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Francia
Derecha-extrema derecha: ¿hacia un escenario a la italiana?
13/05/2011 | Lucía de Cleyre

La subida al poder de Nicolas Sarkozy estuvo jalonada de llamamientos hacia los electores del Frente Nacional; así en 2007 Le Pen fustigaba las propuestas de la UMP como pálidas copias de sus ideas.
Las medidas tomadas por el gobierno desde 2007 son innegablemente las señales de un retroceso reaccionario y racista en cuanto a la gestión de la inmigración (cf. las últimas medidas anunciadas por Claude Guéant), pero también de los diferentes grupos que componen nuestra sociedad: estigmatización de los gitanos y de los modos de vida nómadas, diabolización permanente del islam, leyes liberticidas, etc.
Florence Haegel, directora de investigaciones de la FundaciónNacional de Ciencias Políticas subraya que "las idas y venidas de ciertos electores entre la derecha y la extrema derecha son una constante", y que la "porosidad" es tanto más fuerte en la medida en que los discursos defendidos por los dos polos convergen.

Más allá de las medidas antisociales del gobierno, es el conjunto del debate político de estos últimos meses el que ha sido fagocitado por las múltiples expresiones del racismo del equipo gubernamental.
La xenofobia de Guéant, las declaraciones con connotaciones antisemitas de los Jacob o Wauquiez contra Dominique Strauss-Kah, la acogida triunfal reservada por la UMP al "brillante intelectual" Éric Zemmour y las aclamaciones de su puesta en cuestión de las leyes sobre la memoria, la islamofobia permanente de Jean-François Copé… todo ello contribuye a banalizar el discurso racista.
Igualmente, al mantenimiento de Brice Hortefeux en su Ministerio (hasta la remodelación del pasado mes de febrero), cuando la justicia le había condenado, era un signo fuerte en cuanto al abandono de una cierta postura gaullista durante mucho tiempo adoptada por la derecha tradicional.

¿Hacia un estallido de la UMP?

"Derecha popular" y "derecha libre" arrastran los debates en el seno de la mayoría parlamentaria hacia una radicalización continua; sus intervenciones han influido sobre las cuestiones de bioética, la desposesión de la nacionalidad, o sobre las estrategias y consignas de voto respecto al FN (comunicado de prensa de "Derecha libre" del 23 de marzo de 2011). Marianne se aventura por otra parte a calificar a esta franja de la derecha como "petainiste", sin duda abusivamente…
Por otra parte, el centro derecha (alrededor de Borloo) anuncia la creación de una "confederación centrista independiente". El soberanista Dupont-Aignan evoca una "Unión de los Republicanos" intentando sin duda ocupar el mismo espacio que Dominique de Villepin con "República social".
Sin embargo, Dupont-Aignan, "garante" de la derecha gaullista, no duda en expresarse en páginas de la extrema derecha y evita cuidadosamente condenar las posiciones de Marine Le Pen, contentándose con repetir que es un "mejor candidato para la segunda vuelta".
En el seno mismo del gobierno, recordemos el pasado de extrema derecha del ministro de la Defensa, Gérard Longuet, sin hablar de las "perlas" de Hortefeux y Guéant o de las incitaciones de Frédéric Lefebvre a la delación.

Se puede centrar el problema con las diferentes intervenciones de Jean-François Copé, y particularmente su rechazo al frente republicano en la tarde de la primera vuelta de las cantonales, rompiendo con una postura histórica de la derecha tradicional.
Este posible estallido de la UMP se traduce en los enfrentamientos entre el secretario de la UMP y François Fillon que ha optado por adoptar la postura "republicana" de rechazo de la alianza con el FN. Estas divergencias se manifiestan igualmente en las entrevistas de diputados que comienzan a posicionarse en favor del Primer Ministro para 2012, aunque no parece posible, en el momento actual, proponer una alternativa en la derecha a una nueva candidatura de Nicolas Sarkozy (aunque las intenciones sean versátiles, el Nouvel Observateur del 24 de febrero de 2011 indicaba que el 69% de los simpatizantes de derechas deseaban la candidatura del presidente).

Esta evolución de la derecha de poder es particularmente inquietante pues abre puertas a escenarios que hasta presente parecían de ciencia ficción.
La UMP ha sido capaz de imponer un ministerio de la Identidad Nacional y endurece continuamente las leyes que afectan a la inmigración. Por otra parte los miembros o exmiembros del gobierno multiplican las declaraciones de tolerancia hacia la nueva figura del Frente Nacional. Marine Le Pen encarnaría así un FN más presentable. ¿Cómo ignorar las declaraciones del antiguo ministro de Educación Luc Ferry declarando "preferir Marine Le Pen a Olivier Besancenot porque, al menos ella es razonable"?
Más allá de la anécdota, esto permite considerar a Marine Le Pen como una figura banalizada de la escena política francesa, con quien se puede discutir y por tanto, a fortiori, aliarse…

¿Un escenario a la italiana?

Tras su fracaso en las elecciones municipales en Roma en 1993, Gianfranco fini, secretario general del Movimiento Social Italiano (MSI) quiso sacar su organización de la marginalidad y hacerla influir en la política llevada por la derecha italiana incluso mediante alianzas de gobierno. Entrado en el gobierno en 1994, acaba el giro de su partido creando, en enero de 1995, la Alianza Nacional.
La Alianza Nacional se construye en la línea del "post-fascismo", una orientación que reivindica el fascismo como herencia histórica pero no como una línea política a hacer perdurar.
En este caso, es el berlusconismo el que ha hecho cambiar al ex-MSI en un partido de derecha dura, al que le hace la competencia por su derecha la Liga Norte.

El Frente Nacional, si bien desea tejer alianzas, quiere hacerlo sobre su propia línea política. En esto sigue la lógica de los populistas daneses del Dansk Flokeparti, que sobre esta base han obtenido 25 escaños en el parlamento nacional. Reanuda así la estrategia megretista, cuyos destrozos en la derecha francesa se habían podido ver en las elecciones regionales de 1998.
Sabiendo que el contexto no es el mismo, hay que recordar que fueron el "cordón sanitario" así como la movilización sobre el terreno los que permitieron romper la dinámica frentista y contribuir, en gran parte, a las divisiones que llevaron al estallido del FN.

Sin embargo, para un cierto número de editorialistas, de electos de derechas y de intelectuales soberanistas, la "muda" republicana se ha producido. A título de ejemplo, se pueden señalar los posicionamientos de diputados como Christian Vanneste o Jérome Rivière, o declaraciones de periodistas como Élisabeth Levy: "Creo que se debería tratar al FN como un partido normal". Según el semanario de extrema derecha Minute, tres electos UMP del sur de Franica se habrían reunido recientemente con Marine Le Pen, y una "iniciativa" estaría preparándose.
Así, si "lo peor no es nunca seguro", la situación actual deja presagiar una recomposición de fondo para los próximos años. La derecha se mueve, y el FN parece dispuesto a dotarse de un nuevo rostro, más "respetable" más … "creíble".
Cinco años parecen suficientes para que el escenario de un ticket ganador UMP/FN tome todo la espesura necesaria.

11/05/2011

http://www.npa2009.org
Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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