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Tras el atentado contra Charlie-Hebdo
No a la Unión Sagrada
17/01/2015 | Colectivo

[Apoyándose en el clima generado tras los atentados en Francia, el discurso belicista de Hollande, Valls y otros dirigentes europeos, como estamos viendo con las nuevas operaciones represivas en otros países, pretende legitimar el "todo vale" contra el terrorismo y su entorno. Este escrito trata de responder a esa "Unión Sagrada"/1, en nombre de la cual el Estado de derecho y las garantías jurídicas corren el riesgo de quedar prácticamente en suspenso.]

Aún estamos bajo el choque emocional inmenso, la tristeza y la rabia provocada por el odioso atentado contra Charlie Hebdo y la matanza antisemita [en el supermercado judío]. Ver cómo unos dibujantes y periodistas son asesinados por ejercer la libertad de expresión en nombre de una ideología reaccionaria nos ha indignado. Pero el llamamiento-chantaje a la unanimidad y la recuperación de estos horribles asesinatos [por parte del Estado] nos provoca nauseas.

Compartimos el sentimiento de quienes se manifestaron en las calles, pero estas manifestaciones han sido confiscadas por bomberos pirómanos que no tienen vergüenza alguna y se santiguan ante los cadáveres de las víctimas. Valls, Hollande, Sarkozy, Hortefeux, Copé, Merkel, Cameron, Juncker, Erdogan, Orban, Netanyahu, Liebermann, Bennet, Porochenko, los representantes de Putin, Bongo, etc.: ¡que sarta de hipócritas miserables!. Ese carnaval indecente oculta mal las bombas que los [Estados] occidentales lanzan sobre Irak desde hace una semana por la decisión adoptada por ese coro de innobles que situó a la cabeza de la manifestación en Paris; los miles de muertos en Gaza, donde Avigdor Liebermenn soñaba con emplear la bomba atómica cuando Naftali Bennet se pavoneaba de haber matado muchos árabes; el millón de víctimas que provocó el bloqueo de Irak… Esos que hemos visto a la cabeza de la manifestación en Paris son los que dan las órdenes para estas carnicerías.

"Todo el mundo debe acudir a la manifestación" declaró Valls poniendo énfasis en las palabras "libertad" y "tolerancia". El mismo que prohíbe las manifestaciones contra las masacres en Palestina, el mismo que lanza gases lacrimógenos contra los ferroviarios que hacen huelga y machaca a los estudiantes que se solidarizan con los inmigrantes sin-papeles expulsados, nos da lecciones de libertad de expresión. El mismo que deploraba que en Évry [pueblo francés al sud-este de Paris. ndt] no había suficientes "blancos" viene ahora a jurarnos su amor a la tolerancia. Al mismo que hacía gala de batir los récords de expulsión de "roms" (gitanos) ahora se le llena la boca de "civilización". En Francia, la libertad de expresión parece ser sagrada; se tiene el derecho de blasfemar; pero se trata de un derecho a blasfemar de geometría variable: "la ofensa a la bandera y al himno nacional" está penalizada con fuertes multas y encarcelamiento. Que el PS y la UMP [partido de la derecha] nos expliquen la compatibilidad entre su condena oficial del fundamentalismo y la venta de armas a Riad (Arabia Saudí) donde las mujeres no disfrutan de ningún derecho, donde la apostasía se castiga con la pena de muerte y donde la gente inmigrante vive casi en condiciones de esclavitud.

Nosotros no vamos a formar parte de esa unión sagrada. Ya hemos visto la carnicería [I Guerra Mundia] a la que puede conducirnos esa política. Entre tanto, el chantaje de la unidad nacional sirve para desactivar el malestar social y la revuelta contra las políticas que se vienen aplicando desde hace años.

Manuel Valls ha espetado que "Todos somos Charlie" y que "Todos somos policías". Pues no, nosotros no somos Charlie. Porque aún cuando el asesinato de sus dibujantes y periodistas nos ha afectado enormemente, no compartimos la obsesión que echó raíces en esa revista contra los musulmanes, asimilándolos siempre a los terroristas, a idiotas o a "iluminados". Ya no veíamos en ella el anticonformismo sino, conforme a la norma establecida, el anticonformismo que estigmatizaba a las gente más estigmatizada.

Tampoco somos policías. La muerte de tres de ellos constituye un trágico acontecimiento. Pero eso no hará que entonemos el himno de la institución policial. Los controles a la gente en función de sus rasgos físicos, la redadas contra los sin-papeles, la humillación cotidiana, las palizas, a veces mortales, en las comisarías, las pelotas de goma que mutilan, las granadas ofensivas que asesinan, nos lo impiden de una vez por todas. Y si es necesario poner una vela en la ventana para llorar por las víctimas, nosotros la iluminaremos también en homenaje a Eric, Loïc, Abou Bakari, Zied, Bouna, Wissam, Rémi… víctimas de la violencia ejercida [por la policía] en total impunidad. En un sistema en el que las desigualdades se agravan a una velocidad de vértigo, donde el incremento de la riqueza nauseabunda de unos va a la par de la aplastante miseria de la mayoría, sin que aún seamos capaces de indignarnos masivamente por ello, también encenderemos la vela por los seis SDF (sin domicilio fijo) muertos en Francia durante las fiestas navideñas.

Somos solidarios con aquellos y aquellas que se sienten en peligro desde que se expanden los llamamientos al odio, la "muerte a los árabes" y se incendian mezquitas. Nos indignamos ante los llamamientos hechos a los musulmanes para que se desmarquen [de esos actos terroristas]; ¿se exigió a los cristianos que se desolidarizaran de los crímenes de Anders Breivik [terrorista de extrema derecha noruego que el 22 de julio de 2011 mató a 77 personas en Noruega] cometidos en nombre del Occidente cristiano y blanco? Estamos también con quienes sufren el aumento del antisemitismo, que adquirió una expresión dramática el viernes pasado.

Nuestra emoción frente a ese horror no nos hará olvidar cuan selectivas son las indignaciones. No, ninguna unión sagrada. Hagamos de forma que, conjuntamente, esta inmensa movilización tenga una continuidad totalmente independiente de estos gobiernos que impulsan políticas criminales en África y Medio Oriente, y que aquí, impulsan el paro, la precariedad y la desesperación. Que este impulso colectivo desemboque en una voluntad subversiva, contestataria, rebelde, sin límites, para imaginar una sociedad distinta, como durante mucho tiempo lo deseó Charlie.

Ludivine Bantigny, historiadora, Emmanuel Burdeau, crítico de cine, François Cusset, historiador y escritor, Cédric Durand, economista, Eric Hazan, editor, Razmig Keucheyan, sociólogo, Thierry Labica, historiador, Marwan Mohammed, sociólogo, Olivier Neveux, historiador del arte, Willy Pelletier, sociólodo, Eugenio Renzi, crítico de cine, Guillaume Sibertin-Blanc, filósofo, Julien Théry, historiador, Rémy Toulouse, editor, Enzo Traverso, historiador.

15/01/2015

http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article34105

Tribuna publicada en Le Monde

Traducción: VIENTO SUR

Notas

1/ La "Unión Sagrada" fue el acuerdo alcanzado por todas las fuerzas políticas francesas de izquierda y derecha (salvo pequeñas minorías) para embarcarse en la I Guerra Mundial, tras el asesinato de Jean Jaurés el 31 de julio de 1914, que hasta entonces había permitido situar a la Sección Francesa de la Internacional Socialista en una posición anti-belicista contra las fuerzas de la derecha.ndt





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