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Francia
Crónicas y debates sobre el NPA y el Frente de Izquierdas en el nuevo curso político
02/09/2012 | Stéphane Alliès, Samy Johsua, web del NPA

[Según la tradición, las universidades de verano de las organizaciones de izquierdas definen las líneas generales de la apertura del nuevo curso político. Publicamos dos crónicas que dan cuenta de la universidad del NPA y de diferentes posiciones expresadas por los componentes del Frente de Izquierdas, tras la universidad del Partido de Izquierda, liderado por Jean Luc Mélenchon. Incluimos también un texto de debate sobre los programas de ambas organizaciones escrito por Samy Johsua].

El NPA prepara el nuevo curso político

www.npa2009.org

Se han encontrado en Port Leucate, cerca de Perpignan, para su universidad de verano. Los militantes del NPA han encadenado debates y talleres en esta reanudación de la actividad política. Llaman a una “movilización general” contra el pacto presupuestario europeo.

Más discreto tras las elecciones presidenciales y el 1,15% de Philippe Poutou, el NPA se ha reunido durante cuatro días en Port-Leucate, cerca de Perpignan. Una ocasión para el partido fundado en 2009 de analizar la situación de sus tropas, cuando muchos de sus miembros se han ido estas últimas semanas hacia el Frente de Izquierdas. Del 26 al 29 de agosto, unos 650 militantes han participado en esta universidad de verano. “Es seguro, estamos un poco debilitados (…) Pero tampoco estamos en el fondo del agujero” estima Philippe Poutou en una entrevista publicada el miércoles en un blog de Le Monde. “Estamos en momentos bajos, lo asumimos. Estamos en dificultades, lo asumimos también. Pero estamos ahí. Continuamos ahí y bien ahí, incluso desde el punto de vista de las movilizaciones”, declaraba ya Olivier Besancenot en julio pasado en Europe 1.

El NPA cuenta con hacerse oír en las próximas semanas. “Se sabe que hay perspectivas sociales ante nosotros”, explica Philippe Poutou, que desea construir una verdadera “oposición de izquierdas” al gobierno actual. Una reflexión que estaba en el corazón de la universidad de verano de su partido. “Es una situación política nueva”, reconocía, en Midi Libre, antes incluso del lanzamiento de los debates, el antiguo candidato a las presidenciales. Y la portavoz del NPA, Christine Poupin, ha señalado la importancia de una fuerza política así. “Se ve claramente hasta qué punto este gobierno va a tener necesidad de una oposición a su izquierda (…) Si las cosas se desarrollan tranquilamente sin que haya movilizaciones que (le) impongan realizar una política diferente, lo más probable es que la izquierda sea derrotada la próxima vez”, ha advertido en una entrevista en la Radio du Sud (RTSFM).

Entre los temas urgentes, la ratificación del Pacto Presupuestario Europeo (Tratado sobre la Estabilidad, la Coordinación y la Gobernanza, TECG) , que debe llegar al Parlamento a comienzos de octubre y a la que se opone el NPA. “François Hollande demuestra sus prisas por hacer aprobar su mal golpe evitando al máximo el debate público. Había prometido renegociar este tratado, no hay nada de eso”, deploraba el partido de extrema izquierda tras la luz verde del Consejo Constitucional sobre la “regla de oro”. El tema ha animado la reunión de Port-Leucate. “El inicio del curso político va a tropezar con el TECG. Una Europa diferente es necesaria y pasa por el rechazo de este tratado”, ha expresado Christine Poupin en un mitin el domingo por la noche, rodeada por Philippe Poutou y Olivier Besancenot.

El NPA -que llama a la “movilización general” contra este texto “liberal”- cuenta con salir a la calle. ¿Con Jean-Luc Mélenchon y el Frente de Izquierdas? “La idea de la manifestación es algo que venimos defendiendo (…) Estamos a favor de la idea de encontrarnos juntos en la calle para protestar contra el tratado”, asegura Philippe Poutou en la página de Le Monde. “Hay que ser serios. Nadie puede tener la pretensión de él solo tener las fuerzas para oponerse a la ratificación”, reafirma la portavoz. Defiende una “movilización unitaria” que podría también reagrupar a los “miembros del PS y de EELV que dicen rechazar la austeridad”. “Es necesario que esto pase a los actos”, prosigue Christine Poupin.

Para Philippe Poutou, la vuelta tras el verano va a estar cargada. Además de esta movilización contra el pacto presupuestario europeo, el antiguo candidato en las presidenciales -y delegado sindical CGT- acudirá a la Exposición Mundial del Automóvil el 29 de septiembre en París. Para “meter presión de nuevo a Ford acudiendo directamente a los escaparates de los constructores”, explicaba el viernes en un comunicado. Los 1 100 asalariados de la fábrica Ford de Blanquefort (Gironde), donde trabaja Philippe Poutou, temen por el futuro de la fábrica.

30/08/2012

http://www.npa2009.org/content/le-npa-pr%C3%A9pare-sa-rentr%C3%A9e-politique-jdd

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Mélenchon defiende una interpelación estruendosa al poder

Stéphane Alliès (Mediapart)

Los diálogos estruendosos son de una naturaleza que da vida a la ciudadanía”. El viernes por la noche, en un mitin en Grenoble, como conclusión de la universidad de verano de su Partido de Izquierdas, Jean-Luc Mélenchon ha mostrado a los “suyos” que estaba como nuevo. Tras haber “metido los dedos en los enchufes sudamericanos”, el antiguo candidato a la presidencia se ha recuperado de su fracaso en las legislativas de Hénin-Beaumont, y ha cogido el bastón de primer opositor de izquierdas al gobierno Ayrault en este comienzo de curso. Y lo ha anunciado a las más de 400 personas presentes: “¡La página de las presidenciales no se ha pasado, la llama no se apagará!”.

Tras unas vacaciones pasadas en el Foro de Sao Paulo, que se celebraba en Caracas, la capital de Venezuela, luego en la campaña electoral con el presidente venezolano Hugo Chávez, antes de las elecciones presidenciales que deben celebrarse en octubre, Jean-Luc Mélenchon se dice “muy satisfecho” de su inicio de curso político. Se le ha visto ocupar el espacio mediático con una crítica del balance de los cien primeros días del nuevo poder socialista: “cien días para casi nada”, estimó así en el Journal du dimanche /1.

Un ataque directo, que ha renovado el viernes por la noche en un “meeting happening”, donde se han sucedido diversos sindicalistas y militantes: les ha dejado interpelar al primer ministro, antes de escuchar en duplex a Julian Assange desde la embajada de Ecuador en Londres, para reclamar luego que Francia apoye la demanda de asilo político del líder de Wikileaks hacia Ecuador.

La vehemencia del líder del Frente de Izquierdas se presenta como la de alguien que tiene “derechos” en la victoria del François Hollande, como gusta definir la relación de su partido con la mayoría presidencial. No se cansa de repetir que, sin la aportación de los cuatro millones de votos recogidos en la primera vuelta a su nombre, ésta no tendría lugar. Sin embargo, su crítica ha desencadenado variadas reacciones, no siempre cariñosas, de numerosos socialistas, en primera fila de los cuales Jean-Marc Ayrault. Según el primer ministro, Mélenchon “debería tener más lucidez. Pero es cierto que cuando se vuelve de cinco semanas de vacaciones en Venezuela con Hugo Chávez, se carece un poco de conocimentos sobre lo que ha ocurrido en Francia y en Europa”. Antes de concluir que “no ha sido elegido presidente. Ni siquiera ha sido elegido diputado”.

¡No se puede responder con tanto desprecio!, se ha ofuscado Mélenchon. “Se pueden perder elecciones, y eso no quita ningún derecho a plantear cuestiones políticas. ¡Y me responden con mis vacaciones! Prefiero cogerlas con Chávez que con Merkel...

Si se hace el herido por la respuesta socialista a su interpelación, quien es aún eurodiputado no está descontento de encontrarse en un cara a cara con el primer ministro. “Es una enorme tontería, nos vuelven a poner en primera línea”, se felicita uno de los lugartenientes de Mélenchon. Él mismo, tras el mitin, ante los periodistas, sonríe: “Nuestros interlocutores y competidores han estado muy mal esta semana”.

El Frente de Izquierdas en su conjunto pretende aprovechar el mes de septiembre para meter presión al gobierno, en particular a propósito de la adopción del pacto presupuestario europeo, exigiendo un referéndum. “François Hollande se había comprometido durante su campaña electoral a renegociar el tratado, explica el secretario nacional del PCF. Sin embargo va a votar el mismo texto casi literal. Así pues, se va a plantear una cuestión democrática

Pero ¿cuál es el objetivo realista que desea obtener “la otra izquierda”, cuando la dirección del PS y la mayoría de los diputados socialistas han anunciado su intención de que el texto sea votado tal como está en la Asamblea Nacional? “No hay que fijarse límites, dice Pierre Lauret. Pienso que nuestros argumentos pueden ser más fuertes que las demandas de disciplina”. “Vamos a obtener ya una respuesta sobre el referéndum, ha encarecido Mélenchon, que ha sacado en el mitin una moción, planteada en 2007 por Ayrault tras el congreso de Versalles..., para demandar un referéndum a Sarkozy sobre el tratado de Lisboa. Y cuando Hollande diga no, vamos a poder hablar de ello y preguntarle por qué. Al final la pregunta es: ¿Aceptan los socialistas que haya un debate en la izquierda?”.

Si se felicitan por el debate naciente entre los ecologistas /2 y esperan que el ala izquierda del PS no pierda independencia, ¿la voluntad de luchar de los dirigentes del Frente de Izquierdas -así como la virulencia del vocabulario empleado por Mélenchon-, no puede resucitar la división entre dos izquierdas irreconciliables?

Ahora lo que se dice es “hay que cambiar”.

Son ellos (los socialistas) quienes van a elegir la forma de la relación que se tendrá en el interior de la izquierda”, responde Mélenchon. Afirma que hay “dos orientaciones en la izquierda”, y subraya que es “Michel Sapin, un ministro cercano a François Hollande, quien habla de las dos izquierdas, la que gobierna y la que protesta/3. Diciendo esto, habla como Besancenot. Pero nosotros, por nuestra parte, no somos sectarios que esperan que todo se vaya al carajo y que luego llegará la revolución”. Y previene: “Tengo alguna esperanza de que se hable sobre el tratado europeo. Pero si esto no ocurre, entonces, será Ayorault quien tendrá la responsabilidad de haber dividido a la izquierda!”.

Estos ataques en regla al gobierno, al cabo de solo cien días de ejerccio del poder, son escuchados por una opinión y un electorado de izquierdas que ha votado ampliamente socialista en las últimas legislativas? “Por supuesto que se oye”, exclama Mélenchon. El pueblo francés está en la línea del “¡Que se vayan todos!” ¿Ha encontrado Vd mucha gente de vacaciones que diga que “Es formidable, es genial la izquierda en el poder!?” En 1981, se veía gente así. Ahora se dice más bien: Hay que cambiar”.

En el resto del Frente de Izquierdas, son numerosos los que saludan la entrada estruendosa de su antiguo candidato en las presidenciales. “Jean Luc habla a su manera, es un poco free style, pero resume el estado de ánimo de todos nosotros: el punto de diferencia fundamental es la actitud frente al neoliberalismo”, dice la antigua trotskysta Danielle Obono. “No hay que jugar a la derrota, pero tampoco podemos callarnos, añade la comunista Marie-Pierre Vieu. Y cuando Jean-Luc habla, es escuchado. Por supuesto que se apoyarán las leyes que vayan en el buen sentido, pero sobre Europa no se puede dejar pasar un “tratado de Versalles bis”. No estamos aquí para influir únicamente en el PS, sino para que la izquierda no se plante. No se puede dar un aval moral a la normalidad”.

La antigua diputada ecologista Martine Billard, copresidenta del Partido de Izquierdas, abunda: “No llamamos a la traición, pero más vale utilizar la señal de alarma desde ahora que avisar de la catástrofe luego”. Para el antiguo del NPA, Pierre-François Grond, “el perfil político de Mélenchon en este inicio de curso es perfecto, pues había que comenzar diciendo que no se estaba de acuerdo con los debates de este gobierno, y esto desde el apoyo a la victoria de la derecha en Grecia, el pasado mes de junio”. Para este antiguo allegado a Olivier Besancenot, que acaba de unirse al Frente de Izquierdas con más de seiscientos militantes del NPA, “hay una coherencia en realizar desde ahora una batalla política sobre el tema de Europa, pues las medidas de austeridad van a derivarse del tratado. Plantando progresivamente banderas y banderolas, se pueden crear las condiciones de la movilización social para ser un recurso en la izquierda”.

Del lado de la dirección comunista, si se comparte el fondo del resentimiento melenchoniano, se pretenden más mesurados en la forma. “No sirve para nada estar obnubilado por Hollande y Ayrault, atempera así el secretario nacional para las relaciones exteriores del PCF, Francis Parny. Los electores no tenía ilusiones sobre el tema”. Para él, la misión del Frente de Izquierdas debe ser más la de “aparecer como preocupados por la eficacia”. Y explica: “Lo que nos demandan las asociaciones y los sindicatos, es ayudarles cuando hablan con los ministros, para que sus palabras sean más fuertes”.

Frente al ardiente Jean-Luc Mélenchon, el frío Pierre Laurent se presenta sereno: “Ha habido diferencias de estilo y de forma de hablar entre nosotros, pero eso no ha sido jamás un problema que nos haya impedido progresar. Vamos a continuar sumando nuestras energías”. Para el patrón de los comunistas, “por supuesto que ha habido una ruptura con el poder sarkozysta, aunque solo sea en la forma de hacer las cosas”. Pero la constatación política es la misma: “Si los socialistas continúan esta política, chocará con las fuerzas políticas que se niegan al cambio. Entrar ahí no es estar a favor o en contra del gobierno, es querer salir de la crisis social”.

Grenoble, 25/08/2012

http://www.mediapart.fr/journal/france/250812/melenchon-defend-une-interpellation-tonitruante-du-pouvoir

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Notas

1/ http://www.lejdd.fr/Politique/Actualite/Jean-Luc-Melenchon-ce-fut-cent-jours-pour-presque-rien-544620

2/ http://www.mediapart.fr/journal/france/230812/les-chefs-ecolos-se-divisent-sur-la-regle-d-or

3/ http://lelab.europe1.fr/t/michel-sapin-la-gauche-d-aujourd-hui-ce-n-est-pas-la-gauche-tonitruante-4367

La recuperación del debate de estrategia en el Frente de Izquierdas

Samy Johsua

[Samy Johsua fue militante de la LCR francesa, desde sus origenes. Forma parte de la corriente Izquierda Anticapitalistadel NPA y, dentro de ella, del sector que se ha incorporado al Frente de Izquierdas. En este texto, a partir de los programas de referencia del Frente de Izquierdas y del programa fundacional del NPA, en el que se sigue reconociendo Izquierda Anticapitalista, plantea debates de fondo entre las orientaciones “antineoliberales” y “anticapitalistas”. Cualquiera que sea el grado de acuerdo con las posiciones de Johsua y con su enfoque del debate, nos parece interesante darlo a conocer a nuestros lectores].

L´Humain d´abord” (Primero, Lo Humano), programa electoral de Frente de Izquierdas (Front de Gauche, FG) para 2012, es claramente ante todo un programa antiliberal. Significa en gran medida anular la revolución conservadora iniciada en los años 80. Se trata de luchar contra la desreglamentación financiera y por tanto, más en general, contra las raíces de la “globalización” a escala mundial, europea y nacional. Cito:

Todos estos males encuentran su origen común en la característica esencial de nuestra época: la dominación absoluta del capital sobre el mundo.

El título de nuestro proyecto, L´Humain d´abord, no expresa solo una preferencia moral, expresa también nuestra estrategia contra la crisis. Rechazando la dominación del capital financiero sobre el trabajo, luchando contra la precariedad, garantizando en cada persona el derecho a la salud, a educarse, a disponer de una vivienda y a trabajar, protegemos y aumentamos las fuerzas creadoras que refundarán nuestro país y ayudarán mañana a cambiar el mundo”.

En consecuencia, en una gran parte, el programa retoma elementos comunes a todo el movimiento altermundialista, así como a las luchas y movimientos antiliberales en Francia. Comprende innegablemente numerosos análisis, denuncias, propuestas comunes con el programa de urgencia “Nuestras respuestas a la crisis” (en adelante NRC) adoptado por el primer congreso del NPA en el invierno de 2011; recordemos que es un programa de transición hacia una ruptura anticapitalista, aprobado muy mayoritariamente por el congreso y, en particular, por la totalidad de quienes ahora estamos en la Izquierda Anticapitalista [Gauche Anticapitaliste, corriente del NPA, un sector de la cual ha entrado en el FG; en adelante GA]. Sin duda habría podido proporcionar, como tal, la base de una campaña electoral común que apuntara en particular a “un reparto diferente de las riquezas”.

Las elecciones están ahora detrás de nosotros y el FG ha anunciado que el debate “estratégico” iba a retomarse y profundizarse. Las notas de este texto se sitúan en este marco.

En este tipo de contribución, son inevitablemente los puntos que siguen en debate, o que constituyen desacuerdos, los que resaltan más fácilmente que los puntos de acuerdo. Teniendo presente esta importante advertencia, éstos son los puntos destacados que plantean debates entre este texto y NRC.

¿Una crisis del capitalismo o de su vertiente financiarizada?

“L´Humain d´abord” (en adelante, LHD) no da ninguna indicación sobre el enraizamiento de la crisis actual (como por otra parte de la contrarrevolución neoliberal misma) en las contradicciones globales del capitalismo, cualquiera que sea la forma de analizarlas. El término global de “capitalismo” aparece raramente y siempre en un contexto de denuncia de sus errores en relación con las derivas financieras:

El capitalismo financiero es incapaz de salir de un sistema que le colma de privilegios…. La segunda característica del capitalismo de nuestra época es la generalización de la precariedad… El Tratado de Lisboa concentra todos los callejones sin salida del capitalismo de nuestra época

Por su parte, NRC consagra también amplios desarrollos a las particularidades de la crisis actual del capital, de la que la financiarización y la globalización mercantil son efectivamente elementos mayores. Pero establece la relación con contradicciones aún más profundas, que, probablemente, alcanzan las raíces mismas del sistema, no solo la forma que ha tomado. Así la finanza no puede ser presentada unilateralmente como solo una desviación o una verruga en la cara del capitalismo. Estamos en la continuidad, en la dinámica normal del capital. E incluso para imaginar un nuevo compromiso más favorable en el plano social (como lo era el modelo fordista, al margen productivismo), serían necesarias turbulencias profundas que afectarían no solo a la esfera financiera.

Así LHD dice de la circulación de las mercancías: “Combatimos los principios de austeridad del FMI y de librecambio de la OMC para cambiarlos profundamente o para crear nuevas instituciones internacionales”. Con razón. Pero sin que se vea claramente qué otras relaciones se pondrían en marcha. Se sabe que existe un debate a veces duro, incluso entre los antiliberales, sobre la amplitud de medidas que habría que tomar para proteger una economía más socializada.

Por otra parte, NRC también se queda en declaraciones bastante generales, rechazando por supuesto el proteccionismo como método general, sin por ello entrar en la necesaria descripción del sistema que reemplazaría al impuesto por la OMC. Dicho esto, se ve que se está lejos de poner en cuestión solo las desreglamentaciones de las finanzas. Las finanzas son “capitales sobreabundantes que circulan libremente por el planeta”. E incluso si nos limitamos a la financiarización, hay que insistir en el hecho de que su carburante, su energía, provienen del reciclaje de las ganancias de la economía real. Una de las palancas para contenerla y finalmente romperla es también desecarla en su fuente. Y esto conduce a realizar (lo más posible hacia arriba) una política pública de control y de contención (en primer lugar, fiscal) sobre las ganancias no reinvertidas. Es preciso en consecuencia una vigilancia estricta de las empresas no socializadas, una política fiscal draconiana.

Es pues en los terrenos que afectan más de cerca a la relación entre antiliberalismo y anticapitalismo donde se manifiestan distancias entre LHP y NRC en lo que se refiere a los datos económico-sociales. Recuerdo una vez más aquí los puntos (muy numerosos) que les son comunes, o poco más o menos. Se trata de todo lo que se relaciona con un reparto diferente de la riqueza producida, a favor de las categorías populares (bajo forma de salario directo o indirecto) y también de los medios institucionales de mejorar la relación de fuerzas colectiva trabajadores/patronal. Se trata también de la lucha más global contra los fundamentos de la globalización capitalista así como de su traducción europea (los “tratados” en particular), en la línea, a la vez, del movimiento altermundialista y de los combates realizados en común en 2005.

Recordado esto, LHP aborda la cuestión de la propiedad bajo la forma siguiente: “Al contrario que los ideólogos del mercado que hacen de la empresa capitalista privada el modelo único, impulsamos la diversidad de las formas de propiedad, indispensable para una política eficaz de creación de empleos. La ley reconocerá esta diversidad y la protegerá frente a la ’competencia libre y no falseada’ que equivale de hecho a imponer en todas partes solo la lógica de la ganancia privada. Nuestro programa prevé la extensión de la propiedad pública por el desarrollo de los servicios públicos . Promueve nuevas apropiaciones sociales mediante la nacionalización de grandes palancas de acción económica, industrial y financiera. Propone formas descentralizadas de la propiedad social. Quiere también sistematizar el recurso a la economía social y solidaria (ESS)”.

Hay elementos comparables en NRC y, sobre todo, en diversos textos de la LCR y luego del NPA. Contrariamente a NRC, LHP no aborda la cuestión del control democrático de estas estructuras, que distinguirían por ejemplo la sola nacionalización jurídica de la socialización en sentido amplio, cuestión que otros ponen bajo la órbita de la autogestión. Pero si LHP no lo hace, se sabe que forma parte de la reflexión, desde hace mucho tiempo, de numerosos partidos firmantes del documento. No es seguro, en absoluto, que haya ahí materia para otra cosa que una profundización necesaria. La cuestión aquí es más específica. Más allá de esta multiplicidad de las formas de propiedad y por tanto del mantenimiento por una parte de los mecanismos mercantiles, ¿qué domina en definitiva? La valorización del valor (la búsqueda de la ganancia), mecanismo fundamental del capitalismo, ¿sigue dominando o no? Si ese mecanismo es controlado, es que hemos salido del capitalismo. Entonces mejor decirlo, aún si las cuestiones ligadas a “por qué reemplazarlo” permanecen “abiertas” como suele decirse.

Cuatro temas de debate. Más allá del análisis, en lo que se refiere a los puntos precisos del programa que hay que profundizar, se pueden señalar esencialmente cuatro temas de consecuencias desiguales:

- La debilidad del número de sectores en que se propone la nacionalización ( o la renacionalización). En LHP, se trata del de la energía y la atención a la infancia. Ahí habría sin duda un margen suplementario, incluso en un marco estrictamente antiliberal.

- La cuestión de los despidos. Junto a elementos que son manifiestamente comunes, o que van en el mismo sentido (hacer más difíciles los despidos, limitar o prohibir los despidos en las empresas que tienen ganancias, facilitar la recuperación de empresas por los asalariados y asalariadas…), la diferencia trata sobre una “medida faro” propuesta por NRC: la constitución de una nueva rama de la seguridad social, financiada por la patronal, y que intenta mantener los empleos (no siempre la actividad específica misma puesto que hay reconversiones que pueden mostrarse necesarias, en particular por razones ecológicas). ¿Se puede, en efecto, no abordar también la masa de los despidos presentados como puramente “industriales”? En la situación actual, el planteamiento del rechazo a los despidos no puede ser abordado solo desde el punto de vista , evidentemente escandaloso, de “despidos bursátiles”. No se puede tomar todos los planes de despido por un planteamiento “bursátil” o financiero, pues esto podría llevar a aceptar los de Air France, Doux o PSA y sabemos que el FG se opone a ellos con fuerza. ¿Qué propuesta global corresponde?

- Más importante, el control del sector financiero sigue estando limitado para el programa del FG a la constitución de un “polo” público. Mientras que en los dos puntos precedentes, es sobre todo (desde el punto de vista de un programa de urgencia) una cuestión de cursor y de amplitud de la ruptura, aquí el debate es más profundo. ¿Cómo concebir un tal “polo” en competencia con los bancos privados, aunque estén muy controlados? La declaración del Partido de la Izquierda Europea de julio de 2012 dice: “El Partido de la Izquierda Europea reitera su convicción de que solo la puesta bajo control público y democrático del sector bancario y la transformación radical de la arquitectura neoliberal de la zona euro y de la UE permitirán una salida de crisis”. El combate contra la financiarización exige reformas múltiples (entre ellas las de los tratados internacionales, la del estatuto de los bancos). Pero hay muchas posibilidades de perderlo si una incursión mayor en la propiedad de la finanza no se emprende con firmeza. Aquí, no se trata solo de posicionamiento ideológico o teórico (antiliberal versus anticapitalista). Sino de una de las pruebas de que el anticapitalismo es una consecuencia “lógica” de un antiliberalismo que se dota efectivamente de todos los medios.

En fin, una cuestión que puede rápidamente convertirse en decisiva, todo el mundo está de acuerdo con ello: la “deuda”. Sobre el análisis de su origen y del mecanismo infernal que la alimenta permanentemente, hay sobre todo convergencias. Y es completamente fundamental, porque es una ruptura mayor con las visiones social liberales. Sin embargo, habría que profundizar la discusión sobre este punto. Encontramos en los medios de la izquierda radical dos grandes explicaciones: la que la atribuye sobre todo al régimen fiscal neoliberal (regalos a los ricos, etc.) Y, incluso si LHP no zanja la cuestión, se ve en las soluciones propuestas que quizá es este el lado del que se inclina en el análisis. Y hay la que la atribuye sobre todo a la propia crisis (en 2007, no había graves problemas de déficit): con la sucesión de planes de rescate, planes de relanzamiento, caída de los ingresos fiscales. Es la de NRC. Evidentemente, la política fiscal ha debilitado a los Estados en el momento en que tenían más necesidad de ingresos. Sin embargo saber cuál es el elemento motor es importante. Pero, más allá del análisis, el debate viene sobre todo después. Para LHP todo ocurre como si, sin embargo, se debiera y pudiera pagar la deuda, a poco que el estatuto del BCE fuera modificado (que por tanto préstamos directos a los estados sean permitidos) y se consiguieran recursos mediante una fiscalidad diferente en detrimento de los más ricos. Hay ahí un debate de amplitud que concierne a la gravedad misma del tema. En Grecia, por ejemplo, estas medidas serían insuficientes incluso si son necesarias. Francia no está ahí, es cierto. Pero si NRC tiene razón en el análisis de la gravedad de la cuestión, es la propia deuda la que hay que pensar en no pagar. Con mecanismos de movilización bien balizados: auditoría popular para basar el diagnóstico de ilegitimidad de la mayor parte de la deuda, moratoria por el tiempo de esta auditoría, y luego rechazo a pagar la deuda ilegítima. Este debate no concierne solo LHP y NRC; como se sabe, atraviesa a todo el movimiento antiliberal y altermundialista. Ahí también es necesario comprender que la incursión anticapitalista en la propiedad (aquí financiera) no es en primer lugar una opción filosófica, sino una necesidad inscrita en al situación objetiva. Al menos, es de lo que se trata de discutir. Es cierto que si uno se orienta en este tipo de medidas, es vano ocultar la amplitud de la ruptura que esto representaría con el mercado mundial (en particular financiero), ruptura que habría que dotarse de los medios de asumir. NRC tampoco la detalla, pero es éste otro elemento que profundizar.

La “revolución democrática”. Voy a referirme aquí a los medios para lograrla. Sobre su el contenido bruto, LHP propone una serie de cambios para una real democratización de las instituciones. Una “revolución” en este sentido, puesto que estas medidas modificarían radicalmente la democracia representativa y no han sido jamás presentadas en su totalidad en la historia de nuestro país. Poco más o menos, es también lo que propone NRC. Se puede señalar que LHP se propone “limitar estrictamente la acumulación de mandatos” en lugar de prohibirla, que no se dice nada sobre la limitación del número de mandatos en una misma función, como tampoco sobre los emolumentos de los representantes públicos (que NRC, en una tradición que se remonta a la Comuna, propone referenciar a la renta media de la población). No se asume el concepto de “referéndum revocatorio” siguiendo el modelo que se ha probado ya en Venezuela. Pero, efectivamente, una gran parte es común. La forma también cuenta aquí considerablemente, puesto que los dos programas se proponen abolir la Vª República por medio de una Constituyente en la que todas estas cuestiones serían debatidas ante el conjunto de la sociedad.

La “planificación ecológica”. Por supuesto es imposible abordar esta cuestión sin señalar que, como todo el mundo sabe, LHP no se pronuncia sobre la perennidad de lo nuclear civil. La cuestión es remitida a debate y luego referéndum (o “consulta popular”). Las divergencias sobre esta cuestión no oponen a los partidos que han apoyado LHP y del otro lado NRC, sino que existen en el interior mismo de los primeros. La cuestión es menos aquí la de la forma (por qué no un referéndum en efecto) que de la respuesta que darían en él unos y otros. La de NRC es conocida, es el abandono de lo nuclear.

Pero, teniendo en cuenta la historia de los partidos integrantes del FG, hay que señalar que lo esencial de lo que propone LHP constituye un acercamiento muy sensible en relación a las posiciones de NRC, sobre una base que se puede calificar de “ecosocialista” por resumir rápidamente. No hay duda de que en este terreno habría que hablar menos de divergencias repertoriadas (dejando de lado lo nuclear) que de discusiones a abrir. En un terreno tan decisivo para el futuro de los pueblos, estas convergencias deben ser subrayadas en su justo valor.

Las “cuestiones de sociedad”. En este terreno las convergencias son aún más claras entre los dos programas. Traducción de la presencia común de nuestras organizaciones en tantos combates comunes. Derechos de las mujeres, derechos iguales sin prejuicio de las orientaciones sexuales, lucha contra el racismo bajo todas sus formas, regularización de los sin papeles, acceso favorecido a la nacionalidad, carta de diez años, etc. .. Un debate subsiste sobre dos puntos ligados. NRC se pronuncia según una larga tradición por el derecho completo de circulación y de instalación, LHP no aborda la cuestión. El otro punto ligado es el derecho a voto para los extranjeros no comunitarios. En las elecciones locales dice LHP, en todas las elecciones dice NRC. Además LHP no aborda la cuestión de la elegibilidad. Pero este punto de debate es bien conocido y no hay sorpresa.

Otra cuestión, que por ser conocida no deja de ser menos decisiva, es la referencia al laicismo. Referencia central que resulta evidente para la izquierda y aún más para la izquierda radical. En cuanto a su contenido exacto… Viniendo del NPA en donde la cuestión ha tenido dificultades para decantarse (de hecho ha seguido siendo un punto de desacuerdo patente, incluyendo, supongo, en la GA) estoy bien situado para comprender a la vez lo que está en juego y su dificultad. Pero si los debates vuelven a recuperarse sobre las cuestiones de estrategia, será necesario encontrar el medio de discutir sobre el tema incluso si se sabe que es una cuestión que, a la vez, une y divide profundamente.

A señalar un punto que no está en NRC, pero está excelentemente escrito en LHP que dice “Ninguna financiación pública será concedida para la construcción de nuevos establecimientos escolares privados o la renovación de los que ya existen”. Sería normal que los electos FG en las colectividades locales traduzcan esta exigencia a su nivel, pero no es siempre así.

Las cuestiones “internacionales”. Ahí también muchos puntos de acuerdo traducen nuestra presencia común en la defensa de tantas causas democráticas y por la emancipación de los pueblos. Existen por otra parte cuestiones complicadas (LHP se pronuncia por una ONU democratizada, pero sin más precisiones: ¿esto no implica, al menos, el fin del privilegio de las grandes potencias en el Consejo de Seguridad?)

Más allá se puede señalar cuestiones capitales de las que no se dice nada (es el caso para NRC también, pero por naturaleza se trata más bien en este caso de un programa con el eje de la urgencia social, ecológica y democrática) No hay así ninguna condena del imperialismo francés. La salida de la OTAN que propone LHP sería una excelente decisión, pero se tienen dificultades para no comprender que para LHP el fin de la aceptación de la hegemonía de EE UU arreglaría la cuestión de los derechos iguales Norte/Sur. Es una cuestión de una importancia muy grande. La GA considera que Francia sigue disponiendo de un resto de imperio colonial (¡es por otra parte considerado como tal por la ONU!) del que conviene firmar el final para hablar realmente de política democrática a escala internacional. Además, si LHP afirma : “Francia romperá con el alineamiento liberal y atlantista, la política de fuerza y de intervención militar y con las lógicas de potencia, para actuar a favor de la paz, del arreglo de los conflictos y del restablecimiento del derecho internacional”, nada se indica sobre la cuestión del armamento nuclear y sobre la llamada política de “disuasión”. Nada tampoco sobre la indispensable reducción del presupuesto militar. Sobre esos puntos, conociendo las posiciones de los partidos integrantes del FG, se puede suponer que las fórmulas presentadas son compromisos. Pero son sin embargo cuestiones decisivas cuando se discute la política que realizaría un gobierno “verdaderamente de izquierdas” y que por tanto habrá que retomar en algún momento.

Los medios de la ruptura democrática. Una de las diferencias de estructura entre LHP y NRC tiene que ver con que el segundo intenta ligar de forma permanente las propuestas avanzadas y su condición de realización. Esta cuestión no es abordada más que una sola vez por LHP: “La condición primera de nuestro éxito será la movilización de las mujeres y de los hombres, la construcción de nuevas relaciones de fuerzas favorables a los trabajadores, y a los ciudadanos. Lo humano primero, siempre”. Por ser clásico, el problema no deja de ser menos capital. ¿Es posible avanzar en la “revolución ciudadana” solo por la vía del sufragio? Además en el marco sesgado de las instituciones antidemocráticas de la V República? Hay, además, que medir que las exigencias actuales de Europa (comenzando por la organización continental del capital, de las empresas, de la producción), las exigencias financieras, etc… constituyen una dificultad mayor suplementaria. LHP lo dice por otra parte abundantemente. Pero ¿cómo podría contemplarse las rupturas necesarias en el marco de procedimientos electorales inexistentes en lo esencial en la UE? Se ve, con Grecia, toda la dificultad que hay para pensar una estrategia de ruptura una vez el país enredado en las exigencias actuales de la UE y las exigencias monetarias. Es por otra parte de la mayor importancia seguir y apoyar las elaboraciones de Syriza para enfrentarse a estos problemas.

Es precisa la movilización dice pues, con razón, LHP. Pero, ¿cuál? ¿Qué contenidos, qué formas, qué objetivos dar a la movilización ciudadana? Las últimas elecciones en Grecia muestran claramente, a pesar de las diferencias de sistema electoral, que es imposible separar procesos electivos y presión social más general, extraparlamentario. Se puede suponer que se trata de una regla general. Y que si nadie dispone de la solución ya preparada, hay una discusión a tener sobre la relación compleja entre un proyecto de ruptura (movilizaciones, toma de control, enfrentamientos…) y los procesos electorales estrechamente enmarcados que conocemos.

Es al menos lo que plantean estructuralmente NRC y la GA. No solo ellos, se puede suponer sin gran riesgo a equivocarse. François Delapierre aborda a su manera la misma cuestión en una entrevista en Mediapart. A la pregunta de ¿Esto significa que una dinámica como la del Frente de Izquierdas está irremediablemente condenada al fracaso, en el marco de las instituciones de la V República?, responde sin dudar: “Si. El Frente de Izquierdas quiere dar el poder al pueblo y esto se enfrenta de lleno con las instituciones de la Quinta República. Nuestro proyecto es una revolución ciudadana, y no una alternancia en el marco de esta República…”. Cuestión central pues, de interés general para toda política de ruptura. En cualquier caso –en particular porque abordamos años sin elecciones mayores que planteen la cuestión directa del poder- pero también de forma más general, es de la mayor importancia dar carne y contenido a la “condición primera” que señala LHP: la movilización social y ciudadana.

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR







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