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Hong-Kong
Las claves de la revolución de los paraguas
08/10/2014 | Pierre Rousset

Hong Kong ha sido el escenario de una masiva movilización por el derecho a elegir libremente al Jefe de Gobierno de la Región Administrativa Especial. Una movilización cuya repercusión va mucho más allá de la radicalización de la juventud estudiantil y sus profundos retos.

Hong Kong, antigua colonia británica y hoy Región Administrativa Espacial de la República Popular China, no conocía grandes movilizaciones sociales. Las precedentes remontan a hace 25 años y fueron en reacción a la sangrienta represión ejercida por la dirección del Partido Comunista Chino (PCC) contra el movimiento democrático de 1989 en China continental. El desarrollo de los acontecimientos actuales resulta aún más espectacular. El 22 de junio pasado, cerca de 800 000 personas, de un censo de 3,5 millones, participaron en un referéndum "auto-organizado" exigiendo el derecho a elegir libremente al Jefe del Gobierno [de Hong Kong] en 2017, y el 1 de julio 500 000 personas se manifestaron en este territorio que cuenta con 7,1 millones de habitantes.

Durante el régimen colonial no había elecciones libres, pero en el periodo de transición que llevó a la retrocesión de ese territorio a la República Popular (1984-1997) se introdujeron algunas reformas y las primeras elecciones (parcialmente) democráticas en Hong Kong se dieron en 1991. Estas reformas establecieron un sistema electoral complejo (por distritos y por grupos "socio-profesionales"), con modalidades de voto parcialmente universales y parcialmente censitarios. La elección del Jefe de Gobierno resulta particularmente antidemocrática: es elegido indirectamente por el 7% del censo a través de un comité compuesto de 1 200 miembros dominado por la comunidad empresarial y representantes oficiales de Beijing.

Los acuerdo chino-británicos alcanzados para la retrocesión y la "ley fundamental" de la Región Administrativa preveían avanzar progresivamente hacia el sufragio universal. Ahora mismo, está claro que ni el PCC ni la comunidad empresarial dominante están interesados en ello. El aburguesamiento de la burocracia china no ha desembocado, más bien lo contrario, en la democratización del régimen. En Hong Kong el sentimiento de traición es profundo, en particular entre la generación joven preocupada por proteger y extender las libertades en ese territorio. De ahí que, en ese contexto, asistamos a una prueba de fuerza ante la fecha crucial de las elecciones de 2017.

La extensión

El 31 de agosto, Beijing respondió a esta demanda democrática básica mediante una verdadera provocación: el Comité Permanente de la Asamblea Nacional decidió que la población hongkonesa tendrá "derecho" a elegir mediante sufragio universal entre dos o tres candidatos designados por un comité de nominación, cuya normativa para la selección de candidatos en esta ocasión ha sido endurecida para asegurar que todos ellos serán ¡pro-business y pro PCC!

Una decisión que ha sido masivamente rechazada en Hong Kong. El 23 de septiembre se inició una huelga en la enseñanza convocada por la Federación de Estudiantes. El 26 fueron detenidos tres de los "cofundadores" de Occupy Central with Peace and Love" (OCLP)/1: Johsua Wong, Tai Yiu-ting y Chan Kin-man. El 28, antes de lo inicialmente previsto, se desencadenó una amplio movimiento de ocupación en Central [es la zona del centro comercial y financiero de Hong Kong] que tenía que haber comenzado el 1 de octubre. Se dio una dinámica de movilización espontánea: los policías rodearon a los estudiantes y en respuesta, las y los ciudadanos rodearon a los policías. El movimiento de ocupación se extendió geográficamente más allá de Central a los barrios. Primero a Jinzhong y Wanchai, después a Mong Kok, Causeway Bay y, por último, a Tsim Tsa Tsui.

La policía reprimió con gases lacrimógenos y gas pimienta. Las y los manifestantes se protegían con toallas y abriendo los paraguas. Así nació la revolución de los paraguas. En Hong Kong, esta brutalidad policial no es habitual, resulta chocante, más aún cuando se ejerce contra un movimiento de desobediencia civil estrictamente no violento, ostensiblemente pacífico: ocupación estática con los brazos levantados en signo de no-violencia, excusas educadas hacia las y los habitantes por las molestias ocasionadas…

La represión contribuyó a extender el apoyo con el que contaba el movimiento de ocupación. Destaca, la Confederación de sindicatos de Hong Kong (HKCTU), que la denunció y llamó a una huelga de solidaridad: "Los trabajadores deben rebelarse contra este gobierno injusto y contra la represión violenta (…) No podemos admitir la represión contra quienes defienden la democracia y la justicia."/2.

Lo social y lo democrático

Se comenzó a relacionar la cuestión social con con la cuestión democrática. Esto se dejaba traslucir en la declaración de la HKCTU citada más arriba: "El Asamblea Nacional Popular tiene que retirar el "falso sufragio universal". El gobierno de Hong Kong tiene que retomar las consultas para la reforma política. Las y los trabajadores exigimos un sistema electoral igualitario para solucionar un problema que viene de lejos, un gobierno que se inclina siempre a favor de la comunidad empresarial."

Aún cuando es cierto que una reforma electoral igualitaria no suprimirá por sí misma la supremacía de la comunidad empresarial, está claro que las restricciones democráticas refuerzan su poder. Por otra parte, al igual que ocurre en China continental, se profundizan las desigualdades sociales y se extiende la precariedad; el "ascensor social" está averiado. La HKCTU no tiene capacidad para organizar una gran huelga general, pero ha habido movimientos de lucha. En general se puede afirmar sin equivocarse que, fuera de las horas de trabajo, se ha dado una interacción entre estudiantes y trabajadores.

En un llamamiento a la solidaridad internacional, la HKCTU explicitó el vínculo entre derechos democráticos y sociales: "no estando elegido mediante el sistema de ’una persona/un voto’, el gobierno de Hong Kong mantiene claramente una posición pro capitalista en lo que se refiere a las políticas públicas, al trabajo y los servicios sociales, que va en detrimento de los intereses de los trabajadores y trabajadoras y de los sindicatos independientes. Se han bloqueado las leyes favorables al trabajo en lo que respecta a los convenios colectivos, la jornada laboral, la seguridad social universal, etc. Los sindicatos independientes han sido discriminados por la patronal y no podrán sobrevivir sin democracia política."/3.

La Confederación lanzó un llamamiento a la solidaridad del movimiento sindical internacional y el 30 de setiembre 19 sindicatos ya habían firmado una declaración conjunta de apoyo/4.

La amenaza

En Hong Kong, todo el mundo se acuerda de la sangrienta represión del movimiento democrático de 1989, pero la situación actual es diferente: a diferencia de hace 25 años, la dirección del PCC no teme perder el control general de los acontecimientos en el continente. Pero, al mismo tiempo, no está dispuesta a que la desobediencia civil se instale de forma duradera en Hong Kong.

Beijing comenzó llamando al orden a la comunidad empresarial. Una delegación de 70 hombres de negocios de entre los más poderosos acudió a la capital china para evaluar la situación. La dirección del PCC les recordó que si no se habían visto afectados por los vendavales de las crisis financieras (1997, 2008) fue gracias al apoyo recibido de la República Popular, y porque la burguesía burocrática del continente se adapta bien al capitalismo hongkonés que le ha ofrecido una preciosa puerta de acceso al mercado mundial.

Varios miembros de esta delegación se apresuraron a poner en guardia a los estudiantes agitando el espectro de la desestabilización institucional y económica del Hong Kong. Pero no fue suficiente. El 3 de octubre, el PCC dio un paso más movilizando bandas de matones (triadas) para acosar, provocar y atacar a las y los manifestantes en barrios populares como Mong Kok. Su objetivo era crear un clima de inseguridad física, inquietar a la población y, de ese modo, aislar al movimiento de ocupación que seguía contando con un amplio apoyo popular: los habitantes de los barrios les ofrecían alimentos, agua, etc.

Estos ataques suscitaron una nueva condena por parte de la HKCTU que hizo un nuevo llamamiento a "apoyar a los estudiantes, a los trabajadores y a los ciudadanos del movimiento Occupy" y reclamó "una investigación sobre los esbirros" que los llevaban a cabo/5.

A pesar de estos ataques, la ocupación ha seguido desarrollándose en distintos barrios de la ciudad/6. Sin embargo, un determinado número de organizaciones progresistas (la Federación de estudiantes, pero también Globalization monitor, Neghborhood and Workers Service Centre, Link of Social Cemocrates, Pioneer/7...) plantearon que era necesario replegarse a Central para dar menos oportunidades a los provocadores. Esto no impidió que el 4 de octubre continuara la ocupación de Mong Kok y Causeway, al mismo tiempo que se desarrollaba una masiva concentración en Admiralty/8. Las y los manifestantes siguen exigiendo la dimisión del Jefe del Ejecutivo.

Sea cual sea el futuro de este movimiento, la cuestión del sufragio universal y de la democracia en Hong Kong se han planteado con tanta fuerza que ya no pueden ser ignoradas. La ilegitimidad del sistema actual y la complicidad antidemocrática entre el régimen de Beijing y los principales hombres de negocios de la isla ha sido puesta al desnudo.

El eco en el "mundo chino"

Todo el "mundo chino" está afectado por la lucha desarrollada en Hong Kong. Evidentemente, Beijing teme la "contaminación" democrática en China continental y por eso el régimen censura internet y abusa de los media para desprestigiar al movimiento.

Por otra parte, hay que señalar que estos acontecimientos han encontrado un eco particular en Taiwán, donde recientemente se dieron importantes movilizaciones contra la firma del tratado de libre-comercio chino-taiwanés. Antaño, la República popular (Beijing) y la República de China (Taipei) estaban en estado de guerra latente. Actualmente, se está tejiendo una alianza entre la burguesía burocrática del PCC y una parte de las élites taiwanesas con el fin de garantizar la buena marcha de los negocios a ambos lados del estrecho y reforzar el control de las instituciones de la isla, en la que, según los términos de un investigador comprometido, Poe Yu-za Wan, las reformas emprendidas desde 1996 instauraron una "democracia liberal inacabada"/9.

El "modelo Hong Kong" ("Un Estado, dos sistemas" o "un país, dos sistemas"), tenía que servir de referencia para el acercamiento chino-taiwanés. Actualmente todo esto está en cuestión debido a la negativa de Beijing a cumplir sus compromisos en materia de sufragio universal en la antigua posesión británica/10.

Un movimiento en plena evolución

El referéndum y las primeras manifestaciones a favor de la elección libre del Jefe de Gobierno comenzaron en 2013 en el marco de "Occupy Central with Love and Peace". En setiembre, el relevo ha sido tomado por la Federación de Estudiantes (HKFS); después, se ha ampliado considerablemente de forma espontánea/11, en cierto sentido, "sin dirección"/12.

En retrospectiva, la ocupación masiva de los barrios de Hong Kong aparece como la intersección de tres "líneas". Por una parte, el contemporáneo movimiento internacional de "ocupaciones" inaugurado en 2011 en Egipto y que desde entonces se ha repetidos en muchos países. Por otra, un recuerdo muy presente en este territorio: el del Movimiento del 4 de junio de 1989, cristalizada en la ocupación de la plaza de Tiananmen en Beijing. Y, por último, el reciente afianzamiento en el mismo Hong Kong de una aspiración democrática profunda puesta en pie, en particular, por una generación nueva en el marco de una agravación de la situación social para los trabajadores y de falta de expectativas para los estudiantes.

Es cierto que se trata de un movimiento heterogéneo, pero ahora mismo refleja un proceso de politización progresista acelerada. Que todo ello se produzca en el seno del "mundo chino" es extremadamente importe. Las repercusiones de lo que está pasando en en Hong Kong en el terreno democrático, social y regional es considerable.

6/10/2014

http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article33210

Traducción: VIENTO SUR

¿Cómo se designa al Jefe del Gobierno en el territorio de Hong Kong? Un colegio electoral restringido (7% del censo) elige un Comité compuesto por 1200 miembros para su designación. Hasta ahora, los candidatos eran elegidos por mayoría simple (relativa) en este Comité y a partir de 2017 lo serán por mayoría absoluta (más del 50%); es decir, mínimo de 601 votos.

Un número limitado de candidatos (dos o tres) es sometido al sufragio universal (3,5 millones de personas de más de 18 años).

Notas:

1/"Ocupemos Central con Paz y Amor”.

2/ Ver en ESSF (artículo 33118), Hong Kong Confederation of Trade Unions (HKCTU) strongly condemns the police crackdown of people’s protest by Hong Kong government.

3/ Ver en ESSF (artículo 33181), Petition: Stop the suppression of democratic movement in Hong Kong.

4/Ver en ESSF (artículo 33170), Joint Statement in response to HKCTU call to international union movement to support Hong Kong people’s protest for genuine universal suffrage.

5/ Ver en ESSF (articulo 33183), Hong Kong Confederation of Trade Unions (HKCTU) Strongly Condemns Violent Attacks on Occupy Movement Protesters.

6/ Ver la declaración de Left 21 en ESSF (artúclo 33179), Statement: Strong condemnation on violence towards the Occupy Movement in support of Hong Kong citizens fighting for universal suffrage.

7/Ver en ESSF (artículo 33184), Today Hong Kong’s rule of law and basic human rights were totally violate.

8/Ver Bai Ruixue en ESSF (artículo 33187), Hong Kong: Massive rally “Citizens Stand Against Violence/Peaceful Resistance” called in Admiralty.

9/Ver un artículo de este autor que aparecerá en el próximo número de Cahiers de l’émancipation (revue Contretemps).

10/ Pequeños grupos de derechas o nostálgicos de la era colonial plantean la independencia de Hong Kong. La política de Beijing puede poner en riesgo la posibilidad de lograr el futuro "una sola China". Ahora bien, plantear esta cuestión en el contexto actual suena a provocación ante los ojos de la mayoría de quienes impulsan este movimiento democrático.

11/ Ver Dorothy Grace Guerrero en ESSF (artículo 33163), Hong Kong’s Umbrella Revolution: A Game-Changing Social Movement ? et Sophia Chan, ESSF (article 33162), Interview from a member of Left21 : 10 things you need to know about the protests in Hong Kong.

12/ Bai Ruixue en ESSF (artúclo 33161), Occupy Hong Kong –An update on events of the last few days.





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