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Francia
Poner fin a la banalización del Frente Nacional
20/01/2012 | Yvan Lemaitre

La demagogia de la UMP y en particular de Sarkozy banaliza los prejuicios reaccionarios. Ya es hora de romper esta lógica que alimenta la impostura de Marine Le Pen.

Según un reciente sondeo de Sofres, el 31% de las personas encuestadas se decía de acuerdo con las ideas del FN, principalmente en los medios obreros o populares. Más inquietante aún, según ese mismo sondeo, serían los temas de la seguridad, de la defensa de los “valores tradicionales” y de la demagogia antiinmigrantes los más en boga. La forma en que son planteadas las preguntas, el lugar que se le da al FN en los medios, tienen ciertamente tendencia a amplificar el efecto Marine Le Pen, en particular exagerandolo en el mundo del trabajo, pero no deja de ser cierto que el ascenso del FN y, de forma más general, de los prejuicios de los que se alimenta es muy real.

El juego perverso de rivalidades entre Sarkozy y Hollande, sirviéndose ambos del FN para hacer valer el voto útil, propulsa a Marine Le Pen al centro de la campaña y le permite sacar beneficio de su política que quiere dar a su partido una nueva “respetabilidad” para hacer de él un partido susceptible de aliarse con la derecha.

En su carrera por el electorado lepenista, Sarkozy, Guéant y compañía refuerzan al FN ya sea en la celebración de Juana de Arco o con la demagogia xenófoba y antiinmigrantes. Brigitte Barrèges, diputada del UMP y miembro de Derecha Popular, defendía hace poco la “preferencia nacional”.

El FN se alimenta del rechazo por una amplia fracción de la población a todos los partidos de derecha o de izquierda que tienen la responsabilidad de la crisis desde hace veinte años. Y, hoy, los mismos intentan ocultar su impotencia con un discurso nacionalista, única forma para ellos de dar a entender que se preocupan por los intereses del pueblo. El FN lleva hasta el final esta demagogia a la vez que pretende hacerse el portavoz de las clases populares. Esa “feria de las imposturas” que es la campaña electoral de los grandes partidos, por retomar la fórmula de Politis, beneficia a la impostura más cínica, la que, sin vergüenza, adula todos los prejuicios. Marine Le Pen le come la tostada a Sarkozy.

Su política es hostil a las clases populares. “Mi ambición es llegar a desendeudar a Francia”, pretende. Rebautiza la austeridad como “plan de vigor” para “cortar el nudo gordiano de la deuda” con su “modelo económico patriótico”. Ruptura con Europa, vuelta al franco, una tasa del 3% sobre las importaciones, lucha contra la inmigración legal e ilegal, recurso a la “máquina de hacer billetes” y además un aumento de 200 euros neto para los salarios inferiores al 1,4 del SMIC (a cargo del estado mediante una disminución de las cotizaciones sociales patronales). Esta política, que no podría aplicase más que en el contexto de un hundimiento de la Europa capitalista, representaría una regresión cuyas víctimas serían los trabajadores y la población en general.

“Muchos franceses dudan de la utilidad de la papeleta de voto y centenares de miles de nuestros compatriotas pueden tener ganas de dar mandar todo a freir puñetas” según el portavoz del PS, Benoît Hamon. Si, pero ¿a quién corresponde la responsabilidad, si no es a la izquierda tanto social como política, incapaz de tener una política que responda a las necesidades y a los intereses de la clase obrera, de la población? La desmoralización que engendra deja a cada uno aislado, sin perspectiva colectiva, a merced de los demagogos.

19/01/2012

http://www.npa2009.org/content/mettre-fin-%C3%A0-la-banalisation-du-fn

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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