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Conferencia Nacional del NPA (y 2)
Pues sí, malos tiempos
10/07/2012 | Josu Egireun

La conclusión de la Conferencia Nacional del NPA no ha presentado grandes sorpresas. Al final las votaciones han registrado un cómputo prácticamente idéntico a los porcentajes de mandatos que había acumulado cada plataforma en el proceso de debate. Tampoco se ha modificado un ápice la decisión adoptada en mayo por la Gauche Anticapitalista (GA) de entrar a formar parte del Frente de Izquierdas (FdG) al día siguiente de la Conferencia, sin margen para continuar el debate hasta el próximo congreso del NPA, previsto para finales de año.

Al final de la crónica se recogen tanto la resolución adoptada mayoritariamente (40% de votos), como la resolución adoptada por cerca de 650 militantes de la GA (450 de los cuales han participado en es conferencia, el resto ya había abandonado el NPA) de integrar el FdG.

Así pues las líneas que siguen van a tratar de arrojar un poco de luz sobre la situación interna en la que queda el NPA, las dificultades de futuro que se presentan tanto para el NPA como para la GA y tratar de responder a una pregunta necesaria en este momento: ¿era inevitable la ruptura?

Dada la cantidad de plataformas y agrupamientos presentes en la Conferencia sólo nos referiremos a los que han tenido apoyos significativos en las votaciones, cuyas características describimos sumariamente en la crónica anterior http://www.vientosur.info/spip/spip.php?article6934. Reconocemos que no es nada fácil intentar que se entiendan los debates actuales del NPA fuera, e incluso dentro de Francia

I - Es cierto, como indica la referencia a la Conferencia en la web del NPA, (http://www.npa2009.org/content/conclusion-dune-rupture-d%C3%A9-de-la-relance), que el 78% de los militantes del NPA no comparte la posición de la GA de entrar a formar parte del FdG; pero este dato no constituye ningún elemento de fortaleza para el NPA.

En primer lugar, porque ese porcentaje está totalmente fragmentado, con una mayoría de un 40% y tres posiciones minoritarias, entre las cuales la mayor es la que en la crónica anterior denominamos P2, que cuenta con el 23%.

En segundo lugar, porque fruto de esta fragmentación, de las fuertes divergencias políticas que la atraviesan sobre la valoración del FdG y la orientación para construir una oposición de izquierda al gobierno de Hollande-Ayrault, la Conferencia ni siquiera ha podido emitir una declaración común.

Y, en tercer lugar, por lo acontecido en del Consejo Político Nacional -máximo órgano entre Congresos- al término de la Conferencia, donde las tres plataformas anteriormente minoritarias que, en conjunto y tras al abandono de la GA, constituyen mayoría en ese órgano, se han negado a ratificar las conclusiones de la Conferencia, con el argumento de que la antigua mayoría se ha beneficiado del voto de una GA que se sitúa ya fuera del NPA, en el FdG.

II - Malos tiempos para el NPA… y para la GA.

Como se indicaba en la primera crónica, la decisión de integrar el FdG es compartida al 100% en la GA, aunque no hay acuerdo sobre vincular esta decisión con la salida del NPA: por ejemplo, conocidos militantes que forman parte de la GA (Catherine Samary, Michael Lowy…) no han aceptado salir del NPA. Pero la presión en la GA va a ser hacia la salida: el sector de la GA que permanece en el NPA ha abandonado ya su puestos de responsabilidad en la dirección y, muy probablemente, en los meses que vienen su energía va estar orientada al trabajo fuera del NPA. En estas condiciones el futuro para quienes queden en el NPA presenta enormes dificultades. Máxime si las tensiones que se han vivido en el CPN tras la Conferencia se extienden al conjunto del partido.

Nadie puede esperar que de una ruptura de esta envergadura salga una suma positiva para alguna de las partes. Más bien, lo contrario: la desazón que genera hace prever que puede haber pérdidas tanto en el NPA como en la GA. Habrá que esperar a la vuelta del verano para tener un panorama más claro. Sobre todo en lo que respecta a saber cuánta gente de la GA se ha ido del NPA y cuanta y en qué condiciones continúa en él, al menos hasta el Congreso.

Las dificultades para el NPA son evidentes. La situación de crisis de orientación, de estructuración, funcionamiento y dirección están ahí y constituyen el primer punto de la resolución mayoritaria: abordar el balance colectivo de estos tres años como condición indispensable para pensar el futuro. Con un posicionamiento claro: abordarlo sin previos, rompiendo con una dinámica fraccional y sectaria entre las plataformas perennizadas en su interior (una herencia negativa de las tradiciones organizativas de la LCR).

Una tarea que va a ser costosa cuando se parte de una débil cultura de construir partido en común subyugada a una batalla fraccional continúa; cuando no existe una dirección homogeneizada y se carece de una columna vertebral sólida que estructure el partido. Si a ello le añadimos que desde la lucha contra la reforma de pensiones en 2010, la movilización social sufre un verdadero impasse, el relanzamiento del NPA va a exigir algo más que la voluntad de querer hacerlo.

En lo que respecta a la GA, las perspectivas tampoco son más halagüeñas: esta corriente hereda en muchos aspectos problemas similares a los que tenía el NPA y las diferencias en su interior (sobre el futuro de la corriente, sus objetivo -integrarse de lleno en el FdG o priorizar la construcción de un polo ecosocialista, etc.-) que hasta el presente han estado relegadas a un segundo plano van a ir cobrando fuerza. Más aún cuando la integración en el FdG se realiza en unas condiciones enormemente difíciles: el FdG sigue siendo fundamentalmente una coalición de partidos sin ningún tipo de estructuración, sin un funcionamiento democrático en su interior y sin estructuras de base. A todo eso se añade que de aquí a septiembre el FdG va a elaborar el programa de acción para los próximos años, sin que la GA tenga la menor posibilidad de influir en el mismo.

Así pues, las dificultades para operar en y como FdG para la GA (más allá de integrarse en su comité de dirección, en áreas temáticas de trabajo (ecología, feminismo, etc.) y participar en la universidad de verano) van a ser muy limitadas. Limitadas y variadas, porque a nadie se le escapa las divergencias que puedan existir en el campo sindical con los militantes del PCF o también en el terreno municipal o en relaciones a los Consejos Regionales donde el PCF participa en ejecutivos de mayoría socialista.

Digamos que, por el momento y en la medida que el FdG carece de estructura de afiliación y de estructuras de base, la integración de la GA no pasa de ser un tanto "virtual": en la mayoría de los casos se traducirá en una unidad de acción a nivel local (bajo el logo "FdG") si la relación conflictiva con el PCF lo permite.

III - Por consiguiente, la primera conclusión es que, tras esta Conferencia Nacional, el campo anticapitalista sale fragmentado, muy debilitado y sin perspectivas claras en cualquiera de sus versiones. La pregunta es si ante este panorama de enormes dificultades y de debilidad del NPA y cuando aún el FdG no constituye un Frente Político que determine ninguna urgencia para la integración en él, merecía la pena llegar a esta fractura, en vez de abordar conjuntamente la globalidad de problemas que afectan a las dificultades que atraviesa el NPA y que van más allá de integración o no en el FdG.

El hecho es que esto ha sido imposible por parte de las dos plataformas que podrían haberlo resuelto y dar ciertas garantías para abordar los retos al NPA: la GA y la antigua mayoría. Una y otra se han situado en una dicotomía (influenciar al FdG desde el interior o desde el exterior) que en la práctica muestra límites evidentes: por una parte, cuando el sector de la GA que quiere vincular la entrada en el FdG a la salida del NPA no logra imponer esa línea; y, por otra, cuando la antigua mayoría, ve con agrado que no toda la gente de la GA se vaya del NPA, pero sin exigirles su renuncia a integrar el FdG. En estas condiciones, no debiera haberse descartado que la CN tomara acta de estas dos realidades que existían en su seno y se diera un tiempo para valorar lo que daba una y otra.

La segunda conclusión es que, como lo han repetido muchas intervenciones en esta conferencia en la que, salvo excepciones, el debate ha sido correcto y en buen tono, no hay que "insultar al futuro" y dar la escisión por definitiva. En ese orden de cosas, si exceptuamos, las posiciones sectarias, la mayoría de las y los militantes considera que es necesario seguir manteniendo abiertos espacios comunes de trabajo (a definir) para evaluar las experiencias de cada cual y ver lo que depara el futuro. No va a ser fácil, hay que confesarlo; pero el hecho de que esa voluntad exista y se ponga de manifiesto tiene valor en sí misma.

Esta voluntad y el hecho de que el NPA y la GA pueden trabajar codo con codo en iniciativas unitarias de movilización (contra los planes de austeridad, por la anulación de la deuda, etc.) son dos elementos que pueden ayudar (aún cuando en lo inmediato podamos asistir a episodios que ayudan poco a ello, como la tribuna de antiguos miembros del Buró Político de la LCR que ha publicado el periódico en línea Mediapart, en la que se arrogan la continuidad de la herencia histórica de la LCR, que obviamente pertenece al conjunto de sus militantes).

Más allá de esto quedan por analizar los elementos que han conducido a esta caída meteórica de lo que hace tres años constituía todo un ejemplo (a nivel europeo y más allá de Europa) de las posibilidades que se le abrían al anticapitalismo en estos tiempos de crisis. Algo sobre lo que convendrá volver con más extensión y nuevos datos a la vuelta del verano.

10/07/2012

Josu Egireun es militante del NPA y miembro de la redacción de VIENTO SUR

Anexos

Por la reunificación del NPA (Propuesta mayoritaria en la Conferencia Nacional)

Esta Conferencia Nacional (CN) marca el punto de partida para un amplio debate tanto sobre el balance de los primeros años del NPA como sobre la salida a la crisis en la que estamos inmersos y las rupturas que ha provocado. El próximo congreso deberá concluir el debate y aportar las respuestas. Queremos comprometernos en una nueva fase de construcción del NPA. Para lograrlo es necesario hacer balance, poner a discusión nuestro funcionamiento y, más allá de él, nuestro proyecto, así como dotarnos de los medios para superar nuestras debilidades políticas, organizativas, democráticas y de dirección. Para definir las vías de salida, será necesario recuperar experiencias de trabajo colectivo, partiendo de los comités y sin tendencias preestablecidas, que nos permitan recuperar la actividad política, militante y una dinámica a la altura de nuestro proyecto. Esta CN reafirma la necesidad de un partido anticapitalista independiente comprometido en el reagrupamiento de las fuerzas anticapitalistas.

En las elecciones presidenciales, el Front de Gauche (FdG) ha logrado capitalizar la oposición a la política del Partido Socialista (PS) en torno a la candidatura de JL Mélenchon. La dinámica militante de su campaña y la proximidad de los cuestiones que ha planteado con las medidas de urgencia que planteábamos nosotros, nos exigen desarrollar una política específica en relación a este movimiento. Ahora bien, hay que tener en cuenta que si bien el FdG se opone a participar en el gobierno, la tomas de posición de sus órganos de dirección rechazan situarse en una oposición abierta al gobierno de Hollande-Ayrault y muestran su voluntad de hacerle bascular a la izquierda, formando parte de la mayoría parlamentaria de izquierdas. Una forma de reciclar la vieja fórmula de "apoyo sin participación". Esta posición no responde a las necesidades de la coyuntura actual que demanda preparar la contraofensiva contra la austeridad. Esta posición se sitúa en el marco de una política anti-liberal reformista preñada de relaciones ambiguas en relación al PS y, a menudo, presa de las instituciones en las que participan el PCF y el PG. Por todas estas razones de fondo, el NPA no pasará a formar parte del FdG, si bien considera que es necesario trabajar con él y sus militantes.

En Francia y en Europa se abre una nueva situación. La crisis económica y social se agrava y hace tambalear la UE y la zona euro. La reciente evolución política de Grecia muestra las consecuencias de esta crisis que hunde millones de trabajadores y trabajadoras en la precariedad. Por otra parte, la crisis ecológica amplifica este caos amenaza el futuro del planeta. Día tras día el capitalismo no hace más que acumular destrucción y miseria con el único fin de acumular beneficios. Esta situación produce efectos contradictorios: de una parte, el repunte de la lucha de clases (movilizaciones sociales europeas, lucha contra el recorte de las pensiones, movilizaciones sectoriales regulares, etc.); por otro, un retroceso social que favorece la implantación de las fuerzas de extrema derecha. Un clima que ha contribuido a reforzar el atentismo frente al gobierno, alentado por los lazos existentes entre los partidos institucionales y las direcciones sindicales.

El NPA se compromete con una política de unidad de acción sistemática con todas las organizaciones del movimiento obrero, los partidos de izquierda, sindicatos y colectivos sociales. Esta política unitaria se basa en la lucha por reivindicaciones inmediatas: contra los despidos, a favor de salarios y condiciones laborales dignas, en defensa de la salud, la vivienda, el transporte, la ecología (nuclear, gas-pizarra…), contra las discriminaciones, en defensa de los servicios públicos y en solidaridad ccn los pueblos que luchan contra la austeridad. La prevista supresión de 400.000 empleos en los meses que vienen, sitúan la defensa del empleo como una tema prioritaria tras las vacaciones estivales tanto en el sector privado como el público. Y sitúa en primer plano la la oposición a los despidos y la exigencia de reducción masiva del tiempo de trabajo. El ascenso de las ideas reaccionarias, los prejuicios xenófobos y racistas y la extrema derecha demandan, también, una respuesta unitaria y duradera que se sitúa a la altura de los retos. Vamos a contribuir a la creación de colectivos unitarios para impulsar la solidaridad con las luchas en todos los terrenos. Tomaremos la iniciativa de apoyar las luchas y la auto organización de las movilizaciones sin que el logro de la unidad sea una precondición para ello.. Ante la dispersión de las resistencias, consideramos que hay que trabajar por su coordinación y unificación, con una crítica sin concesiones al diálogo social que está orientado a imponer la política neoliberal del gobierno.

A partir de estas luchas y de las diferentes formas de radicalización, nuestro objetivo será de construir un frente político de lucha y de acción junto con las fuerzas que no participen ni apoyen la mayoría presidencial. El NPA trabajo por impulsar la construcción de una oposición a la izquierda del gobierno Hollande-Ayrault. Este combate no lo podemos impulsar nosotros solos. Por eso no dirigimos, tanto a nivel nacional como local, al conjunto de fuerzas políticas que no apoyan al gobierno (FdG, Alternartifs, LO, Al, MOC…) así como a los movimientos políticos de los barrios populares y al movimiento asociativo que deseen impulsar la construcción de esta iniciativa. Con el FdG esta iniciativa adquiere un carácter específico en torno a la necesidad de mantener una independencia plena y realizar una oposición concreta a la política del gobierno. Al mismo tiempo, queremos apoyarnos en las iniciativas que ya existen a nivel local (colectivos unitarios, comités de enlace…) Este frente unido de oposición, sea cual sea el nombre que adopte, debe construirse en torno a medidas sociales y ecológicos y a través de resistencias concretas a las políticoa de austeridad. La derogación de las medidas adoptadas durante el mandato de Sarkozy, de los mega-proyectos (TAV, EPR, Notre Dame des Landes…), contra la ratificación del pacto de estabilidad presupuestaria europeo, contra los despidos , en defensa de los salarios, por la coordinación de la lucha contra la extrema derecha…, constituyen los ejes sobre los que consideramos que hay que construirlo.

Esta oposición solo podrá darse como resultado de confrontaciones políticas, de diferenciaciones en las luchas y movilizaciones. No existe punto de ruptura entre unidad de acción y oposición de izquierda. Es a través de la práctica como podremos verificar si las diferentes corrientes se adaptan o no a la aplicación de medidas de austeridad y si buscan construir la movilización y salir del diálogo social para hacer frente al social-liberalismo. Queremos aportar a la construcción de esta oposición de izquierdas, dirigiéndonos al conjunto de los partidos que no participan en el gobierno, interpelando al FdG y comprometiéndonos el impulso de un amplio debate público y de acciones comunes.

Ahora mismo y en el tiempo que resta hasta después del periodo estival, una de nuestras prioridades estará centrada en desarrollar una campaña anticapitalista sobre la base a estos objetivos y de un plan de urgencia para salir de la crisis. Queremos volcarnos hacia la sociedad para popularizar nuestro programa anticapitalista en las luchas cotidianas e inscribier nuestra alternativa política más allá de la fronteras, en la perspectiva de la construcción de una Europa de los trabajadores y los pueblos. Esta campaña será también la ocasión de verificar en la acción las posibilidades concretas de avanzar hacia una nueva fase de agrupamiento de los anticapitalistas más allá del NPA:.

Finalmente, de cara al próximo congreso, la CN decide emprender una reflexión de fondo sobre nuestro funcionamiento con el objetivo de hacer revivir el NPA, dando la iniciativa a los comités a partir de nuestros principios fundacionales y recuperando el carácter fundacional del NPA. Será preciso revisar nuestras modalidades de debate, de elaboración colectiva y discutir sobre la renovación de nuestras prácticas militantes para lograr que el NPA se convierta en "una herramienta para aglutinar, para ganar en eficacia en el combate colectivo", para construir un partido para la transformación revolucionaria de la sociedad. La universidad de verano será una etapa en esta remodelación.

Nuestro partido busca hacer vivir la mejor de las tradiciones del movimiento obrero socialistas, comunista, ecosocialista, libertario y revolucionario. Hace suyo un proyecto de autoemancipación para construir una sociedad socialista, autogestionaria y ecológica. Volcado de forma decidida hacia la sociedad, las empresas, la juventud los barrios populares, , el NPA lucha más que nunca para construir una fuera política para las y los explotados y oprimidos.

Declaración de la Gauche Anticapitaliste (GA)

Tras la Conferencia Nacional del NPA

De acuerdo con la decisión adoptada el 13 de mayo, la Gauche Anticapitaliste (GA) ha tomado contacto con el Front de Gauche (FdG) para "verificar si se reúnen las condiciones para la integración en el mismo".

A fecha de hoy, la GA constata que se cumplen las condiciones políticas que se había impuesto; es decir, el rechazo del FdG a tomar parte y a apoyar al gobierno de Hollande. Y, por su parte el FdG ha respondido positivamente a la demanda de la GA.

En base a estas clarificaciones y la resolución política adoptada por la GA en su reunión nacional del 12-13 de mayo y propuestas al NPA en el debate para la Conferencia Nacional y que éste ha rechazado, la GA decide poner en práctica esta orientación como organización política independiente.

La GA trabajará por reagrupar las fuerzas ecosocialistas sobre la base del programa contenido en el documento "Nuestras respuestas a la crisis" [aprobado en el último congreso del NPA] e impulsará el debate para extender y transformar el FdG. En este proceso, la GA se esforzará por hacer converger las fuerzas políticas y equipos militantes anticapitalistas y ecosocialistas.

La GA hace un llamamiento a quienes se reconozcan en el contenido de su orientación política a incorporarse a la GA y participar en la elaboración más precisa del contenido de su orientación política y avanzar en su vertebración organizativa.

Propuesta organizativa

La GA se dota de mecanismos que garanticen el control colectivo y democrático del desarrollo de este proceso.

El 22-23 de setiembre se reunirá a nivel nacional para determinar su organización y estructuración.

Será en esa fecha que se debatirán las condiciones para la organización de un congreso.

Al mismo tiempo, participaremos en cuantas iniciativas unitarias se presenten, sean las universidades de verano o la reunión de octubre del polo anticapitalista y ecosocialista.

08/07/2012







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