aA+
aA-
Grabar en formato PDF
Ley Wert
Una embestida contra la lengua catalana
07/01/2013 | Robert González

El objeto del presente artículo es explicar por qué el anteproyecto de Ley Orgánica por la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) –más conocida como Ley Wert–supone el mayor ataque a la lengua catalana desde la dictadura franquista y puede significar retrocesos sociales de gran calado. De hecho, otros artículos publicados en Viento Sur ya dan cuenta del giro neoconservador y neoliberal que contiene la contrarreforma educativa impulsada por el PP /1; es por ello que me centraré exclusivamente en desgranar cómo la Ley Wert posterga a la lengua catalana a niveles preconstitucionales. Así, el foco se situará en la dimensión recentralizadora de la ley en cuanto a recuperación de competencias del Estado central frente a las CCAA o, dicho sin eufemismos –como el propio ministro de educación alardeó en el Congreso–, la voluntad del gobierno del PP de españolizar a los alumnos catalanes.

En primer lugar, realizaré una breve introducción histórica a la cuestión lingüística en la escuela en Catalunya y, posteriormente, analizaré los dos ejes básicos del ataque que la LOMCE supone para la lengua catalana en las escuelas y las repercusiones que dicho ataque puede tener en la sociedad catalana. Finalmente, me centraré en las estrategias de resistencia, movilización social y desobediencia civil que ya han aparecido en Catalunya contra la Ley Wert.

Breves notas históricas sobre la enseñanza del catalán en la escuela

Históricamente, el catalán ha tenido una posición precaria dentro del sistema educativo. La construcción del sistema de enseñanza en España, producida con un retraso considerable al resto de países occidentales, se realizó bajo la hegemonía de la burguesía oligárquica y tuvo un marcado carácter centralista y antidemocrático. Como consecuencia, el sistema de enseñanza en el siglo XIX se especializó en el control ideológico, la imposición religiosa y la transmisión de la cultura nacional “normalizada”, esto es, la definida por los grupos dominantes y, por lo tanto, al margen de otras identidades culturales y lingüísticas diferenciadas, tales como la catalana, la gallega o la vasca /2.

A nivel social, el catalán sufría desde el siglo XVIII una situación de diglosia [tipo de bilingüismo en que una de las lenguas se utiliza para las funciones formales –educación, literatura, religión, etc.– y en la mayoría de escritos; mientras que la otra tiene un uso informal (en la familia, etc.) y fundamentalmente oral], y se encontraba recluido en el ámbito doméstico y folclórico. La recuperación del catalán que supuso el movimiento cultural de la Renaixença, así como el catalanismo político de finales del siglo XIX y del primer tercio del siglo XX, no impidieron que continuara la relegación del catalán de las escuelas y institutos públicos y su reclusión en iniciativas aisladas y dispersas, municipales, privadas y autogestionadas /3.

La situación mejoró notablemente con la llegada de la Segunda República y la hegemonía de las ideas regeneracionistas de la Institución Libre de Enseñanza, o incluso de los planteamientos emancipatorios de la Escuela Moderna de Ferrer i Guardia. Pero de todas formas, y no por casualidad, no fue hasta la revolución de 1936, mediante la expropiación de la extensa red de escuelas religiosas de Catalunya, cuando el catalán consiguió garantizar su presencia a través del Consejo de Escuela Nueva Unificada. Como es bien sabido, la experiencia revolucionaria resultó efímera, pero no está de más destacar que no fue hasta entonces, con una revolución de carácter libertario y proletario, cuando el catalán alcanzó a acceder con normalidad al sistema escolar.

La dictadura franquista truncó toda la obra republicana (y evidentemente la revolucionaria) en éste y otros campos. Además de la desaparición del catalán en el sistema educativo, durante la dictadura se produjeron importantes cambios sociodemográficos en la población catalana, con la llegada de más de un millón de trabajadores procedentes del resto de España en las oleadas migratorias de los años 60 y 70.

En el momento de la llegada de la democracia y la recuperación de la autonomía de Catalunya la lengua catalana estaba en una situación desoladora: varias generaciones de catalanoparlantes que no habían podido estudiar su propia lengua y una importante población inmigrada de clase trabajadora que no había aprendido catalán. Ese peligro de segregación social por motivos lingüísticos fue visto claramente por la propia población trabajadora de origen inmigrante, y no es casualidad que la inmersión lingüística en catalán en las escuelas tuviera sus primeras experiencias en Santa Coloma de Gramenet. Estas experiencias contarían, por otro lado, con el apoyo entusiasta de las familias implicadas, así como del movimiento obrero. Cabe destacar que todas las fuerzas políticas y sindicales de la izquierda sin excepción alguna apoyaron y apoyan en la actualidad la política de inmersión lingüística en Catalunya. En todo caso, sobre la necesidad y la bondad de las políticas de inmersión lingüística que se han dado en Catalunya desde 1983, y sobre el amplio consenso social y político de las mismas, existe ya otro artículo en esta misma web /4. La lectura de este texto puede resultar imprescindible para completar esta precipitada introducción.

Finalmente y para entender la gravedad de los cambios que propone la Ley Wert respecto al catalán, hay que tener en cuenta las siguientes consideraciones: 1) el hecho de que el catalán sea la lengua vehicular de la enseñanza en Catalunya desde 1983 no ha perjudicado al alumnado catalán en el aprendizaje del castellano; 2) la aplicación de la ley de 1983 fue muy lenta, paulatina y partió de la implicación y complicidad de la comunidad educativa. Así, si bien es cierto que la ley recomienda el uso del catalán en todas las materias (excepto en la de lengua castellana) todavía hoy, especialmente en la enseñanza secundaria, algunos profesores imparten sus materias en castellano sin ningún problema; 3) a pesar de las campañas de los sectores españolistas y reaccionarios, que ya desde la aprobación de la ley se opusieron a la inmersión lingüística, sólo 12 familias catalanas han pedido la enseñanza en castellano en los últimos 30 años /5; y 4) el catalán sigue siendo una lengua minorizada, y su defensa un imperativo para todo pensamiento progresista o emancipatorio, pues la desaparición de una lengua supone la desaparición de una cultura, de un modo de vida, de una historia. Seria casi una hecatombe en términos culturales y humanísticos.

La pérdida de estatus: de asignatura instrumental a materia de especialidad

La Ley Wert es una (contra)reforma de la LOE, que, a lo largo de 68 largas páginas, modifica de manera sustancial la actual legislación vigente en materia educativa. Una de las principales modificaciones es una nueva jerarquización de las materias impartidas en la educación primaria, en la secundaria obligatoria y en el bachillerato.

Por lo que respecta a la materia de lengua catalana, en la educación primaria, ésta pasa del actual estatus de asignatura instrumental ––que es el rango más elevado– al degradado y terciario de asignatura de especialidad /6, por debajo de los rangos de troncal (Matemáticas, Lengua Española, primera Lengua Extranjera) o de materias específicas (por ejemplo, la segunda lengua extranjera). Esta perdida de rango puede traducirse en una pérdida de horas de impartición de la materia en todos los niveles.

Además, otra de las reformas estrella que incorpora le Ley Wert, la recuperación de las famosas reválidas al finalizar sexto de primaria, excluye a las materias de especialidad, con lo cual –y en un lógica resultadista que impone la ley– es fácil prever una pérdida paulatina de importancia de una materia que no va a contar para pasar a la siguiente etapa, en un proceso selectivo y totalmente contradictorio con las funciones de integración social y de capacitación para la población que debería tener la educación pública (reforma del artículo 21 de la LOE).

Por lo que se refiere a la educación secundaria obligatoria (ESO), se propone una jerarquización similar de las materias, y la lengua y literatura catalanas vuelven a quedar relegadas a la tercera división de las materias de especialidad, por debajo, por ejemplo, de Religión, que tiene rango de materia específica (art. 24 LOMCE, p. 24 del borrador). Este bajo estatus permitiría que un centro impartiera una sola hora de clase de catalán a la semana, frente a las tres actuales.

Como corolario, el artículo 29, que hace referencia a la “Evaluación Final de la ESO”, es decir, la segunda reválida, excluye de este examen a las materias de especialidad, entre ellas al catalán. Huelga decir que una materia que no es examinada en un sistema educativo selectivo como el que plantea la Ley Wert perderá necesariamente importancia para el alumnado, y se transformará en una de las mal llamadas asignaturas “marías”. Además, este examen único, que determinará el acceso de los alumnos al Bachillerato o a los Ciclos Formativos de Grado Medio, será diseñado y establecido por el Ministerio de Educación, en un alarde más de recentralización competencial, uniformización cultural y falta de respeto por las culturas minoritarias y las naciones que conforman el Estado español. En esta misma línea, véase también el artículo 31 de la LOMCE, que explica cómo se obtiene el título de la ESO. El 70% se obtendrá de la nota media de las materias cursadas durante los cuatro cursos, ponderada a su peso en horas. Además, la reválida, de la cual están excluidas las materias de Lengua y Literatura Catalanas, contará un 30%. El peso, pues, del conocimiento de la lengua y literaturas propias de un ciudadano de Catalunya en la obtención del título de enseñanza obligatoria, podría ser menor incluso que el de Religión. No es de extrañar que la LOMCE obtenga el rechazo unánime de la sociedad civil catalana. A ningún pueblo le gusta ser pisoteado de esta forma.

Finalmente, por lo que atañe al Bachillerato, el artículo 34bis de la LOMCE sigue, en la misma línea que en los otros niveles, relegando el aprendizaje del catalán al rango de asignatura de especialidad, en el furgón de cola tras las troncales generales y las troncales de opción propias de cada especialidad del Bachillerato, detrás incluso de las asignaturas específicas que también son de carácter opcional /7. Por lo tanto, en Bachillerato el estudio de la lengua y literatura propias ya no es ni de tercera, sino de cuarta categoría. La agresión llega al nivel de escarnio. Para acabar, el nuevo artículo 36bis, sobre la Evaluación Final del Bachillerato, excluye de nuevo del consabido examen selectivo a las materias de especialidad como la Lengua y Literatura Catalanas. Es sabido por todas las personas que trabajamos en la educación que el actual curso de Segundo de Bachillerato (igual que el antiguo COU) tiene un fuerte carácter preparatorio de dicho examen y las nefastas consecuencias que puede tener la exclusión de las materias de Lengua y Literatura Catalanas. Más allá, el subapartado 2 del mismo artículo, abre la puerta a que ni siquiera sea necesario aprobar la materia de catalán para obtener el título de Bachillerato, pues “en aquellas Comunidades Autónomas en que los alumnos cursen Lengua Cooficial y Literatura, sólo se computarán dos materias en el bloque de asignaturas de especialidad, con independencia de que los alumnos puedan cursar en total tres materias de dicho bloque”.

Una puerta abierta a la segregación por motivos lingüísticos

El sistema de inmersión lingüística, implantado en Catalunya desde 1983, ha sido un elemento de cohesión social entre los hablantes de ambas lenguas, al tiempo que ha conseguido un avance significativo del catalán en número de hablantes, lectores y personas con capacidad de escribir en catalán /8. Este sistema, que ha sido avalado y alabado por numerosos organismos internacionales, se basa en considerar al catalán como lengua vehicular de la enseñanza. Así pues, en Catalunya todos los alumnos, con independencia de su origen o de su lengua materna, pueden estudiar en catalán. Ello ha permitido que decenas de miles de castellanoparlantes de clase popular aprendieran con solvencia una lengua, que de otro modo les hubiera sido ajena, al tiempo que ha garantizado un derecho individual y colectivo fundamental para todos los catalanes. Pues bien, la Ley Wert pretende acabar con esto de un plumazo, mediante una disposición adicional.

La disposición adicional trigésima novena parte de un análisis falso de la realidad y, por tanto, propone soluciones erróneas a un supuesto conflicto lingüístico, soluciones injustas que pueden acarrear graves consecuencias sociales. A priori, a alguien lego en la materia le podría parecer de sentido común que, al ser Catalunya un país “bilingüe” /9, catalán y castellano se repartiesen la condición de lengua vehicular a partes iguales tal como propone más o menos la ley. Pero se partiría de la falsa consideración que catalán y castellano son equiparables. No es necesario volver a citar aquí la minorización que sufre la lengua catalana en su propio país en diversos ámbitos, como los medios de comunicación, la justicia, el ocio, etc., ni volver a explicar que el español es una de las lenguas más habladas del mundo. Pero además, ¿a que necesidad responde este cambio? ¿A la demanda de la sociedad catalana castellanoparlante? No lo parece, como ha quedado sobradamente argumentado. Lo que quiere la LOMCE es revertir el proceso de recuperación del catalán, ya que lo asocia a un crecimiento del catalanismo y pretende, como siempre ha hecho la derecha española, imponer la hegemonía de una nación española uniforme, castellana y, además, conservadora, cuando no reaccionaria.

La disposición incluso va más allá y se atribuye funciones que sobrepasan las del legislador para entrar en las tareas de la administración de justicia al establecer medidas contra un probable incumplimiento por parte de la administración educativa catalana, a la que se pide el haraquiri de su política estrella: la inmersión lingüística. Así, en su apartado 2D, la disposición afirma que mientras catalán y castellano no sean vehiculares a partes iguales, si los padres solicitan que su hijo estudie en castellano, la Generalitat deberá pagarles una escuela privada.

Además de las repercusiones sobre la lengua catalana, las consecuencias sociales de romper con la exitosa política de inmersión lingüística podrían ser mucho más graves: ruptura del consenso lingüístico, segregación del alumnado en función de su lengua materna, guetización y pérdida de horizontes escolares y profesionales de las comunidades castellanoparlantes de clase obrera, etc.

Las respuestas al ataque: movilización unitaria y desobediencia civil

La situación de la lengua catalana en la escuela vuelve, pues, a estar en grave riesgo. A la Ley Wert cabría añadir las distintas sentencias del Tribunal Supremo (junio 2009) y del Tribunal Constitucional (junio 2010 y septiembre de 2011, esta segunda interlocutoria), para determinar que el ataque es por tierra, mar y aire, y que para resistirlo apenas quedan ya paraguas legales. Por eso, a pesar de lo desagradable que es coincidir en cualquier terreno con el actual gobierno neoliberal de la derecha catalana, todas las organizaciones políticas de izquierdas, fuerzas sindicales, sociedad civil y, por supuesto, la comunidad educativa, han cerrado filas en defensa del modelo de inmersión lingüística y no han dudado en salir a la calle para defenderlo. Ahora bien, si la ley se aprueba en los términos actuales, no serán suficientes las concentraciones y las marchas, y la desobediencia civil será el camino que miles de profesores, madres, padres y alumnos tomarán sin duda alguna para mantener viva una lengua y una cultura.

7/01/2013

Robert González es profesor de ciencias sociales, geografía e historia y miembro de USTEC y de Revolta Global-Esquerra Anticapitalista.

Notas

1 Ver Salazar-Alonso, C. (2012), “¿Hemos estudiado por encima de nuestras posibilidades?, en:

http://www.vientosur.info/spip/spip.php?article7301

y el anteproyecto Lomce analizado en:

http://www.vientosur.info/spip/IMG/pdf/1-1_Analisis_anteproyecto_LOMCE.pdf

2 García Gracia, M. (2003) “El sistema de enseñanza como construcción histórica y social” en Francisco Fernández Palomares (Coord) Sociología de la Educación. Madrid: Pearson, Prentice Hall.

3. Díez, X. (2012), “La insoportable lleugeresa del català a l’escola. Les amenaces politiquees contra la immersió lingüística” en Docència, num 33, pp 15-17

4 Caussa, Martí (2012) “Que es y que no es la immersión lingüistica”, en: http://www.vientosur.info/spip/IMG/pdf/Argumentos_castellano_2.pdf

5 Ver el discurso del David Fernámdez, diputado de la CUP, en el pleno de investidura de los días 20 y 21 de diciembre: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=161349, donde dice: “Los felicito porque durante veinte años de guerra mediática, política y judicial contra nuestra lengua, contra el catalán de todos, contra la inmersión lingüística, han conseguido, después de veinte años de tener todos los recursos, que doce familias de cincuenta mil no quieran estudiar en catalán. Los felicito de todo corazón y les recuerdo que la misma ofensiva… (Aplausos.) Gracias. Y les recuerdo que la misma ofensiva no es solo en Cataluña, también pasa en el País Valenciano y en las Islas Baleares, donde han hecho la misma ofensiva españolista y resulta que el 87 por ciento de los niños y las niñas de las Islas Baleares quieren estudiar en catalán y que hay cien veinticinco mil familias en el País Valenciano que se han matriculado en valenciano, el catalán de todos también, y no les dejan. Eso sí que es exclusión masiva y apartheid lingüístico”.

6 Ver página 15 del anteproyecto de LOMCE por el que se modifica completamente el articulo 18 de la LOE.

7 Entre estas materias se encuentra, para desgracia de la formación del pensamiento crítico, la Filosofía, que por primera vez pierde su carácter obligatorio.

8 Ver página 15 del anteproyecto de LOMCE por el que se modifica completamente el articulo 18 de la LOE.

9 En realidad en Catalunya se hablan más de 200 lenguas.





Facebook Twitter Telegram RSS

vientosur.info | Diseño y desarrollo en Spip por Freepress S. Coop. Mad.
 
Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual Los contenidos de texto, audio e imagen de esta web están bajo una licencia de Creative Commons