aA+
aA-
Grabar en formato PDF
Francia
11 de octubre: jornada de lucha
08/09/2011 | Robert Pelletier

Las últimas medidas fiscales tomadas por el gobierno hacen de nuevo pagar a los más desfavorecidos. La respuesta social debe ser unificada, particularmente en la jornada de manifestaciones del 11 de octubre.
Lo que está en juego este otoño es más que nunca la necesidad para el gobierno de hacernos pagar una crisis que se profundiza. A la insistencia sobre el pago de la deuda pública y la absoluta necesidad de salvaguardar la notación AAA, se le supone convencernos de la necesidad de compartir los esfuerzos, de repartir equitativamente los sacrificios. El plan Fillon se presenta como un justo reparto de los esfuerzos cuando éstos no van a afectar en realidad más que a los más desfavorecidos.

Por una parte, el gobierno se niega a atacar a los 170 millardos de euros de exoneración y de ayudas fiscales a las empresas, mientras la contribución excepcional demandada a las grandes fortunas, supuestamente para conseguir 200 millones de euros, no es más que arena a los ojos y no puede reemplazar los 2 millardos perdidos por la reforma del impuesto sobre la fortuna. El pretendido ataque a los nichos fiscales se enfrenta a los lobbys de los diputados y senadores que, de cara a las elecciones senatoriales y legislativas, procuran preservar sus apoyos. Desencadenando así la gritería de los guardianes de dichos nichos fiscales: Raffarin y de Villiers rechazando el aumento del IVA en los parques de atracción, a los que se han sumado los patronos de los palacios sobre su lucrativa actividad reservada a los más ricos del mundo.
De otra parte, el plan Fillon prevé una subida del precio de productos corrientes, contratos complementarios en salud, una congelación de las subvenciones a las colectividades locales que no puede acabar más que en subidas de los impuestos locales y en una agravación de la situación de los servicios públicos. La salud y la educación con la supresión de miles de empleos en cada uno de esos sectores, están en primera línea de esta política de agresión social. Mientras tanto, el Instituto Nacional de Estadística anuncia una nueva subida de la pobreza en Francia, con 8,2 millones de personas que viven con menos de 1.000 euros por mes.

Una oposición reticente

Oponerse a esta política es urgente. Sin embargo del lado de la izquierda tradicional lo menos que se puede decir es que hay confusión. En el PS, ya embrollado en la escandalosa defensa de DSK, está la discordia de la batalla por las primarias. Si el apoyo a la “regla de oro” divide a los pretendientes a la candidatura presidencial, la legitimidad de la deuda pública no es puesta en cuestión y los desacuerdos no versan más que sobre las modalidades de su reembolso y los medios a poner en marcha para su pago. Incluso si los socialistas españoles y griegos pueden atestiguar sobre las dificultades para llevar a cabo esta política.

Del lado sindical, la preservación de la unidad puede también justificar todos los atrasos. En este año de elecciones sindicales en la función pública y de redistribución de responsabilidades en los sistemas de jubilación, las tensiones nacidas de las diferentes apreciaciones sobre la situación y las respuestas que hay que dar, pueden agravarse. Quienes como las direcciones confederales de la CGC, CFTC y CFDT han firmado con el Medef (patronal) un documento reconociendo la necesidad de ganancias de productividad o como la de FO, que declara que el plan Fillon, “habría podido ser peor”, no estarán evidentemente en la vanguardia de las movilizaciones. Otros tantos argumentos para que la dirección de la CGT se contente, para el llamamiento a la huelga el 11 de octubre, con que “el principio sea planteado, de forma muy pragmática, para definir sus modalidades con los propios asalariados” /1.

Por supuesto el lastre del paro o de la movilización sobre las jubilaciones pesan sobre la combatividad de los asalariados. Pero existen resistencias e incluso se consiguen éxitos. En los hospitales, en la educación pública, en el sector del comercio, en la SBFM o en Ford Blanquefort, en Correos o en Fedex, miles de trabajadores se han movilizado y han logrado victorias, aunque sean locales o provisionales, a pesar del aislamiento o la represión –de los asalariados en Correos, por ejemplo, que no han disfrutado de la misma generosidad de la justicia que Chirac o Strauss-Kahn.

Tomar iniciativas, popularizar y apoyar las movilizaciones está más que nunca al orden del día pues éste es el único camino para imponer nuestra negativa a pagar su crisis.

Notas:

1/ Bernard Thibault, entrevista en l´Huma Dimanche del 1/09/2011

http://www.npa2009.org/content/une-rentr%C3%A9e-de-guerre-de-classe

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR




Facebook Twitter RSS

vientosur.info | Diseño y desarrollo en Spip por Freepress S. Coop. Mad.
 
Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual Los contenidos de texto, audio e imagen de esta web están bajo una licencia de Creative Commons