohibió a los alumnos ostentar signos religiosos.

También en esta ocasión, más allá de la unanimidad de fachada, la izquierda, heredera de la tradición laica, está atravesada por corrientes contrapuestas, dividida entre los partidarios de la laicidad “abierta”, o “positiva”, y los “laicistas”, léase “ateos”, sobre un telón de fondo multiculturalista o de universalismo republicano. He aquí una breve panorámica.

El PS, apalancado en la laicidad

En la matriz del PS nada ha cambiado, o casi: la laicidad “a la francesa” es un modelo insuperable, calificado de “joya francesa en el mundo” en el documento de trabajo del proyecto socialista difundo el lunes 4 de abril. “Ser francés es reivindicar plenamente la laicidad”, escribe también el PS, que, a semejanza de la UMP, cree necesario legislar más sobre esta cuestión. Así, los socialistas proponen que se adopte una “carta nacional de la laicidad, aneja a la Constitución”, que “recuerde las reglas de convivencia y neutralidad en el espacio público y en los servicios públicos, particularmente en los establecimientos de enseñanza y los hospitales”.

El PS plantea asimismo que se implante un programa de educación para la ciudadanía destinado a los jóvenes y que vaya “más allá de la mera educación cívica en la enseñanza escolar”, abordando todos los derechos fundamentales, entre ellos la laicidad.

El principal partido de la izquierda se ha retratado además regularmente, estos últimos años, con sus posturas bastante cercanas a la UMP en las polémicas sobre el uso del velo en la escuela, el niqab, la alimentación halal o las oraciones en la calle (Benoît Hamon, portavoz socialista, las ha juzgado finalmente intolerables). La secretaria general Martine Aubry se ha apresurado recientemente a retirar su firma de la petición de las revistas Respect Mag y Nouvel Obs contra el debate impulsado por la UMP por el único motivo de que Tarik Ramadan también figura entre los firmantes.

Todo esto no es extraño si se recuerda la convención sobre igualdad real que tuvo lugar a finales del año pasado, a la que el PS había invitado a dos intelectuales reconocidos sobre el tema, François Durpaire y Rokhaya Diallo, defensores de una sociedad multicultural, y a Caroline Fourest, partidaria de la tradición francesa del universalismo y persona destacada en la denuncia del integrismo musulmán. Aunque los tres pudieron manifestarse, únicamente Caroline Fourest tuvo el honor de acceder a la tribuna y recibir el plauso de los dirigentes del partido.

"Existe una dificultad real en la izquierda para elaborar un discurso claro sobre la libertad religiosa. No comprende la recuperación de prácticas religiosas entre los jóvenes. Desde este punto de vista, Caroline Fourest le dice al PS lo que este quiere oír, máxime cuando para los socialistas la cuestión social sigue siendo central”, explica Rokhaya Diallo.

De todos modos, la posición del PS no es inamovible, no en vano está polarizado entre los defensores de una línea muy laicista, representada, por ejemplo, por Malek Boutih, y quienes plantean un enfoque más multicultural, propuesto recientemente por el instituto de estudios Terra Nova, que ha escandalizado a Caroline Fourest con su idea de una “ciudadanía musulmana”. El socialista Alain Bergounioux, por cierto, ha admitido recientemente que “el islam renueva la problemática clásica de la inmigración, que sigue siendo uno de los ángulos muertos de nuestro pensamiento”.

EELV y el NPA: el intento de hallar otra vía

“Los ecologistas no somos religiosos de la laicidad, y el sector más laicista de Los Verdes siempre ha sido ultraminoritario”: Estas palabras del dirigente ecologista Noël Mamère tienen el mérito de la claridad. Los ecologistas mantienen una línea a contracorriente de su principal aliado socialista, declarándose favorables, por ejemplo, a la construcción de mezquitas.

“Asumimos que llevamos ventaja en las cuestiones de sociedad y discriminación. Nos situamos plenamente dentro de la ley de 1905 /2 y pedimos que se aplique. No puede parecernos bien que haya tan pocos lugares de culto musulmanes en comparación con las iglesias. Y a escala municipal no veo qué puede haber de chocante que un alcalde contribuya a que los musulmanes tengan un lugar digno para cultivar su fe", añade el excandidato verde a la elección presidencial.

Además, no hace mucho firmó un llamamiento, junto con la candidata a las primarias de Europe Écologie – Les Verts (EELV), Eva Joly, y la investigadora Esther Benbassa, nuevo fichaje del movimiento. Titulado “Manifiesto por una ecología de la diversidad”, el documento afirma en particular que el tema de la laicidad “obsesiona desde hace años al corazón del nacionalismo (re)emergente de los países europeos”. Se trata de una “trampa”, según los autores, en la que “está cayendo la propia izquierda”, acusada de entregarse “al laicismo y al republicanismo”, calificados de “nuevos dogmas de una Francia encastillada en su conservadurismo, que se golpea la cabeza contra el muro de sus miedos y sus fantasmas”. Preconizan “una laicidad razonada que reconozca la pertenencia étnica, cultural, religiosa, lingüística (a) una República equilibrada en armonía con la heterogeneidad real”.

Sin embargo, los ecologistas no están a salvo de los debates apasionados —y que a menudo adquieren tonos agrios— en torno a la articulación entre laicidad, islam y feminismo, que Nicolas Sarkozy no deja de aprovechar cuando pretende defender los derechos de las mujeres al prohibir el uso del velo en la escuela o del niqab en el espacio público. Así, con motivo de la polémica suscitada por la candidatura de una militante del NPA que usa velo en las elecciones regionales del año pasado, EELV no logró llegar a un consenso y algunas de sus militantes feministas más activas publicaron un texto condenando sin tapujos la decisión del partido anticapitalista:

“Pretender ser un partido que lucha contra el machismo y hacerse representar por una mujer que lleva pañuelo es una impostura. (…) Tomamos nota de la evolución ideológica del NPA y de su paso de la religión-opio-del-pueblo al velo-liberador-de-la-mujer-musulmana”, proclamaron Arlette Zilberg, Monique Dental, Ziad Goudjil y Michèle Loup.

Estas dos corrientes contrapuestas en el seno de EELV también inciden en el NPA, que sigue sin haber zanjado un debate iniciado el año pasado sobre la laicidad, el feminismo y la relación con la religión. Un debate a veces penoso y a menudo muy agitado, provocado en particular por la candidatura de Ilham Moussaïd en Avignon y por la implantación de la joven organización en los barrios populares.

Finalmente, el NPA, que consagró una parte de sus debates del congreso de febrero a esta cuestión, ha reafirmado su defensa de la laicidad y estatuido que sus militantes pueden llevar velo. Sin embargo, no ha logrado definirse con respecto a las candidatas electorales. Está previsto reunir una conferencia nacional este mismo año para volver a rediscutir el tema.

Mélenchon defiende a los descreídos, el PCF pone cara de pocos amigos

En el Parti de gauche (PG, Partido de Izquierda), en cambio, la cuestión está zanjada, y sin matices: Jean-Luc Mélenchon se complace en el papel de héroe de la laicidad, partidario de una separación radical con cualquier forma de religión y heredero de una antigua tradición francesa. Así, el lunes 4 de abril organizó junto con sus correligionarios del PG una conferencia de prensa a modo de escarnio para presentar una proposición de ley general sobre la laicidad, cumpliendo de esta manera la promesa que hizo a Marine Le Pen unos días antes en el plató de France-2.

“La UMP nos busca, nos ha encontrado, fanfarroneó el copresidente del Partido de Izquierda el lunes. No estamos a la defensiva, como ha ocurrido a veces en la izquierda en el pasado.” El proyecto propone en particular la derogación del concordato, que sigue vigente en Alsacia y Mosela, en lo que respecta a la laicidad, y la anulación de las exoneraciones fiscales de los donativos destinados a financiar el culto. El PG reclama asimismo la supresión de la financiación de la enseñanza privada y preconiza una aplicación drástica de la laicidad en los servicios públicos, incluidas las guarderías.

“Las religiones no interesan más que a una ínfima minoría de personas en el país. Sin embargo, el punto de vista de los que no creen, que a veces están hartos, ha sido relegado a una minoría. Este es el balance de Nicolas Sarkozy”, justifica Mélenchon, quien recalca que las religiones “tienen que arreglárselas” con respecto a su financiación o la construcción de lugares de culto.

El PG tampoco se muestra ofuscado por la decisión de Luc Chatel, ministro de Educación, de prohibir que las madres de alumnos que llevan velo participen en las salidas escolares. “Esperamos a que el Consejo de Educación decida si deben considerarse agentes de servicio público, en cuyo caso sería normal”, adelanta Pascale Le Neouannic, secretaria nacional de laicidad del PG, defensora de una línea “universalista” y diametralmente opuesta a un “modelo anglosajón” impregnado de multiculturalismo.

Sin embargo, la iniciativa causa malestar, en particular en el cuartel general del Partido Comunista (PCF). El 4 de abril por la noche, el dirigente comunista Pierre Laurent no estaba informado sobre la iniciativa de sus socios. “No conozco el contenido de este proyecto… Pero no se trata realmente de una prioridad en estos momentos”, soltó.

El PCF había optado por una estrategia muy distinta para responder a la UMP y al Front National (FN), organizando en París un debate para “vivir la laicidad hoy en día”, con cuatro expertos en el tema, los historiadores Jean Baubérot y Antoine Casanova, el filósofo Guy Coq y Ghaleb Bencheik, presidente de la Conferencia Mundial de las religiones por la Paz. Un panel que desde varios puntos de vista estaba a años luz de la conferencia de prensa del PG, sin duda menos hostil que este último a la idea del multiculturalismo o de la “identidad plural”.

Sobre todo, la mayoría de las intervenciones planteaban la idea de que la ley de 1905 se las bastaba por sí misma y que era suficientemente flexible para prever la financiación de lugares de culto a través de los arrendamientos enfitéuticos, ya que sus fundamentos son tanto la separación de las Iglesias y el Estado, como la protección de la libertad de conciencia. Recordemos que el PCF siempre ha mantenido relaciones con determinados movimientos religiosos progresistas, como la Acción Católica Obrera, o con ciertos teólogos de la liberación. Su secretario nacional de laicidad, Pierre Dharréville, también es, por cierto, secretario de “relaciones con los creyentes”.

De todos modos, también en este partido hay tensiones, en particular entre la dirección nacional y los políticos municipales comunistas, a veces tributarios de una concepción muy laicista de su política. Así, el PCF criticó enérgicamente la candidatura de una mujer con velo en las filas del NPA a pesar de la presencia —no defendida— de una edil suya que lleva pañuelo.

5/4/2011

Lénaïg Bredoux

 

Traducción: VIENTO SUR

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1/ En 2008, la cadena francesa de comida rápida Quick anunció que iba a servir carne halal (o sea, conforme con las normas del islam) en sus establecimientos.
2/ Ley por la que se instauró la separación de Iglesia y Estado en Francia.





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