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Debates en la izquierda francesa
Mélenchon, el PCF y las colonias
03/05/2012 | Philippe Pierre-Charles

La revolución, en Europa, a costa de riesgos y peligros,

no tendrá en consideración a los trabajadores de color

C. L.R.
James

 

Hay, desgraciadamente, una larga tradición de las
principales corrientes de la izquierda francesa en considerar como una cuestión
secundaria el problema colonial. En los años 50 del pasado siglo, el PCF lo
había traducido en una fórmula que sigue siendo célebre en los medios
afectados. No hay que, decía, “sacrificar
el todo a la parte
”. “El todo”,
era la unión con la socialdemocracia, la vieja SFIO (Sección Francesa de la
Internacional Obrera); “la parte” no
era sino el derecho a la autodeterminación del pueblo argelino.

Se ha reflexionado poco sobre las consecuencias de esta
orientación en  la evolución posterior
del nacionalismo argelino, presa él mismo de intensas luchas de corrientes.

En la alianza del PCF y algunos otros con Jean-Luc
Mélenchon, hay que preguntarse si no se ha aplicado la misma nefasta máxima. “La parte”, aquí, no sería sino la
solidaridad con los anticolonialistas de lo que se llama, en lenguaje oficial,
los DOM-TOM [Departamentos y Territorios
de Ultramar]
. Es cierto que este vocablo no concierne más que a unos pocos
millones de indígenas, en los cuatro rincones del planeta, que no ponen bombas
(salvo durante un breve intermedio) y no monopolizan la atención de los medios
más que cuando se producen erupciones volcánicas… o sociales.

De este lado del océano, resulta inevitablemente chocante la
falta de  interrogantes sobre el programa
colonial del Frente de Izquierdas. “La
parte
” no ha parecido un caso de conciencia para el PCF, que ha archivado
sin problemas e integrado en su balance la posición abstencionista del PC de
Guadalupe (PCG), así como la exigencia del PC de la Martinica (PCM) de añadir
al programa de Mélenchon, pero por su cuenta, frases que recuerdan vagamente
que él mismo es un partido anticolonialista…aunque a continuación se embarque
en el voto salvador por el Frente de Izquierdas.

Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que el PCF apoyaba
abiertamente la posición autonomista del PCM y del PCG. ¿Sigue siendo así hoy?
¿Habría que abandonarse a la nostalgia por esa modesta audacia de ayer?

Se ha oído aquí o allá, en Francia, vivos lamentos sobre el
“jacobinismo” melenchoniano. Pero una pequeña pregunta ha sido esquivada y nos
corresponde plantearla: ¿qué nombre tiene, queridos y queridas camaradas de la
izquierda francesa, el jacobinismo cuando pretende aplicarse de forma
indiferenciada a territorios aún colonizados?

Soy (…) republicano y
francés por pasión
”, dixit J.L.
Mélenchon. No nos permitiremos comentarlo. Pero, cuando él mismo defiende con
la misma pasión el carácter “uno e
indivisible
” de su Francia, cuando reprocha vigorosamente a François
Hollande imaginar un poco más de poder para el Consejo Regional de Córcega,
cuando echa pestes contra la
Carta de las Lenguas Regionales, cuando toma acentos dignos
de Jules Ferry sobre lo que “Francia ha
aportado a esos pueblos
”, cuando nos da la lata con “la baza que representa para Francia esa presencia en los cuatro rincones
del universo
”, nos vemos obligados a preguntar: pero, ¿dónde está la
diferencia con Sarkozy…o peor aún?

No tomar en consideración esta cuestión equivaldría a
afirmar que la izquierda francesa sería congénitamente incapaz de liberarse de
la herencia colonial de la socialdemocracia de antaño. Ya es duro imaginar a Hollande, ¿pero a su
izquierda? Nos negamos a resignarnos a algo así. Sería mortal para toda idea de
alianza del anticapitalismo y del anticolonialismo.

El célebre intelectual de Trinidad C.L.R. James, autor de la
inolvidable obra sobre la revolución haitiana, Los jacobinos negros, concluía un artículo sobre el levantamiento
de los esclavos de Haití con estas frases: “…el papel jugado por los negros en el éxito de la Gran Revolución no ha sido
nunca suficientemente conocido.
La
revolución, en Europa, a costa de  riesgos y peligros, no tendrá en consideración
a los trabajadores de color”.

Michel Onfray muestra en una obra sobre Camus su oposición a
los jacobinos y su preferencia por los girondinos. Nosotros, antilleses, nos
acordamos de que los primeros mantuvieron la esclavitud, que abolió la Convención bajo los mazazos
de la rebelión de los esclavos. Sería una buena cosa que los amigos del
jacobino Mélenchon le recordaran el consejo premonitorio del maravilloso escritor
de Trinidad.

01/05/2012

http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article25065

 

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

 







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