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Francia
“Una idea sólo es convincente si la hacen suya millones de personas”
04/09/2011 | Entrevista con Philippe Poutou, candidato del NPA a las elecciones presidenciales

Philippe Poutou va a celebrar su primer mitin de campaña ante los militantes del NPA reunidos en la universidad de verano en Port-Leucate (Aude). El partido se ha dividido, tras la dimisión de Olivier Besancenot, sobre las cuestiones de estrategia respecto a la unidad con el Frente de Izquierdas. El candidato a las presidenciales explica para Libération.fr los grandes ejes del partido para la campaña, así como las disensiones internas y las dificultades de su candidatura.


Nada te preparaba para esta candidatura hace aún seis meses, ¿te sientes ya preparado para afrontar la campaña presidencial?



Philippe Poutou:
Las cosas se ponen en marcha poco a poco. La cuestión está en llegar a ponerse en la piel del candidato. Es lo más difícil para mi y para un partido como el NPA. Necesitamos un candidato para las presidenciales, pero al mismo tiempo eso no pega con el lado colectivo del partido. En la personalización hay una contradicción con la identidad misma del NPA. Para mí, imaginarme como el rostro de una campaña es muy difícil. He aceptado ese papel, pero no será una campaña alrededor de mi persona.


El NPA ha salido dividido de su último congreso nacional. ¿En qué situación se encuentra hoy?



Philippe Poutou:
Con esta universidad de verano, salimos un poco de ese clima de tensión. El ambiente entre las diferentes posiciones está en calma. Hay quienes temían que la campaña fuera sectaria contra Mélenchon [candidato del Frente de Izquierdas]. No será así. No se podía estar con él, porque estamos en desacuerdo profundo en muchos puntos. Por ejemplo, no se podía apoyar la intervención en Libia, que no era para ayudar al pueblo sino para controlar el proceso de revolución. Pero Jean-Luc Mélenchon no será el adversario. Ha llamado a un debate, no nos hemos opuesto a ello. La discusión con el Frente de Izquierdas es algo deseable, particularmente en período de otoño social caliente. En cambio, con el PS eso no será posible, ni siquiera se ve sobre qué se podría debatir.


¿Cuáles van a ser los ejes de campaña del NPA para la vuelta de después del verano?



Philippe Poutou:
Queremos poner en el corazón del debate la cuestión central de la anulación de la deuda. Es una deuda ilegítima, resultado de una política deliberadamente al servicio de los más ricos construida a lo largo de los años. Esta anulación es el punto de partida de todo. La deuda sirve para justificar los planes de austeridad. Mientras haya que pagar sus intereses, los gobiernos van a congelar los gastos, reducir los déficits y por tanto bloquear los presupuestos sociales.
Está también la cuestión de la auditoría. Es importante saber cual es el recorrido de los capitales. Pero debe ser una auditoría pública, no un control realizado por el sector privado. La transparencia sobre estas cuestiones es necesaria para que la ciudadanía tenga el control.


¿Cuáles serían las consecuencias de la anulación de la deuda?



Philippe Poutou:
La gente tiene miedo de que una medida tan radical provoque problemas. Se plantea ahí la cuestión de la capacidad del Estado para tomar medidas fuertes. El Estado tiene medios para ello. Recordemos que en los períodos de después de la guerra hubo requisas, particularmente contra los patronos colaboracionistas. Eso no hundió la economía. Se debe ser capaz de tomar medidas de control y de expropiación. El Estado debe intervenir contra los capitalistas. Se nos dice continuamente que si se hace eso, todo se va a freír puñetas. Pero de todas formas, todo se está hundiendo ya. La crisis es catastrófica. Y está agravándose.


¿Cuáles serían luego las prioridades?



Philippe Poutou:
El dinero que se consiga debe ser invertido en medidas sociales. Es necesario un programa de urgencia, con prohibición de despidos, y el aumento de los salarios y del nivel de vida. Se cifra este aumento en 300 euros de salario neto para todo el mundo. A medio plazo, se quiere establecer un mínimo de 1600 euros netos por mes, por debajo del cual no se puede vivir decentemente. Se trata de que los asalariados no continúen pagando esta crisis. Si se aumentan los salarios, si se contrata, quizá se salga de la crisis.


¿Qué piensas de la propuesta de algunas personalidades ricas de pagar más impuestos?



Philippe Poutou:
Es humo. Parece un cálculo político. Se nos dice: “mirad, los ricos pagan”, por tanto todo el mundo debe pagar. Además se les van a quitar 200 millones de euros, que no es nada en relación al regalo de dos millardos que se les ha hecho hace cuatro meses. Es la gran broma del verano pero ésta no nos ha hecho gracia. Poner impuestos a los ricos no es eso. Esto es solo coger lo que nos quieren dar.


El NPA parece bastante poco audible sobre la crisis, ¿cómo puede difundir más eficazmente su mensaje?



Philippe Poutou:
La dificultad es que tenemos las ideas, los argumentos, las cifras, pero hay un clima social dominado por la resignación. Es flagrante en las fábricas. Todo el mundo está de acuerdo en decir que el clima está podrido, pero nadie piensa que sea posible cambiar la situación. Hay que devolver la esperanza a la gente. Lo que estaría bien es que hubiera luchas sociales durante la campaña. Una idea no es convincente más que si hay millones de personas que se apropian de ella. Se puede decir que hay que poner impuestos a los ricos. Incluso Mélenchon, Aubry u Hollande lo dicen. Eso no cuesta nada, se ha convertido en una moda. Pero será diferente el día en que haya millones de personas en la calle diciendo que si, que hay que poner impuestos a los ricos. Ahí habrá pelea.


En el NPA os tomáis a menudo como referencia del movimiento de los “indignados”. ¿Por qué?



Philippe Poutou:
Lo que ocurre en Grecia o en España es entusiasmante. Eso no ha funcionado aquí a causa del fracaso de la movilización de las jubilaciones. Se paga cara esta derrota del pasado noviembre: la distancia que ha podido haber entre la importancia de la movilización y el fracaso total en cuanto a resultados ha desmoralizado a la gente. Ha reforzado la idea de que no se puede hacer mucho.

Pero el movimiento de los indignados tiene sus cualidades y sus defectos. Su fuerza reside en el tema: “adelante, nos quitamos de encima todas las tonterías de los partidos, etc”. Rechazan las estructuras, las banderas. Por el momento, el movimiento tiene marcha, pero en un determinado momento va a tener que reforzarse, coordinarse. La ventaja de un partido es que puede centralizar o coordinar las discusiones. No digo que un partido es necesario, pero es necesaria una red militante, es preciso que haya una estructura que se ponga en pie. El problema de los indignados es que a fuerza de rechazar la estructuración del movimiento, corren el riesgo de carecer de soluciones. Pero todo sigue siendo posible, porque poseen una gran capacidad para reinventar e imaginar cosas nuevas.


29/08/2011


Entrevista publicada en Libération.fr

http://alencontre.org/?p=3627

Traducción : Faustino Eguberri para VIENTO SUR





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