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Francia
Sarkozy: odio antiobrero
13/04/2009 | Tout est à nous! (semanario del NPA)

Sarkozy ha insistido en afirmar en Saint-Quentin su determinación de imponer las contrarreformas cuyo rechazo se expresó masivamente en la huelga y las manifestaciones del 19 de marzo. Ha esbozado igualmente los ejes de una ofensiva contra los trabajadores, la juventud y los anticapitalistas.
Del discurso de Sarkozy en Saint-Quentin, el 24 de marzo, los medios han subrayado sobre todo sus palabras moralizadoras e hipócritas contra "los contratos blindados, los bonos, la distribución de acciones gratuitas o de stock-options en una empresa que recibe ayuda del Estado o que pone en marcha un plan social de amplitud o que recurre masivamente al paro parcial", así como su pretendido pulso con Parisot, la jefa del Medef [la organización patronal francesa]. Pero, como el decreto posterior, no era más que una pantalla de humo destinada a ocultar la realidad de su política, enteramente al servicio de las clases poseedoras.

La puesta en escena -mitin de campaña organizado en la ciudad del nuevo dirigente del UMP, Xabier Bertrand, una sala repleta de forofos entregados de antemano-, así como el propio discurso son en realidad la señal de una ofensiva dirigida contra quienes contestan su política, los trabajadores y los jóvenes, quienes se movilizaron masivamente el 19 de marzo.

La autosatisfacción mostrada por Sarkozy es en si misma una provocación. Ha desgranado una serie de medidas que pretende podrían aliviar las consecuencias de la crisis para los más pobres. Una mejor subvención del paro parcial, la extensión de los contratos de transición profesional, la entrega de una prima de 200 euros anticipando la puesta en marcha del RSA [Renta de Solidaridad Activa-que va a reemplazar a la Renta mínima de inserción], la entrega de otros 200 euros bajo la forma de "bonos de compra de servicios", la supresión o reducción de los dos últimos anticipos del impuesto sobre la renta para las familias de la primera franja de imposición, el aumento ya programado de la asignación a adultos con minusvalías, la entrega anticipada de la prima de vuelta a la escuela... Todas ellas medidas ridículas frente a la explosión del paro (cerca de 80.000 parados más en el mes de febrero) y que, además, ya habían sido anunciadas. En cuanto a los jóvenes, que son las primeras víctimas del paro (32% más en un año), Sarkozy no les propone más que formación de forma alterna y contratos de aprendizaje, con el objetivo de doblar el número, actualmente 600.000. ¡A esto se atreve a llamar un "plan de urgencia"!

Sarkozy se ha mostrado como un defensor de las clases privilegiadas, alabando el blindaje fiscal como "la expresión de una opción de sociedad que valoriza el éxito" y felicitándose de los planes de rescate de los bancos o de su plan de relanzamiento pretendiendo que, contra toda realidad, mientras vienen uno tras otro los planes de despido, habrían incluso "producido intereses" o permitido "salvar miles de empleos".

"Autonomía de las universidades", "reforma de la enseñanza media", reforma de la función pública y no sustitución de un funcionario de cada dos que se jubilen... Sarkozy ha dicho que no cederá.

Muy consciente del auge de la revuelta contra su política al servicio de los privilegiados, ha esbozado los ejes de su ofensiva contra la protesta de los trabajadores y de la juventud.

Oponiendo en numerosas ocasiones a "quienes se manifestan" contra "los que no se manifiestan, esa mayoría silenciosa que no tiene los medios para ponerse en huelga", ha anunciado nuevas medidas represivas contra los jóvenes -pertenencia a una “banda” o intrusión en un establecimiento escolar sancionados con penas de prisión- con el pretexto de "combatir el recurso a la violencia" o la "intimidación". Y es como continuación de este anuncio de una política aún más centrada en la seguridad cuando ha evocado Guadalupe y la "violencia" y la "intimidación" que habrían sido utilizadas allí.

Igual que ha tomado por objetivo también -y no es por casualidad- a los "anticapitalistas", "quienes quieren destruirlo (el capitalismo) y que, al mismo tiempo, no nos engañemos, destruirán la libertad".

http://www.npa2009.org/content/sarkozy-à-saint-quentin-hargne-anti-ouvrière


Luchas y debates: la continuidad del 19 de marzo en la práctica.


Todo el sindicalismo está atravesado por debates intensos sobre la ausencia de continuidad al 19 de marzo.


¿Están las direcciones sindicales cortadas de los asalariados que esperan nuevas perspectivas, como sugiere un sondeo BVA del post-19 de marzo? Raramente se habrá visto una tal floración de mociones, llamamientos, asambleas, expresando inquietud o cólera, con decisiones locales que pasan a los actos. Pero otro sondeo Ifop muestra también que, si los sectores combativos se niegan a esperar, una parte de los trabajadores vuelve ahora su esperanza hacia el sindicalismo (57% de opiniones positivas globales, 60% entre los obreros, 65% en el caso de los menores de 35 años), incluso los jóvenes. Por otra parte, los dos movimientos (cólera de los más combativos, esperanzas de los sectores "nuevos") no se contradicen en absoluto.



La reunión nacional extraordinaria de las estructuras de la CGT, el 1 de abril, ha confirmado las críticas y la necesidad de discusión. La secretaria confederal, Maryse Dumas, no oculta el número elevado de interpelaciones. Pero, entre ellas, las proposiciones concretas son difíciles de formular y de hacer converger para imponerse. Si no hay duda de que una parte de la intersindical nacional no quiere en absoluto la confrontación, toda la cuestión está en saber cómo ejercer la mejor presión sin dividir o sin aislarse.



La exigencia de precisión reivindicativa (el abc del sindicalismo) es, desde este punto de vista, decisiva. Pero ni siquiera la CGT intenta destacar, para llevar a cabo el debate, algunas reivindicaciones precisas, que sus militantes apoyan a menudo sobre el terreno, como los 200 euros [marcan el camino: tras un mes y medio de huelga general en Guadalupe y Martinica, estos territorios han conseguido un aumento en 200 euros para todos los trabajadores que ganaban menos de 1,4 veces el salario mínimo; el NPA propone esta reivindicación también en Francia]. Se mantiene en una exigencia de "negociación", pero ¿con qué contenido? Sólo la dirección nacional de Solidaires plantea "cinco medidas de urgencia" (despidos, salarios, servicios públicos, fiscalidad, estatuto salarial) y defiende "la huelga general interprofesional". Pues "no proponerla (...) es como si no hubiera tenido lugar". Solidaires defiende el "pluralismo" del debate sindical y apoya la construcción de "colectivos" militantes diversificados. Sin embargo, Solidaires permanece en la intersindical. Es decisivo, cuando algunas estructuras se plantean la cuestión de la eficacia de la unidad, incluso en las filas de la CGT.



Comienzan a acumularse las fechas de acciones locales unitarias: el 8 de abril, en el Havre y en Auxerre, el 14 de abril en Besançon, el 29 en el Val-d´Oise. Por otra parte, la CGT ha anunciado un mes de abril muy "ocupado", dando a entender que eso haría presión por una nueva huelga en el mes de mayo. En París, la asamblea de sindicados CGT ha discutido una iniciativa. Otros sectores estiman, al contrario, que la escala local es en vano, pues la respuesta no puede ser sino global. Porque, como dice Pascale Montel, metalúrgico CGT del Norte (La Voix du Nord, 5 de abril): "Es hoy cuando se despide, cuando se cierran las empresas, cuando hay pérdidas de salarios de 300 euros para algunos asalariados. No es peleando solos como se puede ganar".


http://www.npa2009.org

Traducción: Alberto Nadal para VIENTO SUR





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