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Francia
Crisis del PS, crisis del Frente de Izquierdas
08/09/2014 | Yann Cézard

[El pasado 25 de agosto de 2014, golpe de teatro: Hollande y Valls formaronn un nuevo gobierno para arrinconar a sus disidentes y acelerar la huida hacia adelante en la austeridad.]

Antes de ese golpe gubernamental, la “rebelión” socialista se había mostrado más bien timorata. Se suponía que Benoît Hamon y Arnaud Montebourg encarnaban la izquierda del PS en 2012. Pero el primero ha asumido la austeridad en el ministerio de la educación, el segundo se ha convertido en el bufón del rey vestido con jersey marinero (alusión a la portada de una revista en la que aparecía así ndt). Reducida a migajas e incluso descabezada, lo que queda de la nebulosa de la “izquierda” del PS se ha agitado enormemente tras la debacle de las municipales. Pero el “Llamamiento de los 100” diputados que amenazaba con rechazar el pacto de responsabilidad se ha desinflado: solo 41 diputados se han abstenido al final. Luego los “rebeldes” han votado el proyecto presupuestario y las medidas sobre la seguridad social, las dos claves de bóveda de la austeridad. Esas “izquierdas”, no verdaderamente dispuestas a romper, afirmaban entonces querer preparar el congreso del PS en el otoño de 2015 e incluso soñar con una alianza con Martine Aubry.

Su oposición también es timorata en el fondo. Los rebeldes solo han pedido a Valls reequilibrar el pacto de responsabilidad (y los 50 millardos de bajada de los gastos públicos que la financian) con medidas de relanzamiento del poder de compra para los más modestos. Para ellos, “cambiar de dirección”, es “reequilibrar la política de la oferta mediante una política de la demanda” y “centrar la ayuda en las empresas que tienen verdaderamente necesidad de ella”.

¿Y qué decir por otra parte de EELV (Europa Ecología Los Verdes, nde), que ciertamente ha abandonado el gobierno pero continúa afirmando su pertenencia a la mayoría parlamentaria, califica la oposición del Frente de Izquierdas de estéril, y rechaza la “guerra de las izquierdas” que “beneficiaría al FN”?

Las perspectivas electorales del PS son sin embargo tan catastróficas, el callejón sin salida del gobierno tan manifiesto, que Hamon y Montebourg han decidido pasar a la ofensiva al final del verano, para salvar su propio futuro político, a la que vez que afirmaban seguir siendo ...“solidarios con el gobierno”. Sin embargo es el dúo ejecutivo quien ha decidido cortar por lo sano. Valls había prevenido en la primavera a los parlamentarios socialistas: “la izquierda puede morir”. Esto, para este admirador de Blair, de Schröeder y de su transformación de los viejos partidos socialdemócratas en partidos demócratas a la americana, era sin duda menos la expresión de un temor que una amenaza y casi un proyecto. Este golpe de acelerador no podrá sino tener profundas repercusiones sobre los demás partidos, comenzando por el Frente de Izquierdas.

La estrategia del Frente de Izquierdas

Las elecciones de la primavera han dejado una profunda desorientación en su seno. Esperaba capitalizar en el plano electoral la cólera contra los socialistas. Está en el corazón de su estrategia: superar al PS, “cambiar la mayoría en el seno de la izquierda” para hacerla de nuevo “de izquierdas”. ¿Y por qué no, si hubiera una crisis política, imponer una nueva mayoría y un nuevo primer ministro a François Hollande?

Es este proyecto el que el consejo nacional del Parti de Gauche (PG, Partido de Izquierdas) recordaba en estos términos en febrero de 2014: “Ha llegado el momento (...) de construir una oposición de izquierdas a este gobierno con el objetivo de crear las condiciones de una mayoría de izquierda alternativa”. Y proponía “listas comunes en las municipales con EELV o también con militantes del PS que acepten trabajar con nosotros para el reagrupamiento de todas las personas que rechazan la austeridad”, señalando que: “las elecciones europeas son la gran cita en la que ambicionamos adelantar a las listas gubernamentales”.

Pero las municipales fueron calamitosas para el Frente de Izquierdas (FG, Front de Gauche), porque el PCF renunció a contarse como parte de él, con el fin de preservar a cualquier precio sus posiciones institucionales aliándose con el PS en un gran número de ciudades. Y tras la crisis interna que opuso al PG y al PCF, ¿cómo un Frente de Izquierdas apresuradamente preparado habría podido encarnar en las europeas la oposición a un PS con el que su principal componente se había aliado dos meses antes? No ha podido más que igualar su resultado de las europeas del 2009 (6,3%). Lejos de las ambiciones de comienzos de año.

Ha intentado inmediatamente recuperarse. En la calle, y era efectivamente necesario, asumiendo la proposición del NPA de una manifestación nacional unitaria contra la austeridad el 12 de abril. Pero también de forma más politiquera, intentando romper la solidaridad con el gobierno de los ecologistas y socialistas traumatizados por el choque electoral, pero con un contenido político muy débil. Mélénchon esgrimía la promesa de Grenoble, donde el PG y EELV se habían aliado para derrotar al alcalde saliente socialista ¿Por qué no hacer de ello una experiencia nacional? A partir del 3 de abril, el PG proponía a EELV, de cara a las cantonales y regionales de 2015, construir una “mayoría alternativa” dispuesta a gobernar “sin esperar a 2017”.

El Frente de Izquierdas hacia una nueva crisis

Sin embargo, a lo largo de toda la primavera de 2014, se ha notado la decepción frente a las “rebeliones” ecologistas y socialistas que no pasaban de ser petardos mojados. En su blog, Mélenchon ha vapuleado a sus antiguos compañeros: “El pobre cuchillo sin hoja que había sido agitado con gritos de guerra no ha cortado más que lo que era capaz de cortar: ¡el viento!. Los “rebeldes” han funcionado así como una pantalla útil al crimen, dando la ilusión de una resistencia que se ha borrado oportunamente en el momento de pasar a la acción”.

Pero el PCF no ha reaccionado de la misma forma. Algunos días después de la ridícula capitulación de los rebeldes, Pierre Laurent organizaba una conferencia de prensa con Marie-Noëlle Lienemann (senadora socialista, que acababa de votar a favor del presupuesto de Valls) y Emmanuelle Cosse (secretaria nacional de EELV), para presentar un “documento de trabajo” común para “una estrategia alternativa de izquierdas”. Con gran indignación de los dirigentes del PG, acrecentada más aún por una súplica dirigida por el PCF a la dirección del PS, ¡para exhortarle a aceptar listas comunes en las elecciones senatoriales de septiembre de 2014!

Y Mélenchon ha tenido que denunciar inmediatamente el “guisote de la alternativa de izquierdas” que sacrifica la necesidad de una oposición asumida (“uno no se alía con quienes se combate”) a los apaños entre aparatos: “La alternativa a izquierdas parece más lejana que nunca. En cualquier caso más politiquera que nunca (...). En el registro de los cuchillos sin hoja, se ve que la gama va a ampliarse pronto muy rápidamente. (...) Es completamente posible apartar a componentes del cartel [el Frente de Izquierdas] como han mostrado las elecciones municipales. (...) Estamos prevenidos. La samba de las senatoriales, llevada de nuevo sin vergüenza en nombre del Frente de Izquierdas, muestra que la adicción al PS es a veces irremediable. Se reanudará con las cantonales y las regionales, y así sucesivamente”.

¿Dónde está el desacuerdo entre el PG y el PCF?

Y ya está aquí este verano, de nuevo, la crisis del Frente de Izquierdas, por las mismas razones que en las municipales: el PG es un partido nuevo, sin casi electos, que para existir debe manifestar alto y claro su oposición hacia el PS mientras que el PCF obsesionado por la preservación de su aparato y de sus numerosos electos (cogestionarios de numerosas colectividades), se niega a la ruptura con el PS, por tanto modera su denuncia del gran socio-adversario y baja el listónde una entente con los satélites-disidentes del PS.

Esta falta de independencia respecto al PS es una hipoteca importante sobre el futuro del Frente de Izquierdas, un obstáculo para que pueda obtener beneficiarse del descrédito socialista y aparecer ante las clases populares como una “fuerza antisistema”. Sin embargo, más allá de este desacuerdo de táctica electoral y de postura política, hay claramente acuerdo entre los dos socios sobre el programa y el método.

Mismo programa: medidas estrictamente limitadas al antiliberalismo, no poniendo en cuestión el poder de los capitalistas sobre la economía y sazonadas de un poco de demagogia nacionalista. Sin embargo, tanto el PG como el PCF parecen dispuestos a limar este programa limitado si esto les ayuda a elaborar una alianza electoral ampliada por su derecha.

Mismo método: el PG igual que el PCF solo tienen presente la vía electoral, no proponen a las clases populares más que una perspectiva estrechamente institucional. Uno y otro dan por única verdadera perspectiva a sus militantes una recomposición electoral con otras fuerzas reformistas. El PG intenta sacar al Frente de Izquierdas de su callejón sin salida, incluso amenazando con salir de él. La gesticulación estival de Mélenchon, su dimisión de la presidencia del PG el 22 de agosto (para ser “más libre” a la hora de hablar) son episodios de esta pelea. Pero el PG está él mismo cogido en estas cortapisas políticas.

Lo que podría cambiar el clima político serían unas experiencias de movilizaciones de masas que emprendieran pruebas de fuerza con la patronal y el poder, que permitieran al mundo del trabajo imaginar que una política diferente sería realmente posible. No la magia de una extraña coalición electoral iluminando al buen pueblo. Si los dirigentes del PCF y del PG “bendicen” las luchas, no hacen de ellas las palancas y las perspectivas mayores de su política, y mantienen muy cuidadosamente la sacrosanta (y completamente artificial) frontera entre la lucha social y la lucha política, dejando a las direcciones de las centrales sindicales llevar a cabo la primera tal como la conciben. Es decir, contra la pared.

La aceleración de la crisis del PS podría ahora llevar de nuevo agua al molino de la estrategia de la “alternativa de izquierdas” del Frente de Izquierdas. Pero, ¿para qué política?

L´Anticapitaliste, n 57, septiembre 2014

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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