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Vietnam
El general Giap, estratega de la libertad, ha muerto
15/10/2013 | Daniel Roussel

[El general Vo Nguyen Giap, héroe militar de la independencia vietnamita y artífice de la derrota francesa en Dien Bien Phu, murió el pasado viernes a la edad de 102 años. Recapitulamos su historia extraordinaria con este retrato de Daniel Roussel, publicado en l’Humanité Dimanche del 21 de octubre de 2010.]

Es curioso que aprendiera el arte de la guerra nada menos que en manuales franceses. Como también el marxismo, por cierto… El general Vo Nguyen Giap, leyenda viva en Vietnam, es el estratega que provocará, en 1954, la derrota de Dien Bien Phu y el fin de la guerra colonial francesa. Después, en 1973, obligará a EE UU a dar por concluida su agresión. En 1975 pondrá en fuga al ejército “fantoche” de Vietnam del Sur, con lo que el país quedará reunificado. Giap es reconocido desde entonces por sus homólogos como uno de los jefes militares de más talento, un estratega de la guerra popular. Pero ante todo es, para los vietnamitas, el representante más fiel del pensamiento de Ho Chi Minh, padre de la independencia vietnamita.

Fiel a sus ideales

Nacido el 25 de agosto de 1910 en An Xa, una pequeña aldea del centro del país, hijo de un agricultor arrocero y sucesivamente maestro, periodista, general del ejército y dirigente político, Giap era el último superviviente de la vieja guardia de Ho Chi Minh. Respiraba inteligencia, la fuerza tranquila. Fiel a sus ideales, abierto al mundo y a sus cambios, siempre se mantuvo cerca del pueblo y sensible a sus penurias. En 1986 apoyará una política de renovación económica, el Do Moi, que permitió iniciar en Vietnam una dinámica de crecimiento.

El hombre era más bien afable, le gustaba hablar francés, su mirada era directa, cerraba el puño con firmeza, se adivinaba al dirigente. Le he visto personalmente decenas de veces a lo largo de 30 años. Para él nunca hubo temas tabú, pero adoptaba un tono seco cuando se trataba de cuestiones que le irritaban. Lo comparaban con “un volcán cubierto de nieve”. Fue el hombre de los braseros, pero muy a su pesar, pues se consideraba“el general de la paz”. Un centenario que, hace todavía dos años, afirmaba la soberanía de Vietnam sobre las islas reivindicadas por China. Vivía apaciblemente en Hanoi, a dos pasos de la plaza Ba Dinh, donde Ho Chi Minh había proclamado la independencia el 2 de septiembre de 1945.

Vo Nguyen Giap luchó en la universidad de Hue. “Hicimos huelga para denunciar la tiranía del director y la prohibición de leer periódicos progresistas.” Instalado en casa de un profesor vietnamita “antimandarín y anticolonialista”, descubrió el marxismo “en libros franceses”, entre ellos Del comunismo de Éditions sociales. Concluyó sus estudios en Hanoi, donde resultó elegido presidente del comité de periodistas de Tonkín. Siendo profesor de historia y periodista, pasó a la clandestinidad tras el estallido de la segunda guerra mundial.

En 1944 creó, a petición de Ho Chi Minh, las brigadas de propaganda armada. El 2 de septiembre de 1945, Ho Chi Minh proclamó en Hanoi la independencia de Vietnam. Vo Nguyen Giap fue nombrado entonces ministro de Interior, encargado de los asuntos militares. El 23 de noviembre de 1946, la marina francesa bombardeó el puerto de Haiphong, causando miles de víctimas civiles. El 19 de diciembre de 1946, el Viet-minh atacó las posiciones francesas en Hanoi, marcando el inicio de la guerra de independencia, que durará ocho años. En 1954, tras casi un siglo de ocupación colonial, la batalla de Dien Bien Phu, “del tigre y del elefante”, pondrá fin a la guerra de Indochina. Giap brillará haciendo gala de todo su talento como estratega militar.

La batalla decisiva de Dien Bien Phu

El 7 de mayo de 1954, al grito de “di, di” (adelante, adelante), los soldados de Giap toman el campamento fortificado francés tras 55 días y noches de combate encarnizado. La victoria es total y abre la vía de los acuerdos de Ginebra del 21 de julio y del final de la primera guerra de Vietnam. El general Henri Navarre, nuevo comandante en jefe en Indochina, había llegado en mayo de 1953 con la misión de encontrar una salida honrosa frente a una guerrilla Viet-minh convertida en un ejército, que hostigaba y combatía al cuerpo expedicionario francés en todos los rincones del país. El 20 de noviembre de 1953, con el código “Operación Castor”, Navarre lanzó a sus paracaidistas sobre Dien Bien Phu, situada en el extremo occidental de Vietnam, junto a la frontera con Laos. El objetivo era cortar el camino de las tropas del Viet-minh que se dirigían hacia Laos. “Sin embargo”, explica Giap, el principal objetivo del estado mayor francés, y tal vez también de EE UU, “consistía en establecer un campamento fortificado para atraer a nuestras fuerzas y tendernos una trampa obligándonos a librar una batalla decisiva lejos de nuestras bases. Cuando reforzaron el campamento para que fuera inexpugnable, como decían Navarre y el general estadounidense Daniels, esperaban nuestro ataque porque querían romper Vietnam, aniquilar nuestras fuerzas. De ahí que el general De Castries, comandante del campamento, lanzara octavillas sobre nuestras posiciones para retarme a atacar.

Según los generales chinos que aconsejan a Giap, en una batalla en campo abierto hay que suplir la menor potencia de fuego frente a un enemigo mejor armado por una marea humana que lo arrolle. “Al principio, cuando los franceses se instalaron en Dien Bien Phu, el campamento todavía no había sido reforzado. En diciembre de 1953, una parte de mi Estado Mayor, acompañado de los consejeros chinos, que me había precedido, preparó un plan de ‘ataque relámpago, victoria rápida’ en 2 días y 3 noches. Por supuesto, era posible lanzar un ataque rápido, pero los informes indicaban que el campamento fortificado se había convertido en poco tiempo en una especie de erizo gigante con kilómetros de vallas de alambre de espino, trincheras, torretas fortificadas, una pista de aterrizaje para grandes aviones de transporte, tanques y cañones.

La decisión más difícil de mi vida

El 14 de enero, los cuadros políticos dan el visto bueno. Giap duda, pero“todos los que me rodeaban, mi Estado Mayor, los consejeros chinos, estaban unánimemente a favor de un ataque relámpago. Yo no podía dar marcha atrás, el asalto estaba previsto para el 25 de enero. El 24 me entero de que ha habido una filtración, así que aplazo la ofensiva un día. En la mañana del 26 de enero, cuando quedan pocas horas para el asalto, decido cambiar de plan y reagrupar a nuestros soldados varios kilómetros más atrás, para ganar tiempo y organizar un nuevo dispositivo. Antes de partir para Dien Bien Phu, Ho Chi Minh me había dicho: ‘Como comandante en jefe tienes en el frente plenos poderes, pero esta es una batalla muy importante que tenemos que ganar a toda costa. Cuando se está seguro de la victoria se lucha, cuando no se está seguro, no se lucha’.” Giap informa al general que dirige la delegación china, pero sobre todo ha de convencer a su Estado Mayor: “Con nuestro plan de ataque relámpago, ¿estáis completamente seguros de la victoria? Si no lo estáis al 100 %, hemos de decidir otro plan.

De toda mi vida, recuerda, esta fue la decisión más difícil que tuve que tomar. Nuestras tropas estaban llenas de brío desde hacía semanas, no esperaban otra cosa que la orden de atacar el campamento. Los soldados se preguntaban, circulaban rumores: ‘El Estado Mayor es incompetente, es una orden contrarrevolucionaria’.” El nuevo plan logístico se concibió para una batalla de más de 3 meses, hasta el 20 de junio. Giap recordó la máxima de Bonaparte: “Por donde pasa una cabra, puede pasar un hombre; por donde pasa un hombre, puede pasar un batallón”. A través de la jungla y la montaña, bajo los bombardeos y la lluvia incesante de napalm, que los franceses utilizan desde 1950, se habilitan nuevas pistas; se movilizan 260.000 porteadores y 20.000 bicicletas fabricadas en Saint-Etienne trasladarán cargas de 300 kg cada una.

El estado mayor francés no podía llevar la artillería a los altos que dominaban la hondonada y disparar a la vista. Sin embargo, nosotros desmontamos los cañones para trasladarlos pieza por pieza a unos escondites excavados en la ladera de la montaña y diseminando un centenar de piezas de artillería para desviar los tiros de respuesta.”Cavan 45 kilómetros de trincheras y 450 kilómetros de zanjas de comunicación que día tras día socavarán los bastiones fortificados. El 13 de marzo de 1954 a las 9 horas se abate un diluvio de obuses sobre el campamento. Durante semanas, los soldados vietnamitas, como si fueran topos, avanzarán de pasadizo en pasadizo. “Sin embargo, del 20 al 30 de abril nos cortarán las líneas de abastecimiento. Fue un momento muy duro”, admite el general Giap, que pide refuerzos, recurre a la población local y vuelve a levantar la moral de las tropas explicando que se dan las condiciones para una victoria rápida. “El 7 de mayo, hacia el mediodía, vimos izar banderas blancas un poco por todas partes”, recuerda Giap. A las 17 horas, sus tropas hacen prisionero al estado mayor francés, incluido el general De Castries.

Nunca visitó una academia militar

La trampa de Navarre podía funcionar, reconoce Giap, porque con nuestro primer plan de ataque rápido había que movilizar importantes efectivos cuando nos hallábamos a 500 kilómetros de nuestras bases. Navarre estaba convencido de que no podríamos abastecer a nuestro ejército en este campo de batalla desde una distancia superior a 100 km ni durante más de 20 días. Formalmente, Navarre tenía razón.” Oficiales franceses de mofaban de ese soldado que jamás había ido a una academia militar. “Los franceses, al igual que los estadounidenses, siempre han subestimado al adversario, nuestra creatividad, la energía de un ejército popular, de todo un pueblo que se alza por su independencia y su libertad. Castries y Navarre eran oficiales valientes, pero servían a una mala causa. El pueblo francés nos apoyaba, tenía razón.

Durante la guerra con EE UU también tuve que adoptar decisiones importantes y difíciles, pero la experiencia de Dien Bien Phu me ayudó mucho.” En 1959 comenzó la construcción de la pista Truong Son, más conocida por el nombre de “pista Ho Chi Minh”, una gigantesca red de comunicaciones de 20.000 kilómetros que enlazaba el norte de Vietnam con el sur, atravesando Laos y Camboya, un cordón umbilical que, durante 5.920 días, hasta 1975, abastecerá de víveres, armas y municiones a la resistencia del sur y abrirá, a finales de abril de 1975, las puertas de Saigón.

La ofensiva del Tet

En 1967, durante los preparativos de la ofensiva del Tet –que comenzaría en la noche del 30 al 31 de enero de 1968–, Giap propuso una operación contundente en todos los centros de las ciudades sudvietnamitas, contra todos los objetivos de tipo simbólico, como la embajada de EE UU en Saigón, el asedio de la radio y la televisión, del palacio presidencial, de los organismos gubernamentales, de las bases militares, los aeropuertos y las comisarías de policía. Pero su estrategia de golpear con fuerza y rapidez para replegarse inmediatamente después no será aceptada. La dirección del Partido estima que el mantenimiento en todas partes de las posiciones conquistadas dará lugar a una insurrección popular. La ofensiva del Tet será una victoria diplomática y política incontestable, pero al precio de un revés militar que diezmará las mejores fuerzas combatientes de la resistencia en el sur, dirigida por el general Tra Van Tra, cercano a Giap.

Diez días antes, el 21 de enero de 1968, Giap había puesto en marcha del sitio de la base estadounidense de Je Sanh, en el centro del país. “Nuestro objetivo no era la toma de Je Sanh, sino desviar la atención mientras preparábamos la ofensiva del Tet.” El enfrentamiento durará 77 días y Giap levantará el sitio a finales de marzo, poniendo fin así a la ofensiva del Tet.

En diciembre de 1972, EE UU destina 1.200 aviones, de los que 200 eran bombarderos B52, para bombardear durante 12 días y 12 noches las ciudades de Hanoi y Haiphong con ánimo de condicionar las negociaciones de París entre Kissinger y Le Duc Tho. “Nuestras fuerzas armadas abatieron 77 aviones, entre ellos 33 bombarderos B52, un verdadero éxito, y se capturó a cientos de pilotos. Recuerdo que el diario Nhân Dân manifestó al día siguiente en primera plana: ‘El Dien Bien Phu del aire’. Un mes después, los acuerdos de París estaban listos para firmar.

En 1975, Giap toma la iniciativa con la organización de la campaña de Ho Chi Minh durante la que lanza su consigna a los soldados: “Rapidez, audacia y victoria asegurada”. En el bando contrario, un millón de soldados sudvietnamitas deponen las armas, y Saigón es liberada el 30 de abril. “Vietnam Victoria”, titulará l’Humanité, y Roland Leroy afirmará en el editorial, titulado “Un acontecimiento de calibre”: “Está demostrado que un pueblo que lucha por su libertad y su independencia es invencible.

La victoria es una cuestión de tiempo

El general Vo Nguyen Giap fue comandante en jefe del ejército popular durante 30 años. Dejará su puesto de ministro de Defensa en 1980 y en 1982 dimitirá del buró político a raíz de sus divergencias con la dirección del Partido. Seguirá siendo ministro hasta 1991. Giap era partidario de una política de desgaste, pensaba que la victoria es una cuestión de tiempo. “A lo largo de nuestra historia, cada vez que hemos seguido una línea independiente y creativa, hemos tenido éxito, pero cuando hemos tomado por modelos las experiencias de otros países de una manera dogmática, las cosas no han ido bien. Por ejemplo, la reforma agraria se aplicó de un modo que no es vietnamita y fue un fracaso desde todos los puntos de vista: político, económico, social...

21/10/ 2010

http://www.humanite.fr/monde/le-gen...

Traducción: VIENTO SUR





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