aA+
aA-
Grabar en formato PDF
Anticolonialismo
Homenaje a Abdelkrim El Khatabbi, fundador de la unidad mabrebí
25/02/2013 | Hamadi Aouina


[Hace poco más de 50 años, el 6 de febrero de 1963, Abdelkrim El Khatabbi moría en El Cairo, en un exilio “elegido”, tras haber vivido encarcelado
por la potencia colonial francesa durante 20 años, de 1927 a 1947, en la isla de la Reunión. Este texto de Hamadi Aouina rinde homenaje a quien dirigió
la resistencia anticolonial contra los ejércitos español y francés durante la “guerra del Rif”].

Abdelkrim -porque la posteridad recuerda más el nombre que el apellido, un poco como en el caso de Guevara, del que se recuerda sobre todo el “Che”- es
nuestro “Che”, el nuestro, el de los magrebís. Si se establece aquí la relación entre los dos personajes es para señalar la proximidad de su combate: el
antiimperialismo. El propio Guevara reconoció en Abdelkrim a su predecesor, cuando, de visita en El Cairo, en 1959, un año después de la victoria de la
revolución castrista contra la dictadura de Batista, pidió reunirse con el exiliado “rifeño” de El Cairo: Abdelkrim El Khattabi.

Para la pequeña historia, hay que contar que fue por intermedio de un tal Alberto Bayo como Guevara y sus compañeros tuvieron conocimiento de la “epopeya
de oro y de sangre” de Abdelkrim (es el título de un libro escrito por Zakiya Daoud en 1999). Bayo participó en las filas del ejército en la guerra del
Rif, pero era uno de los pocos responsables militares que simpatizaba con los resistentes “rifeños”. Se encontrará en las filas “republicanas” durante la
guerra civil española de 1936 contra los fascistas de Franco, en las filas de los resistentes durante la Segunda Guerra Mundial y, al comienzo de los años
1950, en México al lado de Fidel Castro, Raul Castro y Che Guevara. Castro cuenta que fue Alberto Bayo quien les inició en la lucha de guerrillas, ya que
este último había dado sus primeros pasos en este tema en el Rif marroquí.

El encuentro entre los dos guerrilleros no tuvo la publicidad que suele acompañar a este tipo de reuniones e incluso las fotos tomadas en aquella ocasión
fueron robadas por las autoridades consulares marroquíes, en la buena tradición estalinista según la cual se borran los rostros de los “vencidos” de los
clichés (de la revolución bolchevique o de la revolución china). Abdelkrim, como muchos combatientes revolucionarios, incluso muertos, hace aún temblar las
bases de poderes que se han consolidado en la negación de su contribución a la lucha contra la dominación colonial imperialista. En Túnez, es la epopeya
“Youssefista” la olvidada, al precio de la ejecución de un millar de partidarios de Salah Ben Youssef y el asesinato de este último en Frankfurt en 1961.
En Argelia, se borró toda una parte de la historia anticolonial y numerosas figuras de ella como la de uno de los fundadores de la Estrella Norteafricana,
Messali Hadj, y de tantos otros que cayeron en el olvido, liquidados físicamente muchos de ellos. Y por una casualidad que merece atención, un hilo rojo
corre entre estos “olvidados”, estos “vencidos” de la Historia y remonta a Abdelkrim.

Con ocasión del cincuentenario de su muerte, queremos recordar a los jóvenes que despiertan a la política con ocasión de la crisis revolucionaria que barre
el mundo árabe en sus dos alas del Magreb y del Machrek, la importancia de este personaje clave para la comprensión de nuestra historia contemporánea. A
contrapié de la nueva moda de las genealogías mitológicas verticales que hacen envejecer las provincias de nuestras regiones a golpe de milenios: “3.000
años para Túnez…”, “7.000 años para Egipto…”, y cuyos protagonistas padecen amnesia en lo referido al período contemporáneo, el del siglo XX, que vio
nacer, con Abdelkrim y su guerra del Rif de 1921, nuestra larga lucha contra el colonialismo francoespañol.

Es cierto que hemos heredado esta tradición de las genealogías míticas, “puro producto” de los franceses y de sus “cosas de galos”. Son esos mismos
franceses los que nos han enseñado que valía más festejar a “Vercingetórix” que no hablaba ni se consideraba evidentemente “francés”, contra “romanos” que
no eran, en ningún caso, los antepasados de los habitantes de la península italiana de hoy, más que celebrar la memoria de Augusto Blanqui, el
revolucionario que pasó tres cuartas partes de su vida encarcelado por los “versalleses” y sus antecesores thermidorianos, u honrar a la Comuna de París de
1871 y su “semana sangrienta” en la que fueron masacrados 30.000 comuneros, sin contar las decenas de miles de presos hambrientos encerrados en los
presidios de Nueva Caledonia y de Cayenne en la Guayana.

Abdelkrim es nuestro Blanqui y su resistencia a la opresión colonial nuestra “Comuna del Rif”. Aguantó con firmeza al ejército español en su guerra de
invasión del Rif marroquí y obtuvo incluso una victoria, la de la batalla de Annual en 1921, donde fue derrotado el general Silvestre, con pérdidas, en el
campo español, estimadas en 17.000 muertos /1. Esta primera derrota de un ejército imperialista tuvo eco hasta en la India, donde Gandhi
saludó la victoria de los resistentes rifeños, y en Indochina, donde Ho Chi Minh reconoció en Abdelkrim su hermano de armas. Fue el mismo Ho Chi Minh
quien, desde París, organizó con la ayuda del joven Partido Comunista la solidaridad de los trabajadores de las colonias en favor de los resistentes. Esto
era tanto más necesario en la medida que la potencia colonial francesa que ocupaba la mitad sur de Marruecos declaró a su vez la guerra a Abdelkrim y sus
guerrilleros. Y fue el mariscal Pétain quien tomó el mando de la ofensiva francesa reemplazando al general Lyautey, al que se consideró no suficientemente
“duro”. Para acabar con esta resistencia armada, no dudó en utilizar los bombardeos químicos con la utilización del famoso gas “Hypérite”, llamado también
“gas mostaza”, utilizado abundantemente y cuyos efectos se notan aún hoy en el Rif.

De esta solidaridad que duró hasta la rendición de Abdelkrim en 1926, nacería, en París, aquel mismo año, la Estrella Norteafricana. Esta Estrella
Norteafricana organizó a los trabajadores de origen magrebí en un marco de lucha común, que tenía por programa la liberación del conjunto de las tres
colonias del Magreb. La ideología y el programa de esta Estrella Norteafricana se inspiraban en la epopeya de Abdelkrim y sus consignas unificadoras. En el
momento de su rendición, éste habría dicho estas palabras premonitorias: “ Si hubiera habido, en Argelia y en Túnez, al mismo tiempo que en el Rif, una resistencia equivalente, la historia se habría escrito de otra manera". Guevara no decía otra cosa cuando llamaba en el momento de la guerra vietnamita a “¡uno, dos, tres Vietnam!”. Es la idea de dispersar las fuerzas del
enemigo para mejor combatirle.

Estamos hoy en una situación similar. La multiplicación de nuestros levantamientos es una oportunidad para que se dispersen las fuerzas que nos son
hostiles. Sería también una debilidad nuestra no sacar lecciones de las experiencias que nos han precedido. Honrar la memoria del gran luchador que fue
Abdelkrim, es homenajear a un unificador de las luchas magrebís y a un fundador de la lucha anticolonial del siglo XX.

A su huida, en 1947, del barco que le llevaba de la Reunión hacia Francia y su instalación en El Cairo, retomó su lugar, que había permanecido vacante
durante 20 años, en el seno de la diáspora magrebí en El Cairo. Dirigió el Comité Magrebí en cuyo seno se encontraron naturalmente todas las componentes
del movimiento anticolonial magrebí. Fue en el seno de ese Comité e instruido por la derrota que acababan de sufrir los “ejércitos árabes” en el momento de
la decisión de las grandes potencias coloniales de dividir Palestina y de instalar el nuevo estado colonial sionista, cuando Abdelkrim decidió organizar la
lucha armada a escala magrebí.

Fue cosa hecha a partir de 1952 en Túnez, el 18 de enero, y en Marruecos los meses siguientes esperando al 1 de noviembre de 1954 en Argelia. La estrategia
que fundaba esta acción era la mejor forma de combatir al imperialismo francés. El proyecto era un proyecto unificador para el conjunto de la región.
Sectores opuestos a este proyecto, optando por aliarse con el ocupante, hicieron abortar y dieron un golpe severo a la unión de esta región. Dominan desde
hace medio siglo la región y las revoluciones en curso son la mejor respuesta a esta división mantenida por las clases dirigentes y posesoras.

Esta es una buena razón para recordar a Abdelkrim y su epopeya. Tenemos que rechazar la amnesia y encender de nuevo la llama de nuestro combate unitario
contra todas las formas de dominación interna y externa. Abdelkrim es un jalón de toda una genealogía militante cuyo combate debemos perpetuar.

23/02/2013


http://www.contretemps.eu/interventions/hommage-abdelkrim-el-khatabbi-fondateur-lunité-maghr

ébine

Notas

1/
El pasado año 2012 el rey de España condecoró a la unidad militar que sucedió en el ejército español a la que combatió en la guerra colonial de Marruecos (ndt). Ver http://www.vientosur.info/spip.php?article7162

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR





Facebook Twitter Telegram RSS

vientosur.info | Diseño y desarrollo en Spip por Freepress S. Coop. Mad.
 
Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual Los contenidos de texto, audio e imagen de esta web están bajo una licencia de Creative Commons